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lunes, 8 de enero de 2018

Portada de New Yorker: Robotización aquí y allá.

Aprovecho un momento libre, para colocar una portada que me ha gustado y hecho pensar.


No tengo suficientes conocimientos, tampoco tiempo, aunque sí interés, por saber hasta dónde podría llegar la robotización masiva dentro y fuera -pero sobretodo, dentro- del mundo laboral. El dibujante norteamericano R. Kikuo Johnson da su visión, reconociendo -o esperando-, en su comentario en la web de la revista New Yorker que, por el momento no está nervioso de que una máquina lo sustituya en su oficio de ilustrador, aunque nunca se sabe...



Y la próxima vez, algo un poco más largo, prometo.

miércoles, 8 de junio de 2016

"¿Cómo será el mundo dentro de cien años?" Así lo creían en 1900.

Unas cuantas ilustraciones de comienzos -muy comienzos- del siglo XX, sobre lo que sería el mitificado año 2000.


En la página de facebook de "Librepensadores", pude ver esta serie de ilustraciones de 1900, de un autor germano-hablante -alemán, austriaco o suizo-alemán, no he podido saber quién o de dónde era-, donde se fantseaba sobre cómo podía ser el mundo del año 2000, justo un siglo después del año en que comenzaba el XX, que tan nefasto llegó a ser por tantas cosas. 
Algunas eran pura fantasía decimonónica, de aquella época en que acababa la Era Victoriana en el poderosísimo Imperio Británico, y en Francia y Bélgica, con su art nouveau, y su Belle Époque. Otras, sin embargo, no estaban tan lejos de la realidad. Caso, por ejemplo, de lo que pocos años después sería el dirigible, o incluso, el submarino turístico. Mi preferida, quizá, serían las manzanas de bloques de viviendas móviles. Porque semejante esfuerzo económico y prodigio tecnológico, espectacular sin duda, ¿qué sentido tiene? Pues nada, lo que era la proto-ciencia-ficción de la época: sentido de lo mágico, aunque no tuviera ni pies ni cabeza.

Las casas móviles, o más bien, manzanas completas. ¿Y por dónde se movían, hacia dónde, y desde dónde también?

El pavimento móvil. Es más fácil mover gente, aunque sean pequeñas multitudes -y con las damas sentadas- que casas enteras. La ciencia-ficción posterior -algunas novelas de robots de Asimov, por ejemplo-, sí recuperó la idea.

Lo que se consideraba un novedoso medio de transporte -capaz de llegar hasta el mismo Polo Norte, y admirado por los inuit, o esquimales-, en un futuro -apenas unos años- sería el muy real dirigible.

Sin embargo, el dirigible, por su facilidad para incendiarse -aparte de que no era capaz de trasladar a un número muy grande de pasajeros, a pesar de su enorme tamaño-, acabó pasando pronto a la historia.

Un proyector -de imagen, pero que también permite escuchar a la cantante, e incluso, a poder escuchar sonidos sin necesidad de ver imagen alguna-. En 1900, el cine ya existía, pero el invento de los Lumière no parecía algo con mucho futuro, más allá de una gracioso divertimento de feria. Méliès demostraría, con una tecnología todavía rudimentaria, hasta dónde podía llegar el invento.

Máquinas voladoras para parejas o familia. Hoy en día, la única diferencia es que no es necesario volar para llevar a la familia o amigos a dónde quieras. Para eso tenemos coche.

Ciudades bajo techo. ¿Para protegerse de la lluvia, de la nieve? Sin embargo, el futuro parece vislumbrar algo parecido, y no sólo en cine o literatura de anticipación: las ciudades bajo enormes bóvedas. También Asimov -y otros, pero a Asimov lo conozco bastante bien- habló de ello, en "Bóvedas de acero" o "El sol desnudo".

Un submarino turístico, en aquellos tiempos, era fantasear con un invento real, pero todavía por explotar. Hoy en día, sin embargo, no deja de ser una realidad.

Y este es un ejemplo -real- de lo que hace más de un siglo imaginaron.

Patines o bicicletas para moverse por la superficie del agua. La bici ha sido sustituida por la moto acuática, pero los patines -en realidad, unas piezas de madera para no mojarse los pies-, y los globos agarrados a los hombros, como que no son muy prácticos.

Un barco que, al salir del mar, se transforma en locomotora de ferrocarril, o algo parecido. En realidad, se desarrolló una idea parecida, pero mucho más modesta: el hovercraft, capaz de moverse por tierra, pero despacio y a distancia corta.

Sistemas de vuelo personales, o individuales. Algo parecido ya existe desde hace tiempo, pero sin necesidad de alas. Para eso, ya están los motores.

¿Para qué se necesitan alas en este aparato? En aquellos tiempos, "vuelo" y "alas" eran inseparables.

Una máquina para controlar, y cambiar, el clima. Aunque todavía no se puede realizar semejante prodigio de forma sencilla y completa, se está en ello.  La literatura, y sobretodo el cine, tanto de ciencia-ficción, como de catástrofes, han encontrado en estas máquinas todo un filón para sus historias.



viernes, 30 de octubre de 2015

Una visión poética de un mundo post-apocalíptico; un cortometraje de animación: "Strange alloy".

Cómo disfrutar de animación cf en apenas un minuto.


Esta será una entrada corta. Consiste en un vídeo, realizado a mano, y de apenas un minuto y medio de duración, del artista de la animación francés Loïc Bramoullé. Consiste en un relato post-apocalíptico, que no transcurre, como viene siendo habitual, en las ruinas de una gran ciudad europea o -sobretodo- norteamericana, sino en los antiguos templos budistas de Myanmar, la antigua Birmania, que han sido en parte colonizados por la naturaleza, pero que todavía se conservan en buen estado. En suficiente buen estado como para que un viajero de las estrellas decida hacer un viaje de turismo espacial, que acaba siendo para él una grata experiencia espiritual.
Originalmente está en inglés, y en inglés están también los subtítulos, pero el texto es poco y, en general, claro, y al fin y al cabo, casi todo el mundo tiene un mínimo conocimiento de la lengua anglosajona.
El corto compite en el Festival de Cortometrajes Sploid, y de la misma forma que se puede votar a favor de este, o de cualquier otro corto, también se puede participar en él de forma sencilla.
O simplemente, intentar conocer otras obras de distintos autores.

Bien, pues aquí está el vídeo en cuestión. En su momento se podía ver aquí mismo, en la entrada, pero como ahora resulta imposible, he puesto un enlace.





Algunas imágenes del cortometraje.


Y aquí, un estudio morfológico del personaje.

miércoles, 22 de abril de 2015

"The Great Martian War": "La Gran Guerra Marciana", el falso documental definitivo de una invasión extraterrestre.

Cómo habría sido una invasión marciana fallida, en la época en que, realmente, transcurrió la I Guerra Mundia.


Esta es una entrada dedicada a un documental. O más bien, a un falso documental, acompañado por una genial web, que parece haber sido creada por un grupo de historiadores que, en principio, se asemeja a no pocos trabajos en la web dedicados al centenario de la Gran Guerra, que comenzó hace exactamente un siglo... y un año. Como casi siempre, la falta de tiempo, o mi gran facilidad para dejar ciertas cosas para más adelante, hace que, si me da por hablar de la I Guerra Mundial, tenga que dejar lo de "con la excusa del centenario del comienzo de...". Aunque, bien mirado, tampoco creo que ello tenga la mayor importancia.
Bien, la cuestión es que el canal canadiense "History TV", responsable de series como "Vikingos", aparte de gran número de programas de lo que se podría llamarse "realidad ficcionada" -personajes reales, que cuentan su vida de forma guionizada, para que resulte más interesante al televidente- decidió reunir a un grupo de amantes tanto de la historia -real-, como de la ciencia-ficción, incluyendo obras como "La guerra de los mundos" de Wells -historia, también, en este caso de la literatura de género, y de la literatura en general, por mucho que pese a los puristas-, para crear un documental de casi una hora de duración, que fue anunciado con pequeños adelantos en youtube, e imagino que en otros canales que desconozco, y que fue colgado en una página donde también se pueden encontrar multitud de fotos del conflicto, relatos de supervivientes ya ancianos -algunos, de hace ya décadas, algo que se hace totalmente creíble gracias al tratamiento de las imágenes-, datos sobre las máquinas usadas por los invasores, biología y anatomía de los marcianos en cuestión...
Un trabajo tremendo, que, a pesar de estar solamente en inglés -aunque la parte escrita puede ser traducida por cualquier ordenador; hasta el mío puede, y eso que tiene ya una década- se transforma en un disfrute continuo que hace pensar una y otra vez "¿Pero cómo no se les ocurrió antes a otros hacer algo así?", pero sobre todo "¡Madre mía, cuánto trabajo! ¿Pero les habrá dado algún beneficio, a esta gente, hacer todo esto?". Bueno, mirémoslo como "arte por el arte". Porque para eso están estas cosas, para compartirlas y que las disfruten cuanta más gente, mejor.
De acuerdo, es un canal privado de televisión, que como todo medio que se ha adaptado a los tiempos que corren, tiene un "segundo canal" en internet, con su programación y sus diversas formas de conseguir publicidad e ingresos económicos, y que intentará ganar lo que pueda sacando el documental en DVD -o cosas parecidas, no ando muy enterado de estas cosas-, o tal vez promoviendo la creación de un video-juego basado en la historia original, pero hay dudas que había tantas  ganas de hacer algo original, como de ganar mucho dinero con ello. O más.


Un trailer, bajado de youtube, donde los autores daban a conocer la temática del documental, y el genial tratamiento de las imágenes.

En general, como se podrá ver tanto en el trailer, en otros adelantos colgados en la web, o en el documental completo, hay mezcla de multitud de imágenes reales de la Gran Guerra, con combatientes de todos los estados combatientes, y de ambos bandos -que aquí, son uno solo, el de la humanidad contra el invasor marciano-, con recreaciones por ordenador de las máquinas de los marcianos, así como algunas filmadas con actores reales, y reproducciones de marcianos o restos de máquinas, además del tratamiento del metraje donde humanos -reales- y marcianos -falsos- combaten, que es gran parte de la película.
Y para entrar en la web, y poder verlo, y leerlo todo, entrar AQUÍ.

No hay mejor forma que vender la ficción que disfrazarla de forma convincente de realidad.

viernes, 2 de enero de 2015

Este año 2015 que comenzamos...

En la saga "Regreso al futuro", el protagonista Marty Mc Fly podía viajar a un futuro cercano, donde se encontraba con no pocos inventos que, en ocasiones, podían parecer una locura, y en otras, más que plausibles. Teniendo en cuenta que es, precisamente, al año 2015 donde éste viaja, cabe preguntarse, de todas las novedades teconológicas con las que se encuentra, cuales existen ya, las que podrían llegar en un futuro cercano y las que, todavía, forman parte de la ciencia-ficción.


Pues eso: ¡2015, estamos listos!

viernes, 21 de noviembre de 2014

Ciencia y ciencia-ficción: o cómo usar un corto para hablar sobre la sonda Rosetta. "Ambition".

El cine, aunque sea en pequeño tamaño, puede ser útil para explicar la misión de la sonda que debía dejar un pequeño robot en un cometa.

Como últimamente ando falto de tiempo, he decidido hacer una entrada pequeña, aunque, como he acabado realizándola más tarde de lo que pesaba, tendré que extenderme un poco más, pues en principio sólo deseaba colgar, básicamente, dos videos sobre la sonda -nave espacial, si lo preferimos llamar así- Rosetta, de la Agencia Espacial Europea, que, tras años de vagar por los espacios siderales, finalmente debía acabar acercándose de tal modo a un cometa elegido previamente, que prácticamente debía rozar la superficie de éste, donde debía dejar caer el pequeño módulo -robot de exploración, para entendernos- Philae, que lamentablemente no aterrizó donde debía -una superficie plana, donde podía moverse sin demasiado peligro de salir volando, debido a la casi nula gravedad del cometa-, y en la que resultaba posible beneficiarse de los rayos solares que le debían servir de energía para su funcionamiento. Aún así, a pesar de sostenerse sólo sobre dos de sus tres patas, y de estar en un lugar donde apenas le llegaba energía solar, el aparatito llegó a la superficie sin demasiados problemas, y sin sufrir daños físicos, así que los científicos de la Tierra decidieron que quedara en estado de "hibernación", hasta que el astro que le sirve de nuevo hogar esté más cerca del Sol, y pueda volver a "despertar". 

Después de Philae, Rosetta empieza su misión puramente científica
La nave Rosetta, de la Agencia Espacial Europea, que, hoy por hoy, está ocupando un espacio en la exploración espacial que rivaliza con una decadente NASA, y con las agencias rusa -una sombra de lo que fue la astronáutica soviética-, china e india.

Mientras, Rosetta, después de tan complicado viaje a tan pequeño cuerpo celeste -un cometa, por grande que sea entre los de su tipo, no deja de ser mucho más pequeño que el menor de los planetas, incluso de los enanos, como Plutón-, seguirá con su trabajo científico -si se le puede llamar así-, acompañando al cometa como si fueran unos buenos amigos para, se supone -la astronáutica exige exactitud en cálculos y tecnología, pero a la hora de la verdad, no se le puede considerar una ciencia completamente exacta; nunca se sabe, qué puede suceder allá fuera, en los inmensos espacios siderales-, seguir más adelante su labor descubridora, hasta que no de más de sí.

Y aquí, el par de vídeos que descubrí casi por casualidad. El primero, "Ambition", se trata de un cortometraje creado por la misma Agencia Espacial, que utiliza la ciencia-ficción -un maestro y su alumna, que son, a primera vista, una especie de magos de un lejano futuro, pero que, lo que a nosotros parece poco menos que brujería, para ellos sea algún tipo de ciencia o técnica de control mental inimaginable para la humanidad de nuestro tiempo- para hablar de la nave y su misión, para nosotros un hito de la tecnología aeroespacial, y para ellos, poco menos que Historia Antigua, como si cualquier habitante del siglo XXI estudiara los barcos romanos o fenicios, por poner un ejemplo. Está en inglés -que yo sepa, no se ha doblado al español; será por el poco interés que se tiene por la ciencia en general, y la astronomía y astronáutica en particular en este país; o eso es lo que los medios de comunicación y la clase política piensas, y de paso, creen que pensamos nosotros también- pero con subtítulos en español.


El segundo, que por cierto, es más largo que el primero, es un "making of", o sea, lo que también se llama, el "cómo se hizo". Es un poco lioso el encontrar subtítulos en español, pero al final, para el que le interese -y si le sale el documental subtitulado en polaco-, tiene que apretar la florecita que hay abajo a la derecha -a la izquierda del titulito de "YouTube"-, y allá buscar la traducción de subtítulos, eligiendo, entre no pocos idiomas, el español -o la lengua que sea-.

lunes, 18 de agosto de 2014

Karel Zeman, el genio checo de la animación.

El pueblo checo ha dado al mundo cantidad de extraordinarios y nada comunes personajes en el mundo del arte, y aquí se intentará dar a conocer a uno de ellos.

Bien, con esta entrada, bien podría comenzar una nueva serie que se llamara "checos geniales", o algo parecido, y como resulta posible cambiar títulos y contenidos, quizá acabe siendo así, en caso de tener interés o tiempo en seguir con otros compatriotas de este casi desconocido personaje -al menos, en España y en la Europa occidental-, pero que en la República Checa -y en Eslovaquia, con quién estaba unida cuando él trabajaba-, capaz de realizar cortos y largometrajes, tanto con actores reales, como sólo con maquetas y figuras de todo tipo, con imaginación y fantasía a raudales. Si ya en aquellos tiempos -años 50 a 70- no se contaba con la batería de efectos digitales actuales -que, todo hay que decirlo, no sólo hay que tenerlos, sino también saberlos utilizar, y también, pretender llegar más allá, mejorándolos y buscando sus límites,  y traspasarlos si eso es posible-, en la Europa del otro lado del Telón de Acero, ya no digamos.


Echando un vistazo al fondo del mar. Una imagen de influencia claramente basada en Jules Verne.


Los límites de la imaginación, más allá de la modestia de los recursos económicos.

Karel Zeman (1910-1989), nacido en la Bohemia rural, y fallecido en Praga, estudió y trabajó en Francia, donde adquirió experiencia en la animación en el mundo de la publicidad -su primer anuncio fue de una marca de sopa-. Tras retornar a su país, antes de la guerra mundial, cuando Checoslovaquia era una potencia económica y cultural de relativa importancia, siguió trabajando en dicho mundo, hasta que el cineasta Elmar Klos le ofreció trabajo en sus estudios de animación, donde comenzó a trabajar en 1943, en plena guerra. Allá conoció a otra gran animadora checa, Hermína Týrlová, que en aquella época, ya se había hecho un nombre a base de realizar cortometrajes infantiles. Junto a ella, realizó la película "El sueño de Navidad (1943), que llegaría a conseguir, en 1946, el premio a la mejor película de animación del Festival de Cannes, lo que resultó un gran éxito y prestigio no sólo para ellos, sino para el cine -de animación o no- de Checoslovaquia, que no había destacado todavía -ni lo llegaría a hacer nunca, realmente- en el séptimo arte. Desgraciadamente, la llegada del comunismo en 1948, y que Checoslovaquia acabara formando parte del Pacto de Varsovia, y quedara al otro lado del Telón, hizo que ni él ni otros compatriotas pudieran relacionarse, ni recibir apenas influencia, del cine, real o de animación, de Europa Occidental o Norteamérica, ni que en esos países se supiera gran cosa de lo que ellos estaban realizando dentro de sus fronteras.

Zeman en su estudio, creando dibujos a mano. Tal vez, acaban siendo fondos de alguna de sus historias, o la guía para realizarlos en grande.

El cineasta, creando imágenes con maquetas de dinosaurios. Todavía faltaba mucho para que llegara  la magia de "Jurasic Park", aunque, teniendo en cuenta la época, resultaban, si no del todo creíbles, sí encantadores.

Más adelante, realizaría una serie de cortos infantiles y humorísticos, todos protagonizados por un personaje conocido como el sr. Propouk, donde éste realizaba todo tipo de oficios -bombero, oficinista...-. En 1948, realizaría "Inspiración", donde se atrevió a realizar animación nada menos que con figuritas de vidrio, y dotando a la historia de una delicadeza, lirismo, y juego de luces y brillos más que apreciable, debido, quizá, al material mismo del que estaban fabricados sus personajes. 
Su primer largometraje sería "El rey Lávra" (1950), basado en un poema de Karel H. Borovsky, y en 1952, seguiría "El tesoro de la isla de los pájaros". En 1955 trabajaría por primera vez con actores reales, mezclados con animación y efectos especiales tan artesanos como resolutivos, y que resultan especialmente atractivos, y más, si cabe, en blanco y negro, en el largometraja "Viaje a la prehistoria"; un viaje en el tiempo, que le permitiría trabajar con maquetas de dinosaurios, y que tal vez podría ser la versión europea oriental del Gotzila japonés -sólo que aquí, el monstruo no era una maqueta, sino  un actor disfrazado-, o los cada vez más logrados y espectaculares efectos del norteamericano Ray Harryhausen. Poco conocido fuera de la Europa comunista, sin embargo, allá tuvo un gran éxito, tanto en niños como en adultos.

Un pequeño documental -más bien, un reportaje o relato visual- sobre cómo Zeman realizaba su trabajo, cuando los efectos visuales se hacían con maquetas y mucha imaginación.

Más adelante, a partir 1958, comenzaría a realizar largometrajes basados en la obra de Jules Verne, que antes de la guerra -en realidad, desde finales del siglo XIX- había tenido gran éxito en el antiguo Imperio Austro-Húngaro -la época en que Zeman nació-, como en casi toda Europa y más allá. De ese año trata "La invención diabólica". En 1961 filmará "Barón Prásil", basada en el personaje del Barón de Munchhausen, protagonista de la novela de Gottfried Bürger, y que tantas versiones tendría, incluida una realizada en la Alemania nazi, en plena guerra mundial, y donde se llegaron a utilizar a prisioneros de guerra como extras. Aquí, también mezcló efectos especiales o animados con actores reales, y muchos fondos se basaron en grabados de Gustave Doré. En 1964 rodaría "La guerra de los tontos", conocida en América como "Historias de un bufón", que es una ácida crítica de la Guerra de los Treinta Años y, en general, del belicismo patriotero y destructor.
En 1970 volvería con largometrajes basados en la obra de Verne: "En el cometa" -basado en la novela de dicho autor "Hector Servadac"-, y "La nave robada" -con una ambientación muy art nouveau, probablemente basada en la obra del también checo Mucha-. Pero a partir de ahí, durante los 70 volvería a la animación tradicional, como "Cuentos de las mil y una noches", que en realidad es una serie de siete relatos cortos sobre los viajes de Simbad, o "El aprendiz de brujo" (1975), o el cuento tradicional, de los Hermanos Grimm "Hansel y Gretel", ya en 1980. A partir de ese año, dejaría de trabajar en ninguna otra nueva obra, excepto como maestro o, realmente como lo que era, genio que artistas más jóvenes gustaban de escuchar o aprender de él.
Por todo ello, el gobierno checoslovaco le concedió en 1970 el título de Artista del Año, y fue jurado en 1970 y 1971 del Festival de Cine Internacional de Moscú. Aquellos fueron años donde el trabajo, debido a su edad, empezó a disminuir, aunque nunca a desaparecer, pero sí que recibió amplio reconocimiento. También logró hacerse un hueco, aunque fuera pequeño, en Occidente, donde se estrenaron algunas de sus películas -sobretodo, las "vernianas", más espectaculares y comerciales-, aunque a veces se les cambiara el nombre, para hacerlas más atractivas al público.

Un cartel americano de "La invención diabólica", aquí transformada en "El fabuloso mundo de J. Verne".

Su estilo es muy imaginativo y evocador, y hace recordar la animación de otros tiempos, que ya nos parecen tan lejanos, y aunque en teoría su obra iba dirigida al público infantil, es esa mezcla de magia y aparente sencillez, lo que la hace tan atractiva, hoy en día, a los adultos, casi tanto como a los niños. La imaginación, la inventiva, la solución de problemas, con una tecnología limitada, tanto como el dinero con el que contaba, aún siendo él un grande de la animación de su país, hace que, en lugar de haber envejecido mal -al menos, una parte de sus historias; quizá, las que tienen una ambientación "verniana", o con influencia de Verne, sean las que mejor han soportado el paso del tiempo-, se han transformado en modestas joyas del pasado que resultan atractivas de revisitar o, en caso de no conocerse, de descubrir. Muchos animadores y especialistas en efectos especiales -por lo menos, los que trabajaron antes de la era digital- reconocen que, aunque su nombre no fuera muy conocido más allá de los países comunistas, su influencia sobre ellos fue considerable, y en no pocas ocasiones, se le ha comparado con el mismo Méliès.
En Praga existe un museo dedicado a él y a su obra, abierto desde 2012, y, si bien no acostumbra a ser tenido en cuenta por las agencias de viajes, sí que es conocido y visitado -y muy estimado- por la población de la ciudad y del resto del país, que allá van cuando pueden de visita de fin de semana. Si alguien visita Praga con tiempo, no está de más echarle un vistazo. Al menos, si previamente se ha conocido la obra de Zeman, pues así se reconocen no pocas de sus películas y cortos, y lo que allí se puede ver resulta más familiar y entrañable.

Aquí reconozco, sobretodo, la ayuda de la simpar wikipedia, y, como no, la posibilidad de conseguir videos de youtube. Si, en caso de que alguno acabe por "fastidiarse", en su momento ya crearía un enlace, como hice en las primeras entradas sobre cine, cuando no sabía cómo copiar vídeos en el blog.

Y aquí abajo, y por último, un par de vídeos: el corto "Inspiración", con figuritas de cristal, y otro más corto, donde se puede ver cómo recreó Zeman un volcán en una isla en medio del océano.


El cortometraje "Inspiración", creado con figuras de cristal, y efectos también cristalinos.


La recreación de un volcán, de una forma completamente artesanal.

sábado, 28 de junio de 2014

Anexo I a la ciencia-ficción francesa en la literatura.

Después de la doble serie sobre la cf franco-belga, en literatura y cine, resulta lógico, en caso de hacer nuevos descubrimientos, de ampliarla un poco.


Hace ya tiempo escribí aquí, con bastante paciencia y buscando datos aquí y allá, aparte de aprovechar mis modestos conocimientos sobre el tema, una serie, creo que de ocho o nueve capítulos -ya ni me acuerdo, y eso que de vez en cuando la repaso, por lo de las imágenes que, pasado el tiempo, dejan de ser válidas, para poner otras visibles en su lugar-, sobre la ciencia-ficción en lengua francesa, tanto de Francia, como de Bélgica -Valonia y Bruselas, la parte francófona, en general-, porque de vez en cuando me salía algún autor de este último país, y quise incluirlos también, por ser considerados, en no pocas ocasiones, tan franceses como los otros. 
Pero como es lógico, no siendo un experto, me dejé muchas cosas en el tintero -o el teclado, o como se diga ahora-, y he ido descubriendo algunos nuevos personajes, y sus obras correspondientes, de los que podría, por lo menos, dejar un pequeño comentario. Por eso he decidido hacer un anexo, y dejar claro que es el primero, porque, tanto en cuestiones literarias, como cinematográficas, con toda seguridad habrá alguna ampliación más. Es cuestión de tiempo, simplemente. 
En este caso, el anexo es literario, y hace referencia, solamente, a autores antiguos, de finales del siglo XIX, o principios del XX -hasta la década de los veinte, más o menos-, que he podido descubrir tras leer un libro sobre la cf antigua -no sólo francesa; también británica, norteamericana, e incluso española o mexicana-: "La chica del átomo de oro y otros cuentos antiguos de ciencia-ficción", de la editorial "Página de Espuma", y recopilados por Francisco J. Arellano, que es todo un entendido de dicha temática en España, aparte de editor, comentarista, articulista, contertulio, y lo que haga falta, con tal de dar a conocer el género fanta-científico donde sea posible.


Camille Flammarion, científico y escritor de ficción.
Camille Flammarion (Montigny-le-Roi, 1842- Juvisy-sur-Orge, 1925; ambas poblaciones típicamente francesas: nombre largo para pequeño tamaño), fue, sobretodo, y por ello ha pasado a la historia de la ciencia, uno de los más importantes astrónomos del siglo XIX y, por extensión, de todas las épocas. En su juventud estudió teología, pero cambió la ciencia de Dios por las de la naturaleza, y en especial, la del cosmos, la astronomía. Después de retornar al seminario tras problamas económicos de la familia, y de trabajar como ayudante de grabador, se dedicó a su gran pasión, la astronomía, escribiendo numerosas obras, tanto científicas como de ficción, que, a diferencia de las de otros científicos de la época, tenían un carácter de divulgación, y una forma mucho más sencilla y atractiva de presentar el funcionamiento y los secretos del universo al gran público, lo que hizo que fuera un gran divulgador de la astronomía. Desde 1883, además, dirigió el observatorio de Juvisy, fundado por él mismo, donde realizó todo tipo de investigaciones sobre astronomía, meteorología y climatología.
Además, fundó la revista "Astronomía" (1882), y la Sociedad Astronómica de Francia -que presidió hasta su muerte-. Ambas hicieron que no sólo sus investigaciones, sino el saber astronómico en general, estuvieran al alcance de un público mucho mayor que en otras épocas -en que, de todas formas, la población en general tenía un índice de analfabetismo, al menos en Francia, mucho mayor que en los últimos años del siglo XIX y principios del XX-, haciendo que la ciencia en general interesara a un número cada vez mayor de personas, sobre todo jóvenes, y fuera campo abonado para la ciencia-ficción, que ya estaba empezando a tomar forma con las obras de Verne o el inglés Wells, y que, pocos años después, tendría gran expansión a uno y otro lado del Atlántico.
Una de sus obras principales sería "La pluralidad de los mundos habitados" (1862), donde, quizá pro primera vez, una persona con profundos conocimientos científicos defendía la idea de la existencia de vida en otros planetas, que en ocasiones esta podría ser tan avanzada como la de la Tierra -entiéndase, la posible existencia de civilizaciones en otros mundos-, y que la vida extraterrestre podría ser, al tiempo, completamente diferente a la que conocemos en nuestro mundo. Esto hizo que no pocos científicos de edad y ganado respeto -con razón o sin ella- le criticaran, pero también hizo que fuera extremadamente conocido, incluso hoy en día se diría que mediático, por el gran público, dentro y fuera de su país.
También son suyas obras como "Historia del cielo" -descripción histórico-filosófica del cielo estrellado- o "Astronomía popular", que llegó a vender cien mil ejemplares, cifra impresionante para la época, incluso hoy en día lo sería, teniendo en cuenta que era una obra de divulgación científica. Todo eso le daría la suficiente independencia económica para no depender de subvenciones del estado, y crear su propio laboratorio, hacer ascensiones científicas en globo, y abrir el observatorio astronómico que ya se ha nombrado antes.
Fue famoso en su época, también, por la defensa a ultranza del espiritismo, después de conocer a Allan Kardec, considerado el padre de dicha paraciencia, o ciencia alternativa, como se le llamaba en la época. El espiritismo, y su "hermano mayor", más espiritual -que no sería lo mismo- y filosófico, el teosofismo o teosofía, tuvieron en el último cuarto del siglo XIX, y hasta principios del XX -más o menos, hasta el inicio de la I Guerra Mundial- una expansión y popularidad tal por todo Occidente, que hoy en día, si no lo aseguraran numerosos historiadores e investigadores de distintas nacionalidades al tiempo, nos parecería casi imposible. Y no era raro que científicos o intelectuales, como el mismo Flammarion -o Conan Doyle, el creador del célebre Sherlock Holmes, el más empirista y defensor de la lógica de todos los detectives de ficción- no sólo aceptaran una y otra pseudociencia, sino que acabaran siendo defensores incondicionales suyos.
Hasta aquí, el Flammarion científico. Pero, ¿y la ficción? De acuerdo que apoyó a Kardec, que defendía hablar con espíritus de los muertos, y demás fantasías. Pero, ¿cuándo escribió obras que realmente fueran de ficción? ¿Cuáles fueron estas? Una fue "El fin del mundo" (1893) -en inglés, traducido como "Omega, los últimos días del planeta"-, sobre el fin de la vida debido al choque, precisamente, de un planeta contra la Tierra.

Un grabado de "El fin del mundo".

Otra obra sería "Narrativas del infitino" -o así lo traduciría- (1872), de la que forma parte "Lumen", novela corta en que dos personajes, Lumen -un espíritu que acaba de desprenderse de su cuerpo material, y que ha vagado por el tiempo y el espacio, conociendo sus secretos, vedados a la humanidad-, y Quarens -amigo suyo, hombre vivo de la Tierra, que recibe cuatro visitas del espíritu, quién le explica los misterios de la ciencia que ha podido averiguar, gracias a su condición de espíritu inmaterial viajero-. La novela está estructurada en una serie de diálogos, parecidos a los que se pueden encontrar en las obras de Platón y otros filósofos griegos, y no deja de ser, en cierto modo, imitación suya: usar el diálogo entre unos personajes que representan el saber -por un lado- y el individuo con deseo de adquirirlo -por el otro- gracias a los cuales se dejan patente los conocimientos e ideas del autor.
Otras dos obras menores, "Historia de un cometa", y "En el infinito", no dejan de ser, en realidad, una continuación de la primera, y su estructura es parecida. Es una forma de enseñar astronomía, o de proponer ideas nuevas, mediante una literatura que hoy en día nos parecerá un tanto anticuada, pero que en su época no sólo era novedosa, sino que miles de personas tuvieran una nueva visión de los cielos y del universo, y que no pocos se interesaran por la investigación o, por otro lado, por la ciencia-ficción, que en aquella época estaban más unidas que hoy en día.

"Atmósfera; Meteorología popular" (1888), obra de Flammarion donde aparecería el grabado de su mismo nombre, y que tan famoso sería en su época. En principio, era en blanco y negro, pero se ha ido reproduciendo coloreado de diversas formas. Hoy en día, no resulta tan difícil adquirirlo, al menos en Francia, como un póster o cartel, o directamente enmarcado.


Su obra en ficción, por tanto, fue reducida, pero su influencia enorme. Hoy en día, hay un cráter en la Luna, y otro en Marte, que llevan su nombre.


Jean d'Agraives, y "El aviador de Bonaparte".

Jean d'Agraives (1892-1951; nombre real: Frédéric Causse) fue un prolífico escritor francés de entreguerras, dedicado, principalmente, al género de aventuras coloniales o históricas -o ambas cosas a la vez-, donde reflejaba la -real o supuesta- grandeza de la expansión colonial francesa, y la nobleza y valentía de los soldados y marineros de dicho país. Pero también se dedicó a otros géneros, o sub-géneros, incluido el que podría llamarse "peligro amarillo", donde los nobles europeos -franceses, claro, prototipo de lo mejor del viejo continente, aunque británicos y norteamericanos tampoco fueron nunca menos nacionalistas y sus correspondientes literaturas de "engrandecimiento nacional"- se enfrentan a malvados, básicamente siempre chinos, que sueñas con dominar el mundo, y cambiar el status quo del reparto de poder mundial, donde los occidentales llevaban la voz cantante. No deja de ser curioso, de todas formas, que todos los escritores -como también gran parte de los políticos, intelectuales o militares- de Europa y Norteamérica vieran un peligro a corto plazo en la decadente, arruinada y dividida China, mientras consideraban al vecino Japón -aparentemente, más civilizado, noble, culto y, de alguna forma, de confianza- como un país del que poco había que temer. Cierto que, en su momento, en 1905, los nipones destruyeron a la armada de guerra rusa en uno de los mayores desastres militares que sufrió el coloso eslavo, pero muchos europeos pensaban que, en cierto modo, se lo tenían merecido. Y además, militar y tecnológicamente hablando, estaban hechos una calamidad.
Pero a lo que iba. d'Agraives escribió una novela por entregas, como las del siglo XIX, aunque ésta tratara de 1926, en la que el avión, o más bien el aeroplano, se inventó en Francia en 1796, en tiempos de la Francia revolucionaria, en guerra contra más de media Europa, y donde empezaba a brillar la estrella de un joven general, Napoleón Bonaparte, en lucha contra Austria, el Piamonte y otras potencias en Italia. Aquí se habla de una "historia secreta", que más bien es una ucronía, una historia alternativa, donde el noble bretón, e inventor del avión en cuestión, Knight Trelern, y su ayudante, el mecánico Nail Antoine, luchan a favor de la República Francesa mientras sobrevuelan Niza y Venecia. Pura fantasía mezclada con historia nacional -francesa, se entiende-. No es que sea una obra de arte, pero por lo que tengo entendido, en Francia, las distintas entregas -se publicó, en principio, por "fascículos", para más tarde publicarse en un solo libro, más práctico, pero quizá con menos encanto- son buscadas por no pocos coleccionistas, jóvenes y mayores.


Portada de una de las entregas de la serie sobre el avión que formó la imaginaria fuerza aerea de Napoleón.

Principalmente en la editorial Hachette, publicó cerca de cincuenta novelas, la mayoría de aventuras. La primera sería "La isla que habla", seguida por otras obras de "aventuras geográficas", o de viajes a lugares desconocidos, como "La gloria bajo las velas". A partir de ahí, pasaría a las obras de piratas o combates marinos -en esta ocasión, los protagonistas no sólo eran franceses, sino también británicos; al tiempo, se notaba cierta germanofobia, al igual que sinofobia-, como serían "El último pirata", o "El imperio de las algas".
Respecto a la época napoleónica, aparte de "El aviador de Bonaparte", aparecerían obras más realistas, con el emperador francés de protagonista, principal o secundario, como "El espía de Nelson", o "El comandante del emperador", para acabar entrando también en el mundo del espionaje, con "Las puertas del mundo", o de la ucronía, con "Virus 34", donde ya no hay tierras vírgenes que explorar o colonizar, sino enemigos nuevos -¿los nazis?- con los que la República Francesa, que él siempre defiende como estado ideal, se las tendrá que ver.
Famoso hasta su muerte en 1951, a partir de la década siguiente su nombre se iría olvidando, hasta ser, hoy en día, un personaje conocido, básicamente, por los amantes de la "novela popular" anterior a 1950, y sus seguidores, actualmente, son pocos, aunque parece que bastante fieles.


Como casi cualquier otro escritor de pulp, d'Agraives también escribió, al menos, una novela además con ambientación histórica, romántica -o como dice la portada, "novela pasional", que tiene más fuerza; sabían vender bien, las historias, en el país vecino, y siguen haciéndolo de forma excelente, sean buenas o malas, todo hay que decirlo-.


Louis Octave Uzanne, y "El fin de los libros". Bibliófilo que imaginó el fin de lo que más quería.

Uzanne (1851-1931) no era, realmente, un auténtico novelista sino, principalmente, un bibliófilo, una persona que deseaba que no se perdieran las obras del pasado, pero que también deseaba que las nuevas voces -o no tan nuevas, simplemente, no demasiado antiguas- también pasaran al papel escrito y se conservaran para la posteridad. Además, fue un periodista, y un interesado por la moda femenina, razón por la que escribió libros, llenos de fotografías y coloridas ilustraciones, que son una magnífica guía de cómo vestían las mujeres de finales del siglo XIX y el primer tercio del XX.
Seguidor del bibliófilo Charles Nodier -el creador de "Infernaliana", donde habla de todo tipo de monstruos y seres fantásticos, fantasmas y vampiros incluidos-, formó parte de la "Sociedad de amigos de los libros", al considerarla demasiado conservadora, y después de hacerse un nombre tras recuperar obras casi desconocidas y olvidadas del siglo XVIII, y formó otras dos: "Sociedad de bibliófilos contemporáneos", y la "Sociedad de bibliófilos independientes". También tuvo amistad con editores, se interesó por los avances tecnológicos en la imprenta, en el periodismo, etc. 

Un retrato de Octave Uzanne por Félix Vallotton (1892).

Pero aquí, más bien habría que hablar de un relato interesante, "El fin de los libros", que contó con ilustraciones del genial Albert Robida, del que ya se habló en otra entrada sobre la cf francesa, donde algunos intelectuales bibliófilos -como él mismo- de diversos países, discutes sobre el futuro, el avance o los cambios, no sólo en lo tecnológico -que no les interesa sobremanera-, sino también sino también en las artes y las letras. Y cuando se habla de los libros, uno de los personajes cree, o más bien afirma con rotundidad, que éstos, como tales, desaparecerán, o más bien, dejarán de imprimirse en papel, para ser relatos pre-grabados, y que se pueden oír en forma de discos o, más bien, como primitivas cintas de gran capacidad, pues las habrá de periódicos, relatos o novelas largas. Según él, la humanidad dejará de tener problemas de vista debido a la lectura, para comenzar a sufrirlos con el sentido del oído, debido a que los libros ya no tendrán que leerse, por desaparecer el formato papel, para transformarse en grabaciones que podrán comprarse, o escucharse sin adquirir en propiedad, casi en cualquier sitio. En resumidas cuentas, una versión antigua de los actuales libros electrónicos, pero en tiempos de la "Belle Époque".

Una editorial -según el autor- del futuro, donde los libros, en lugar de ser impresos, son grabados, que es lo que están haciendo los empleados, elegidos por su buena voz, y su facilidad de pronunciar correctamente y conquistar a los futuros clientes por lo atractivo y cadencioso de ésta, como si fueran actores de doblaje (ilustración de Robida).

Octave Uzanne, visitado por las musas de la moda, que él vistió y desvistió siempre que quiso.

Por el momento, ya está bien. La ciencia-ficción en francés -en Francia, Bélgica, Suiza, Quebec-, todavía cuenta con multitud de autores, incluyendo algunos que la tratan de forma tangencial o momentánea. Un ejemplo sería la autora belga de la que ya he escrito dos entradas, Amélie Nothomb, pues tanto su obra de teatro "Los combustibles", como su novela "Ácido sulfúrico", que todavía no he comentado, no dejan de ser dos ucronías. Una sobre el fin de la civilización debido a la violencia desbocada, la segunda  sobre la deshumanización de una humanidad teóricamente civilizada y liberal. Su obra "Peplum", sobre un individuo que permanece en hibernación durante siglos para despertar en un futuro extraño para él, no deja de ser, también, un tema clásico de la ciencia-ficción de las últimas décadas.


viernes, 13 de junio de 2014

Frank R. Paul, el primer genio de la ilustración en el mundo de la ciencia-ficción.

Ilustrador de portadas, contraportadas, relatos y novelas de c.f., fantasía y aventuras, considerado hoy en día como un artista en parte por re-descubrir.


Hacía tiempo que no dedicaba una entrada a algún personaje de la cf más o menos clásico, entiéndase, con una obra básicamente anterior a 1950, o así. Y pensé que, después de hablar de escritores, no estaría de más dedicar un espacio a uno de los hombres que se dedicaron, durante años, con enorme pericia y una capacidad de trabajo increíble, a poner imagen a todo lo que los lectores de la época -y los actuales, en caso de poder disfrutar de su arte-  leían en revistas y, en menor medida, en libros -pues la ciencia-ficción, hasta bien entrados los años 50, normalmente se editaba sólo en revistas, y tardaba mucho, si es que llegaba, a volver a ser publicada en forma de libro, con su tapa dura y todo-.

Un póster moderno -en teoría, de venta en internet, aunque no he llegado a aclarar como comprarlo, porque reconozco que me gustaría hacerlo-, del autor, rodeado de sus creaciones.



El inventor de mundos nuevos: el hombre que abrió la puerta al universo de la ciencia-ficción.

Frank Rudolph Paul no era americano de nacimiento, sino de adopción. Nació en Viena, en 1884, aunque emigró joven, después de haber estudiado en Austria, de donde emigró siendo muy joven, pero que no me pregunte a qué edad, porque lo desconozco. Lo que sí es cierto, es que con 30 años no sólo vivía en Estados Unidos, sino que ya se ganaba más o menos bien la vida trabajando para un pequeño periódico rural, donde realizaba ilustraciones de edificios y maquinaria, pues sus estudios de dibujo en Europa fueron de ese tipo: técnicos. Y, al contrario de lo que podría creerse, la ilustración fantástica, si bien le dio fama y legiones de seguidores y admiradores, no le hizo rico, y parte importante -en según qué épocas, casi todo- de sus ingresos provenían de ese tipo de encargos más "aburridos", principalmente relacionados con la arquitectura y el urbanismos -aunque lo de "aburrido" lo pongo entre comillas; a mí, el urbanismo y la edificación no me parecen temas en absoluto pesados, si se tienen interés por conocer y comprender-.

Un astronauta humano, que ha sido capaz de algo tan aparentemente -y en la realidad, si así sucediera- de tener no sólo un contacto exitoso con un ser de otro mundo -en este caso, el clásico marciano-, sino que además, ha entablado una buena amistad con él. Muy probablemente, se trata de un dibujo contemporáneo, o inmediatamente anterior, a la II Guerra Mundial. Lamentablemente, los humanos reales, que querían la paz con los marcianos, no fueron capaces de mantenerla entre ellos.

4 Frank R. Paul life-on-mercury
Otro ejemplo de ilustración que imagina vidas alienígenas. En este caso, en el relativamente cercano Mercurio. Paul tiene en cuenta las altas temperaturas del pequeño planeta, que en aquella época, tal vez, se suponían, aún así, muy inferiores a las que realmente sufre este mundo, y "según la ciencia" -y tal vez fuera cierto-, imagina la posibilidad de una vida basada en gigantescos insectos -o algo así- inteligentes y poco amigables.

Hugo Gernsback, que aparte de tener un apellido germánico de lo más complicado, y de ser, probablemente, el único luxemburgués -un inmigrante centroeuropeo y germanoparlante, como él- que haya destacado claramente en algo, se le puede considerar como el padre de la ciencia-ficción como una rama separada tanto de la fantasía, como de los relatos de aventuras -por mucho peso que pudieran tener en ellos las nuevas tecnologías; eso no los hacía parte del nuevo género, sólo demostraba que los autores conocían los avances científicos y técnicos de la época-, lo descubrió y lo fichó, para ponerlo a trabajar en su revista científica, donde se hablaban tanto de avances en los diversos campos de la ciencia, como se publicaban relatos de autores ya consagrados del nuevo género -caso de Wells o Verne, aunque muchos otros autores europeos, sobretodo franceses, apenas tenían espacio-, como otros nuevos, descubiertos o no por él -o sea, norteamericanos, de nacimiento o adopción, como él mismo-. Esta revista, Electrical Experimenter, -o "El experimentador eléctrico", cuando la electricidad era casi magia para no poca gente-, acabó desapareciendo cuando Gernsback decidió dejar la ciencia en segundo plano, y dedicarse a la ciencia-ficción pura y dura -o, en no pocos casos, auténtica "fanta-ciencia", donde la parte científica era mínima-, creando una revista nueva, cuyo nombre, con el paso de los años, se haría legendario: Amazing Stories. Fue Paul el autor de su primera portada, y crearía no menos de 220 en diversas revistas, fueran en esta pionera, o en sus ediciones especiales -más precio, más páginas, novelas completas, y no en capítulos-, o en posteriores, como Wonder Stories, revista que nació cuando Gernsback -que tenía fama de ser un genio descubriendo nuevos valores, y consiguiendo nuevos seguidores para la legión de amantes de "la nueva ciencia", pero que también era, como mínimo, bastante tacaño y peor pagador, y que acabó expulsado de su propia publicación. Eso, además de contraportadas -en ocasiones, tan excelentes como las portadas en sí mismas, y que eran poco menos que ilustraciones con algún texto que lo mismo era humorístico, como reflexivo-, ilustraciones interiores, además de dibujos y portadas realizadas para novelas publicadas como libros independientes -algo muy raro hasta los años 50-, como es la obra de anticipación científica de su propio jefe "Ralph 124C 41+", donde Gernsback sorprende hablando, con décadas de anticipación, de la televisión, la video-conferencia, el aire acondicionado, el hilo musical, etc., pero que, en cuestiones de contar una historia, demuestra, aquí sí, ser bastante incapaz. Hoy en día, este "Ralph..." resultaría pesado de leer, si no se tuvieran en cuenta -que, para ser justos, habría que hacerlo- la capacidad de anticipar inventos de su creador. Aún así, aunque sea un clásico a su manera, ha envejecido muy mal, y se le podría considerar algo así como "arqueología literaria".

"Ciencia y mecánica", otra revista de Gernsback, donde aparece una máquina de guerra capaz de destruir de golpe toda una pequeña población, mezcla de tanque y acorazado -y portaaviones, un tipo de barco que, en los años 20, todavía no existía-. Paul también participó en ella, como en esta ilustración.

"Ciudad dorada de Titán", otra contraportada de Paul, sin letras o títulos. Una de las mejores series de ilustraciones fue sobre supuestas ciudades en planetas y grandes satélites de Júpiter o Saturno, donde sus habitantes son pequeñas figuras moviéndose entre una extraordinaria arquitectura -en ocasiones, por lo demás, bastante "art-déco"-.

Otra civilización imaginaria, una especie de cálida Venecia en Calisto, uno de los satélites de Júpiter -y, por lo visto, un lugar con un clima de lo más apacible y templado-.

Aquí, los humanos han creado unas esferas que lo mismo sirven para trasladarse por el mar -barcos-, como rodando -sólo las tiras metálicas, parecidas a orugas de tanque- sobre el hielo perpetuo de un mundo que parece un mundo congelado-.

Hasta su muerte, en 1963, en su casa de un pueblo cercano a Nueva York, seguiría, aunque en menor ritmo, ilustrando libros y nuevas revistas, como el primer número de Marvel, donde se daban a conocer los personajes de Namor -el príncipe de la Atlántida, y que hace ya mucho que dejó de tener continuación, aunque no sería extraño que, un día de estos, la Marvel, más preocupada hoy en día en el cine que en la historieta, decidiera sorprendernos, para bien o para mal, con una película sobre él-, y la Antorcha Humana, antecesora de uno de los Cuatro Fantásticos, del mismo nombre e idéntico poder, pero que, en aquella época, iba por libre. 

Ilustración para "La guerra de los mundos", de Wells, publicada en 1927 por Amazing Stories, y que se transformaría en clásica. Las películas o cómics posteriores deberían mucho a esta visión del ataque marciano, que ya poco cambiaría.

Desconozco donde se publicó esta imagen -no había información, y no la he visto en otro lugar-, pero es un ejemplo de mundo imaginario, cálido, de fantástica y terrible fauna -una especie de elefantes acuáticos-, mezcla de tecnología -la nave- y de cultura antigua, si no en la forma, sí en el estilo y la edad de dicha civilización -la ciudad, o fortaleza, del fondo-.

La importancia de autor fue mayúscula, y más, en aquella época. Fue él quien introdujo en la cf a millones de personas en Norteamérica, y no pocos autores posteriores -Ray Bradbury, por ejemplo, o Arthur C. Clarke- reconocieron que las primeras imágenes que hacían referencia al género fue en Amazing Stories y Wonder Stories, y que el autor de casi todas ellas fue Frank R. Paul. Es cierto, según he leído en la Wikipedia, que es donde he conseguido gran parte de la información sobre él -en español, a no ser que se busque con ganas, hay poco, y ya he hablado más de una vez de mi falta de tiempo-, que fue el primero en dibujar, con colores chillones y llamativos, naves espaciales, robots, máquinas de enorme tamaño -y en no pocos casos, de misteriosa naturaleza y uso- y, cosa que quizá no se tenga tan en cuenta, ciudades del futuro o de civilizaciones extraterrestres. Al fin y al cabo, sus estudios y conocimientos de dibujo técnico se tenían que ver por alguna parte. Otra cosa eran los seres humanos -o monstruosos, o extraterrestres, aunque aquí, claro está, la fantasía podía encubrir ciertos problemas a la hora de dibujar la anatomía de éstos-, sobretodo las mujeres, y más todavía, los rostros. Pero estos, en no pocas ocasiones, ocupaban un espacio muy secundario en sus ilustraciones, y tanto en su época como en años posteriores, poco o nada importó a sus numerosísimos admiradores, entre los que me cuento. Con el paso de los años, aparecieron nuevos ilustradores y dibujantes de cómic, pero su huella nunca llegó a desaparecer, sobretodo en el mundo anglosajón. En realidad, si se mirara con atención el arte de no pocos de ellos, se vería cierta influencia, aunque fuera involuntaria. Se cuenta, y puede ser verdad, que fue el primero en dibujar lo que se podría considerar un auténtico platillo volante, años antes de los primeros "avistamientos" -entre comillas, y con todas las reservas posibles; el tema OVNI, aunque ya nos parece de otra época, no deja de levantar ampollas, suspicacias, tanto entre defensores como negacionistas-. ¿Cómo podría ser eso posible? Más o menos, de la misma forma en que muchos de los supuestos extraterrestres que han sido vistos por tantos y tantos testigos -también, como los platillos, sólo en según que épocas- se parecen a seres dibujados o imaginados por dibujantes, novelistas, creadores para películas y series de televisión, etc.: el subconsciente humano. No es raro que algo que creemos realmente ver -o queremos ver, casi forzándonos a nosotros mismos a creer haberlo visto- se base en objetos, lugares o personajes más o menos ocultos en partes subconscientes de nuestra memoria. En 2009, mucho después de su muerte, fue incluido en el Salón de la Fama de la Ciencia-Ficción, donde, anualmente, se incluyen a cuatro -en alguna ocasión, cinco- figuras de la cf, sea en el campo de la literatura, en el cine, la televisión, etc.

Uno de los primeros trabajos "fantásticos" de Paul, ilustrando la edición en libro de la obra "Ralph 124C 41+", de su, durante mucho tiempo, jefe -y descubridor-, Hugo Gernsback. En esta imagen, lo que sería un imaginario -pero perfectamente real- antecesor de la video-conferencia -la imagen es de una chica que, realmente, se encuentra a cientos de kilómetros-. Gernsback tal vez no inventara historias emocionantes, pero sí hacía auténtica ciencia-ficción, imaginando inventos que serían realidad décadas después. ¿De dónde viene, pues, el nombre de "Premios Hugo"? De él, por ser el padre de todo este tinglado que a tanta gente gusta y hace soñar.

Una ilustración interior de un relato de John C. Campbell, otro personaje principal de la historia y desarrollo de la cf, pues transformó Wonder Stories en una cantera de nuevos autores. Él también escribió algunas obras, aunque han sido un tanto injustamente olvidadas, pues no era mal escritor.

Se han escrito libros sobre Paul, o más bien, se han publicado con poco texto -no hay demasiado que contar sobre su vida, que fue en general tranquila, aunque recibiera en vida no pocos premios y reconocimientos, como las famosas convenciones de cf que se han ido celebrando en diversas ciudades norteamericanas desde los años 30, hasta hoy-, pero sí con muchas ilustraciones. Aunque no por abundantes, nos parecen suficientes. No son pocos los que han ido conociendo su extensísima obra navegando por la red, copiando, grabando, guardando sus dibujos por decenas, buscando alguno nuevo, como si de coleccionistas de arte se tratara. Es algo de lo más recomendable, y todo lo que pueda copiar y pegar aquí, es poco, comparado con lo que se puede encontrar en internet, incluyendo dibujos en revistas menores u olvidades, y que, con razón o sin ella, se le atribuyen.

Una contraportada en Amazing Stories, de 1940, donde Paul volvió, cuando su director era Ray Palmer, y donde unos supuestos marcianos -con un aspecto biológicamente imposible, algo habitual en la época- crean una estatua que, en teoría, reproducen el aspecto que debería tener un terrícola: con manos y pies palmeados -por vivir en un planeta con una superficie en gran parte formada por agua-, y orondos y felices, por pensar que la Tierra está sobrada de alimento.

lunes, 9 de junio de 2014

El planeta de los simios: fotos de cómo se hizo la película original, e ilustraciones y carteles basados en ella y la novela. Monos a mogollón.

A falta de tiempo para algo más largo, una entrada corta, sobre la novela y la película de los 70.


Bien, a la vista está que, debido a estudios, entrevistas y búsquedas más o menos infructuosas de trabajo, y asuntos personales varios, no he tenido, lo que se dice, todo el tiempo del mundo para dedicarme al blog. Y el hecho de que realmente, tampoco sea un bloguer muy activo que digamos, ha hecho que, en los últimos días -últimos y bastantes, por lo demás- sólo haya hecho una entrada, dedicada a otro de esos pintores lamentablemente poco conocidos que ha dado mi ciudad al mundo: el señor Llovera. Así pues, aprovechando un rato libre, y teniendo en cuenta las dificultades de un ordenador que no da más que problemas, opto por una entrada rápida de hacer. Aprovecho que, por fin, leí la novela original de "El planeta de los simios", para ir buscando por internet -si uno se mete es facebook, y se pasa un buen rato mirando, a partir de títulos de películas o novelas, autores varios, o palabras clave, te puedes encontrar casi de todo- ilustraciones, fotos, o carteles de los distintos largometrajes, sobretodo, los dos primeros: "El planeta de los simios" (1968), y "Regreso al planeta de los simios" (1970), ambos protagonizados por Charlton "rifle" Heston, que sería un poco facha y todo lo demás, pero que, la verdad, era un actor de los que imponía. Todo masculinidad y pelotas -y eso lo dice un hombre heterosexual, pero lo que es, pues eso, es-. En otra ocasión, con más tiempo, quizá me dedique a hablar un poco más en profundidad de las distintas películas, tanto de las antiguas (años 60 y 70), como de las actuales (la de Tim Burton, y la última, "El origen del planeta de los simios", de 2013 -en mi opinión, bastante mejor que la de Burton, aunque éste consiguiera una ambientación de la sociedad simio realmente interesante), y la próxima, todavía por estrenar, y que, por lo visto, promete bastante.
Ahora, unas cuantas de esas fotos, con alguna que otra explicación, en caso de tenerla, claro:


Un cartel de la primera película (1968). No sería el cartel principal -en grandes estrenos, se hacen varios-, pero presenta a los personajes principales.


Cartel "reinventado" de "El planeta de los simios", y otro ideal para gorilas militaristas.


Uno de los muchos carteles que se han ido realizando mucho después por artistas seguidores incondicionales de "mundo simio". El "Alamo Drafthouse", sería, para entendernos, la oficina de reclutamiento de dicha ciudad tejana, porque, después de ver las pelis, nos convencemos de que no hay soldados como estos gorilas -más o menos- inteligentes.
Más abajo, carteles de la tienda "Momo", especializada en todo tipo de carteles de toda película de fans imaginable, realizados por los mejores artistas, especialmente para dicha tienda, y que es un auténtico santuario para los cinéfilos y fanáticos de la ciencia-ficción, el terror, la fantasía, la aventura, y lo que haga falta. Lo más original, es que no son, realmente, carteles de dichas películas, sino que los ilustradores los crean a su gusto, y según su estilo normalmente -tratándose de películas con sus años-, más moderno y rompedor que el original.


Otra reinvención, de "Retorno al planeta de los simios" (derecha). Y una batalla inter-simios (izq.).

Dos carteles alternativos de "la conquista...", y "Huida del planeta de los simios".


Y aquí, un par de carteles para el mercado japonés, donde las letras, en horizontal y vertical, en hirayana, katakana -los dos alfabetos básicos japoneses- o con kanjis -ideogramas que, por sí mismos, son una palabra, o parte de ella- están por todas partes. No deja de ser curioso que, en un país donde la ilustración tiene tanta importancia, en un cartel basado lo mismo en fotos como en dibujos, el texto tenga tanta preponderancia.



Durante el rodaje de la primera película, que fue un hito de la ciencia-ficción por su originalidad y, aunque a veces no se tenga en cuenta, su trasfondo político, religioso y filosófico -que se ha ido perdiendo en películas de género posteriores, donde se dejaba de lado lo de hacer reflexionar al espectador, para dar paso al espectáculo puro y duro, que está muy bien, pero siempre que no sea el estilo preponderante casi sin alternativa-, grandes fotógrafos de la agencia Magnum hicieron todo tipo de fotografías para revistas, de cine o generalistas, que estuvieron casi olvidadas durante décadas, hasta su "rescate" -así se podría llamar, más que "recuerdo"- por parte de internet. Ver a aquellos terribles simios, moviéndose a sus anchas por el mundo humano -donde son tomados, como se ve, no como amenaza, sino más bien como curiosidad, o, algo tan norteamericano, como novedad y moda-, no deja de tener su gracia. Aparte, claro, el ver cómo se  movían los actores transformados en monos detrás de las cámaras. Dennis Stock sería el fotógrafo responsable de la mayoría de ellas -parece que hubo alguno más, pero no encontré el nombre-:



Un simio interesado en fotografiar a un miembro de la "especie inferior humana".


Un humano trabajando delante de unos simios de pega -no son sus señores, hay que aclararlo-.


Otra foto Magnum, de Dennis Stock, "la bella y la bestia -bestia culta, eso sí", juntos frente al mar.


Peinando al niño mono que, como todos los niños, no parece muy amigo del peine.


"Me siento raro, entre esta gente sin pelo".


Investigando sobre los artilugios humanos.

Una ilustración moderna -en su momento puse que no conocía al autor, y es el alemán Bastian Kupfer; gracias a Drax, lector del blog, que me informó sobre ello- sobre una de las últimas ediciones de la novela.


Varios de los muñecos inspirados en la película, como se hizo también, hasta la saciedad, con "La guerra de las galaxias".



Cartel rumano de la película. Pero vamos a ver, ¿es que no estaba bien el original? ¿Qué clase de delirante estilo comunista-carpático al gusto del conducator Ceaucescu es esto?


Y aquí, un cartel -claramente setentero, y un tanto psicotrópico- de la extinta Checoslovaquia.


Un cartel de una versión -realmente, no existente- animada de la película, por Ive Bastrash, que ha hecho el mismo trabajo con otras muchas.

El origen del planeta de los simios Wallpaper 3
Un cartel moderno, donde el hombre es un "eslabón perdido", porque, realmente, perdido se encuentra, frente a simios inteligentes.


Bueno, pues la próxima vez, más, y en más cantidad. O eso creo, que no soy adivino.