domingo, 27 de julio de 2014

Una forma como otra cualquiera de ocupar el tiempo: los deportes favoritos de cada país.

Buscando por internet, el dominio del "planeta fútbol", y otros "astros deportivos" de su sistema solar.


Bien, como estoy un tanto ocupado en general, y con una entrada que daría -en principio- lugar a una serie sobre los prerrafaelitas -la verdad, teniendo en cuenta lo que me atraen de siempre la pintura de esta gente, no sé por qué no la hice antes-, decidí, mientras tanto, colgar aquí otra más corta, sobre uno de esos mapamundis informativos donde se puede aprender de todo sólo con echarle un ojo. Eso sí, con atención y paciencia. Pero no deja de ser, por lo demás llamativo. En este caso, encontré este, donde se puede ver cual es el deporte preferido en cada uno de los países del mundo. Imagino que será estadounidense -es ahí, en ese país, donde el "mapa informativo", que va mucho más allá que señalar países, ciudades y accidentes geográficos, ha llegado más lejos, y cuenta con mayor variedad y originalidad-, pues cada uno de los estados de la Unión se ven representados como si fueran pequeños -o no tan pequeños- países independientes, para que cada norteamericano obtenga una información extra sobre su terruño particular.



Se puede ver como el bien llamado "planeta fútbol" se extiende sobre gran parte de la Tierra, incluyendo la totalidad del continente africano -aquí, no hay otro color que no sea el verde "césped de fútbol"; ni un solo otro deporte, autóctono o importado, ha logrado ser más popular en ningún estado africano, sea con población negra, o árabe-bereber, y sin importar lengua, cultura, o religiones-, así como gran parte de Europa y América Latina -y en ésta, claro está, dos de los grandes colosos futbolísticos: Argentina y Brasil-. Sin embargo, tanto en grandes países -demográfica y geográficamente hablando-, como en otros con una identidad cultural bastante particular, se ven curiosas -o no tan curiosas-excepciones.
En primer lugar, cabe preguntarse qué se entiende por "deporte preferido". ¿El deporte más practicado, el que más gusta de ver en vivo, por televisión...? Evidentemente, deportes como el motociclismo, el automovilismo o las disciplinas que incluyen carreras de barcos no pueden ser demasiado populares a la hora de practicarlas. En cambio, para jugar a fútbol, no es que se necesite gran cosa, aparte de un espacio llano y más o menos rectangular, y un balón de fútbol. Llama la atención que en Irlanda sea el más popular el fútbol gaélico, que es una especie de derivación o variación del rugby. Probablemente, este éxito y aceptación no se deba sólo al gusto en sí de verlo y practicarlo, sino también porque los irlandeses de todo el mundo lo consideran parte de su cultura y su identidad.

El fútbol gaélico, una especie de rugby con porterías, y considerado uno de los "juegos gaélicos" -o celtas- reconocidos internacionalmente.

Entre los grandes países, en los Estados Unidos reina el fútbol americano -que ellos llaman simplemente fútbol, en contraposición al soccer, que el resto de la humanidad, que es así de rara, sí llama fútbol, a secas- ganando por goleada a los otros dos deportes considerados genuinamente norteamericanos: el béisbol y el baloncesto, que es el más popular en varios estados, tanto en el oeste -California, Arizona-, como en el Medio Oeste o la zona de los Apalaches -Kentucky, Kansas- o la Costa Este -Carolina del Norte, o Massachusetts, aunque no se vea, por la popularidad de este deporte en Boston-. El béisbol, por otro lado, no parece tener un éxito acaparador mucho más allá de Nueva Inglaterra, en la Costa Este, y algún estado como Nevada -con Las Vegas-. 
Respecto a donde llegan dichos deportes tan norteamericanos, el baloncesto es, como no podía ser menos, el más popular en Lituania, además de su vecina Letonia y, curiosamente, también en las Filipinas -por mucho que dichas islas nunca hayan destacado internacionalmente en ninguna competición-, mientras el béisbol, en parte debido también a invasiones y ocupaciones militares, se ha ido extendiendo tanto por el Caribe -Cuba, Puerto Rico, Rep. Dominicana, Panamá; también por Venezuela y Nicaragua, a pesar de que sus gobiernos no son, precisamente, muy cercanos a los Estados Unidos-, como en Oriente, en Japón y Taiwan.
El cricket, que se da por supuesto que es un deporte de origen inglés -o tal vez flamenco, pero europeo- tiene, sin embargo, gran aceptación en no pocas antiguas colonias británicas pero, sobretodo, en las del subcontinente indio, o en países donde indios o pakistaníes -o descendientes suyos- son muy numerosos: la India, Pakistán, Sri Lanka, Bangla-desh, pero también Jamaica -aunque aquí la población sea, básicamente, de origen africano-, Australia -la influencia británica es enorme- o en Guyana -casi media población de origen indio-,y, se supone, en los Emiratos Árabes Unidos, la explicación es la misma: es un país árabe, pero la importación masiva de trabajadores indostaneses ha significado la llegada al país de dicho deporte, cuando se les permite practicarlo, claro.
¿Un juego aparentemente aburrido? En la India y Pakistán, arrasa con todos los demás deportes.

El hockey sobre hielo, como es de suponer, tiene gran éxito en territorios extremadamente fríos -Canadá, Alaska y Finlandia-, mientras que el esquí, además de frío, incluye montaña -Austria y Estonia, aunque también es popular en Escandinavia o Suiza-. El rugby, mientras tanto, es el más popular en Nueva Zelanda, pero también en Papua-Nueva Guinea -pero, aunque no esté en primer lugar, igualmente en Australia, Sudáfrica, y las Islas Británicas, además de Francia-.
En Oriente se puede ver, por lo demás, mayor variedad. En China, reina el ping-pong -en cierto modo, también un deporte barato, pues se encuentran mesas de este deporte en colegios, parques públicos, espacios lúdicos en puestos de trabajo...-; en Mongolia, el más popular es la lucha libre -algo habitual en los pueblos turco-mongoles; en Turquía, aunque por detrás del fútbol, también lo es-; en Laos y Camboya, es el kick boxing -al igual que en Thailandia, donde no deja de ser curioso la supuesta preponderancia del fútbol-, que mueve multitudes -y dinero, sobretodo por las apuestas-, y por último, y quizá más curioso, en Bután. Allá, el deporte más popular es el tiro con arco. Algo único, en el pequeño país del Himalaya, que parece estar en otro mundo. Y, curiosamente, en Japón, en béisbol, y también el fútbol, han acabado sobrepasando a los deportes autóctonos -kárate, judo, sumo, etc.-, tal vez, porque allá no son considerados como simples deportes, sino como algo más elevado, y complicado y difícil de dominar, y no poca gente opta por practicar otro tipo de deportes, considerados más simples, más sencillos, aunque no tengan la misma carga culturas e identitaria.

El tiro con arco, deporte nacional y más popular del pequeño reino de Bután, en el Himalaya.

El fútbol, sin embargo, es el más extendido. También el que mueve más pasiones a nivel mundial, y más dinero. Es economía, política, puede ser utilizado lo mismo para ganar elecciones, como para levantar pasiones nacionalistas, o hacer grandes -y en no pocas ocasiones- oscuros negocios. Aunque todo eso no debería dejar de dejarnos ver que sólo -o, además- es un deporte. O como también se dice, "la cosa más importante, de las cosas menos importantes". Sin entrar en un listado de datos inacabable, y por lo que pude leer en blogs como "Cookingideas", o "En naranja", en todo el mundo hay 240 millones de jugadores federados -la población de Indonesia, cuarto país más poblado del mundo, o el 4% de la población mundial-, y su número crece al orden de ocho millones al año -como la de Bulgaria, o más-, mientras que podría mover -es difícil cuantificarlo, por no decir casi imposible- cerca de 500.000 millones de dólares anuales. Un par de datos más: el penúltimo mundial, el de Sudáfrica -reconozco que no me molesté en buscar datos sobre el último de Brasil-, quizá lo vieron, por televisión o de cualquier otra forma, cerca de 1.500 millones de personas en todo el mundo -un quinto de la humanidad-, y se calcula que, cuando un país lo gana, su PIB crece un 0,7%, aunque esto último, no tengo demasiado claro cómo se calcula -sucedió esto en España, cuando su selección lo ganó en Sudáfrica; silencio de economistas-.

Parece mentira que algo tan simple mueva tantas cosas en el mundo.

Bueno, pues la próxima, algo más artístico, y más largo.

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