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domingo, 8 de enero de 2017

Algunas fotos de cuando Star Wars fue un éxito de público, pero donde ni se vislumbraba el fenómeno de masas que llegó a ser.

En blanco y negro de los 70, cuando todavía era una serie de películas que rompía moldes, pero  no se sabía si tendría tan largo recorrido.


Bueno, pues aunque no es que tenga mucho tiempo para el blog, sí que hay para alguna pequeña entrada. Al fin y al cabo, ya he conseguido uno de los retos que me propuse: llegar a las 250 entradas. Ahora me falta el segundo, que no depende de mí, que es tener 50.000 visitas, y todavía me falta para las 49.000 un poco. Así que imagino que, antes o después, todo llegará.
En este caso, una de esas cosas que se encuentran en internet, y en particular, en facebook. Fotografías de los 70, en blanco y negro, que hacen referencia a la primera trilogía de Star Wars, o como se le llamaba -y todavía se le llama, aunque menos-, "La guerra de las galaxias". Una de ellas, la primera, es del grupo de actores que protagonizó la trilogía, aunque no tengo claro si se hizo después de la primera película, o más adelante.
La segunda, más bien hace referencia a la "paternidad" de Yoda. No del personaje de ficción propiamente dicho, sino del peluche -pues era un muñeco real, nada de creación mediante ordenador, ni historias así-, que tenía un cercano parentesco con otro grupo de legendarias marionetas: los teleñecos -como se les ha llamado siempre en España-, o muppets, que es su nombre original.
Y la tercera, es de Chewbacca, el wookiee con alma humana -y ya se ve por qué-.

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Aquí, Han Solo, Darth Vader -con gafas-, Chewbacca -evidentemente, el más alto-, la princesa Leia, Luke Skywalker y R2-D2. Falta C3PO, pero está el equipo casi al completo (encontrado en "The Vintage News", donde se puede encontrar un sinnúmero de curiosidades de todo tipo).

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Y aquí, Luke y el maestro Yoda. Conocidos son, sus parientes terrestres, con su propio show televisivo: los teleñecos, o muppets (la foto, y muchas más, se pueden ver en la página de facebook de "The vault of retro sci-fi").

Ser un wookie cuesta. Que se lo digan a Peter Mayhew, que tuvo que aguantar el disfraz de Chewbacca.
Peter Mayhew, sudando lo suyo en su papel de Chewbacca.

Y por el momento, nada más. Después de la -presunta- finalización de la interminable serie sobre los prerrafaelitas -con la que me lo pasé en grande, lo reconozco, y descubría cantidad de artistas de los que no había oído en mi vida nada, o casi nada, aunque no pocas de sus obras sí que me sonaban de vista-, poco a poco, espero, se me irá ocurriendo algo más. 
Y espero, también otra larga serie, tal vez también de temática artística.

lunes, 18 de agosto de 2014

Karel Zeman, el genio checo de la animación.

El pueblo checo ha dado al mundo cantidad de extraordinarios y nada comunes personajes en el mundo del arte, y aquí se intentará dar a conocer a uno de ellos.

Bien, con esta entrada, bien podría comenzar una nueva serie que se llamara "checos geniales", o algo parecido, y como resulta posible cambiar títulos y contenidos, quizá acabe siendo así, en caso de tener interés o tiempo en seguir con otros compatriotas de este casi desconocido personaje -al menos, en España y en la Europa occidental-, pero que en la República Checa -y en Eslovaquia, con quién estaba unida cuando él trabajaba-, capaz de realizar cortos y largometrajes, tanto con actores reales, como sólo con maquetas y figuras de todo tipo, con imaginación y fantasía a raudales. Si ya en aquellos tiempos -años 50 a 70- no se contaba con la batería de efectos digitales actuales -que, todo hay que decirlo, no sólo hay que tenerlos, sino también saberlos utilizar, y también, pretender llegar más allá, mejorándolos y buscando sus límites,  y traspasarlos si eso es posible-, en la Europa del otro lado del Telón de Acero, ya no digamos.


Echando un vistazo al fondo del mar. Una imagen de influencia claramente basada en Jules Verne.


Los límites de la imaginación, más allá de la modestia de los recursos económicos.

Karel Zeman (1910-1989), nacido en la Bohemia rural, y fallecido en Praga, estudió y trabajó en Francia, donde adquirió experiencia en la animación en el mundo de la publicidad -su primer anuncio fue de una marca de sopa-. Tras retornar a su país, antes de la guerra mundial, cuando Checoslovaquia era una potencia económica y cultural de relativa importancia, siguió trabajando en dicho mundo, hasta que el cineasta Elmar Klos le ofreció trabajo en sus estudios de animación, donde comenzó a trabajar en 1943, en plena guerra. Allá conoció a otra gran animadora checa, Hermína Týrlová, que en aquella época, ya se había hecho un nombre a base de realizar cortometrajes infantiles. Junto a ella, realizó la película "El sueño de Navidad (1943), que llegaría a conseguir, en 1946, el premio a la mejor película de animación del Festival de Cannes, lo que resultó un gran éxito y prestigio no sólo para ellos, sino para el cine -de animación o no- de Checoslovaquia, que no había destacado todavía -ni lo llegaría a hacer nunca, realmente- en el séptimo arte. Desgraciadamente, la llegada del comunismo en 1948, y que Checoslovaquia acabara formando parte del Pacto de Varsovia, y quedara al otro lado del Telón, hizo que ni él ni otros compatriotas pudieran relacionarse, ni recibir apenas influencia, del cine, real o de animación, de Europa Occidental o Norteamérica, ni que en esos países se supiera gran cosa de lo que ellos estaban realizando dentro de sus fronteras.

Zeman en su estudio, creando dibujos a mano. Tal vez, acaban siendo fondos de alguna de sus historias, o la guía para realizarlos en grande.

El cineasta, creando imágenes con maquetas de dinosaurios. Todavía faltaba mucho para que llegara  la magia de "Jurasic Park", aunque, teniendo en cuenta la época, resultaban, si no del todo creíbles, sí encantadores.

Más adelante, realizaría una serie de cortos infantiles y humorísticos, todos protagonizados por un personaje conocido como el sr. Propouk, donde éste realizaba todo tipo de oficios -bombero, oficinista...-. En 1948, realizaría "Inspiración", donde se atrevió a realizar animación nada menos que con figuritas de vidrio, y dotando a la historia de una delicadeza, lirismo, y juego de luces y brillos más que apreciable, debido, quizá, al material mismo del que estaban fabricados sus personajes. 
Su primer largometraje sería "El rey Lávra" (1950), basado en un poema de Karel H. Borovsky, y en 1952, seguiría "El tesoro de la isla de los pájaros". En 1955 trabajaría por primera vez con actores reales, mezclados con animación y efectos especiales tan artesanos como resolutivos, y que resultan especialmente atractivos, y más, si cabe, en blanco y negro, en el largometraja "Viaje a la prehistoria"; un viaje en el tiempo, que le permitiría trabajar con maquetas de dinosaurios, y que tal vez podría ser la versión europea oriental del Gotzila japonés -sólo que aquí, el monstruo no era una maqueta, sino  un actor disfrazado-, o los cada vez más logrados y espectaculares efectos del norteamericano Ray Harryhausen. Poco conocido fuera de la Europa comunista, sin embargo, allá tuvo un gran éxito, tanto en niños como en adultos.

Un pequeño documental -más bien, un reportaje o relato visual- sobre cómo Zeman realizaba su trabajo, cuando los efectos visuales se hacían con maquetas y mucha imaginación.

Más adelante, a partir 1958, comenzaría a realizar largometrajes basados en la obra de Jules Verne, que antes de la guerra -en realidad, desde finales del siglo XIX- había tenido gran éxito en el antiguo Imperio Austro-Húngaro -la época en que Zeman nació-, como en casi toda Europa y más allá. De ese año trata "La invención diabólica". En 1961 filmará "Barón Prásil", basada en el personaje del Barón de Munchhausen, protagonista de la novela de Gottfried Bürger, y que tantas versiones tendría, incluida una realizada en la Alemania nazi, en plena guerra mundial, y donde se llegaron a utilizar a prisioneros de guerra como extras. Aquí, también mezcló efectos especiales o animados con actores reales, y muchos fondos se basaron en grabados de Gustave Doré. En 1964 rodaría "La guerra de los tontos", conocida en América como "Historias de un bufón", que es una ácida crítica de la Guerra de los Treinta Años y, en general, del belicismo patriotero y destructor.
En 1970 volvería con largometrajes basados en la obra de Verne: "En el cometa" -basado en la novela de dicho autor "Hector Servadac"-, y "La nave robada" -con una ambientación muy art nouveau, probablemente basada en la obra del también checo Mucha-. Pero a partir de ahí, durante los 70 volvería a la animación tradicional, como "Cuentos de las mil y una noches", que en realidad es una serie de siete relatos cortos sobre los viajes de Simbad, o "El aprendiz de brujo" (1975), o el cuento tradicional, de los Hermanos Grimm "Hansel y Gretel", ya en 1980. A partir de ese año, dejaría de trabajar en ninguna otra nueva obra, excepto como maestro o, realmente como lo que era, genio que artistas más jóvenes gustaban de escuchar o aprender de él.
Por todo ello, el gobierno checoslovaco le concedió en 1970 el título de Artista del Año, y fue jurado en 1970 y 1971 del Festival de Cine Internacional de Moscú. Aquellos fueron años donde el trabajo, debido a su edad, empezó a disminuir, aunque nunca a desaparecer, pero sí que recibió amplio reconocimiento. También logró hacerse un hueco, aunque fuera pequeño, en Occidente, donde se estrenaron algunas de sus películas -sobretodo, las "vernianas", más espectaculares y comerciales-, aunque a veces se les cambiara el nombre, para hacerlas más atractivas al público.

Un cartel americano de "La invención diabólica", aquí transformada en "El fabuloso mundo de J. Verne".

Su estilo es muy imaginativo y evocador, y hace recordar la animación de otros tiempos, que ya nos parecen tan lejanos, y aunque en teoría su obra iba dirigida al público infantil, es esa mezcla de magia y aparente sencillez, lo que la hace tan atractiva, hoy en día, a los adultos, casi tanto como a los niños. La imaginación, la inventiva, la solución de problemas, con una tecnología limitada, tanto como el dinero con el que contaba, aún siendo él un grande de la animación de su país, hace que, en lugar de haber envejecido mal -al menos, una parte de sus historias; quizá, las que tienen una ambientación "verniana", o con influencia de Verne, sean las que mejor han soportado el paso del tiempo-, se han transformado en modestas joyas del pasado que resultan atractivas de revisitar o, en caso de no conocerse, de descubrir. Muchos animadores y especialistas en efectos especiales -por lo menos, los que trabajaron antes de la era digital- reconocen que, aunque su nombre no fuera muy conocido más allá de los países comunistas, su influencia sobre ellos fue considerable, y en no pocas ocasiones, se le ha comparado con el mismo Méliès.
En Praga existe un museo dedicado a él y a su obra, abierto desde 2012, y, si bien no acostumbra a ser tenido en cuenta por las agencias de viajes, sí que es conocido y visitado -y muy estimado- por la población de la ciudad y del resto del país, que allá van cuando pueden de visita de fin de semana. Si alguien visita Praga con tiempo, no está de más echarle un vistazo. Al menos, si previamente se ha conocido la obra de Zeman, pues así se reconocen no pocas de sus películas y cortos, y lo que allí se puede ver resulta más familiar y entrañable.

Aquí reconozco, sobretodo, la ayuda de la simpar wikipedia, y, como no, la posibilidad de conseguir videos de youtube. Si, en caso de que alguno acabe por "fastidiarse", en su momento ya crearía un enlace, como hice en las primeras entradas sobre cine, cuando no sabía cómo copiar vídeos en el blog.

Y aquí abajo, y por último, un par de vídeos: el corto "Inspiración", con figuritas de cristal, y otro más corto, donde se puede ver cómo recreó Zeman un volcán en una isla en medio del océano.


El cortometraje "Inspiración", creado con figuras de cristal, y efectos también cristalinos.


La recreación de un volcán, de una forma completamente artesanal.

lunes, 4 de agosto de 2014

Anexo II a la ciencia-ficción francesa: "París duerme" -"Paris qui dort"- (1925). Quizá, el primer film de cf francés.

Como segundo anexo, el que quizá sea el primer trabajo cinematográfico -un mediometraje de poco más de media hora- de cf hecho en Francia. 


Como bien dicen el título y el subtítulo, este es el primer film hecho en Francia -y Bélgica- que, aunque sea un poco cogido por los pelos, puede considerarse de ciencia-ficción. O más bien, como diría Maurice Renard, de "científico-maravilloso", porque claramente se puede ver la influencia del folletín, pues la historia se las trae.
Se trata de la primera película del autor vanguardista René Clair, que usaba muy a menudo la sátira para criticar la sociedad o, simplemente, realizar comedias donde se mezclan una ciencia más bien poco -o nada- creíble, y las aventuras de unos personajes, como los de esta "París duerme" que, en lugar de horrorizarse al ver cómo el mundo ha sido víctima de un extraño fenómeno, aprovechan para pasarlo bien, o, simplemente, aprovechar la situación: recorrer tranquilamente la ciudad, donde todo el mundo ha quedado, más que dormido, congelado y sin movimiento; trasladarse en los vehículos de los demás sin problemas -el protagonista que aparece al comenzar la película, claramente es un pobre tipo sin un céntimo, así que es normal que se aproveche-; comer y beber gratis en los restaurantes más caros, e incluso robar a un ladrón al que, por poco, alcanza la policía.
Finalmente, todo tiene -dentro de lo que caben, en el mundo del folletín, aquí llevado al cine- una explicación, en forma de "evil doctor", aunque aquí, más que científico malvado, más bien sería un profesor loco que no tiene otra cosa que hacer que experimentar, aunque, más que para hacer daño a los demás, por el simple gusto de demostrar lo inteligente y genial que es.
Pues eso, una comedia de poco más de media hora, original, que no se hace pesada -a pesar de tener casi noventa años, que se dice enseguida- y sin apenas carteles con subtítulos -están en francés, pero apenas hay que leer, y la historia se entiende con facilidad-.
No es mucho, teniendo en cuenta la variedad de personajes y obras de otras entradas sobre la cf francesa, en cine o literatura, pero como el primer anexo, más bien es el deseo de ir completando, con nueva información que se va encontrando aquí y allá. Al menos, ahora puedo copiar los vídeos, que antes, ni eso sabía -cosa de principiantes-.


Aquí, el video con la película al completo. La colgó un ruso, pero los subtítulos están en francés.


Clair no sólo era vanguardista en ideas -más bien, continuaba y actualizaba otras de compatriotas suyos-, sino, sobretodo, a la hora de experimentar a la hora del filmar. En exteriores, y en el monumento más conocido de París.


Una imagen de la película, rodada -realmente- en la torre Eiffel.

lunes, 9 de junio de 2014

El planeta de los simios: fotos de cómo se hizo la película original, e ilustraciones y carteles basados en ella y la novela. Monos a mogollón.

A falta de tiempo para algo más largo, una entrada corta, sobre la novela y la película de los 70.


Bien, a la vista está que, debido a estudios, entrevistas y búsquedas más o menos infructuosas de trabajo, y asuntos personales varios, no he tenido, lo que se dice, todo el tiempo del mundo para dedicarme al blog. Y el hecho de que realmente, tampoco sea un bloguer muy activo que digamos, ha hecho que, en los últimos días -últimos y bastantes, por lo demás- sólo haya hecho una entrada, dedicada a otro de esos pintores lamentablemente poco conocidos que ha dado mi ciudad al mundo: el señor Llovera. Así pues, aprovechando un rato libre, y teniendo en cuenta las dificultades de un ordenador que no da más que problemas, opto por una entrada rápida de hacer. Aprovecho que, por fin, leí la novela original de "El planeta de los simios", para ir buscando por internet -si uno se mete es facebook, y se pasa un buen rato mirando, a partir de títulos de películas o novelas, autores varios, o palabras clave, te puedes encontrar casi de todo- ilustraciones, fotos, o carteles de los distintos largometrajes, sobretodo, los dos primeros: "El planeta de los simios" (1968), y "Regreso al planeta de los simios" (1970), ambos protagonizados por Charlton "rifle" Heston, que sería un poco facha y todo lo demás, pero que, la verdad, era un actor de los que imponía. Todo masculinidad y pelotas -y eso lo dice un hombre heterosexual, pero lo que es, pues eso, es-. En otra ocasión, con más tiempo, quizá me dedique a hablar un poco más en profundidad de las distintas películas, tanto de las antiguas (años 60 y 70), como de las actuales (la de Tim Burton, y la última, "El origen del planeta de los simios", de 2013 -en mi opinión, bastante mejor que la de Burton, aunque éste consiguiera una ambientación de la sociedad simio realmente interesante), y la próxima, todavía por estrenar, y que, por lo visto, promete bastante.
Ahora, unas cuantas de esas fotos, con alguna que otra explicación, en caso de tenerla, claro:


Un cartel de la primera película (1968). No sería el cartel principal -en grandes estrenos, se hacen varios-, pero presenta a los personajes principales.


Cartel "reinventado" de "El planeta de los simios", y otro ideal para gorilas militaristas.


Uno de los muchos carteles que se han ido realizando mucho después por artistas seguidores incondicionales de "mundo simio". El "Alamo Drafthouse", sería, para entendernos, la oficina de reclutamiento de dicha ciudad tejana, porque, después de ver las pelis, nos convencemos de que no hay soldados como estos gorilas -más o menos- inteligentes.
Más abajo, carteles de la tienda "Momo", especializada en todo tipo de carteles de toda película de fans imaginable, realizados por los mejores artistas, especialmente para dicha tienda, y que es un auténtico santuario para los cinéfilos y fanáticos de la ciencia-ficción, el terror, la fantasía, la aventura, y lo que haga falta. Lo más original, es que no son, realmente, carteles de dichas películas, sino que los ilustradores los crean a su gusto, y según su estilo normalmente -tratándose de películas con sus años-, más moderno y rompedor que el original.


Otra reinvención, de "Retorno al planeta de los simios" (derecha). Y una batalla inter-simios (izq.).

Dos carteles alternativos de "la conquista...", y "Huida del planeta de los simios".


Y aquí, un par de carteles para el mercado japonés, donde las letras, en horizontal y vertical, en hirayana, katakana -los dos alfabetos básicos japoneses- o con kanjis -ideogramas que, por sí mismos, son una palabra, o parte de ella- están por todas partes. No deja de ser curioso que, en un país donde la ilustración tiene tanta importancia, en un cartel basado lo mismo en fotos como en dibujos, el texto tenga tanta preponderancia.



Durante el rodaje de la primera película, que fue un hito de la ciencia-ficción por su originalidad y, aunque a veces no se tenga en cuenta, su trasfondo político, religioso y filosófico -que se ha ido perdiendo en películas de género posteriores, donde se dejaba de lado lo de hacer reflexionar al espectador, para dar paso al espectáculo puro y duro, que está muy bien, pero siempre que no sea el estilo preponderante casi sin alternativa-, grandes fotógrafos de la agencia Magnum hicieron todo tipo de fotografías para revistas, de cine o generalistas, que estuvieron casi olvidadas durante décadas, hasta su "rescate" -así se podría llamar, más que "recuerdo"- por parte de internet. Ver a aquellos terribles simios, moviéndose a sus anchas por el mundo humano -donde son tomados, como se ve, no como amenaza, sino más bien como curiosidad, o, algo tan norteamericano, como novedad y moda-, no deja de tener su gracia. Aparte, claro, el ver cómo se  movían los actores transformados en monos detrás de las cámaras. Dennis Stock sería el fotógrafo responsable de la mayoría de ellas -parece que hubo alguno más, pero no encontré el nombre-:



Un simio interesado en fotografiar a un miembro de la "especie inferior humana".


Un humano trabajando delante de unos simios de pega -no son sus señores, hay que aclararlo-.


Otra foto Magnum, de Dennis Stock, "la bella y la bestia -bestia culta, eso sí", juntos frente al mar.


Peinando al niño mono que, como todos los niños, no parece muy amigo del peine.


"Me siento raro, entre esta gente sin pelo".


Investigando sobre los artilugios humanos.

Una ilustración moderna -en su momento puse que no conocía al autor, y es el alemán Bastian Kupfer; gracias a Drax, lector del blog, que me informó sobre ello- sobre una de las últimas ediciones de la novela.


Varios de los muñecos inspirados en la película, como se hizo también, hasta la saciedad, con "La guerra de las galaxias".



Cartel rumano de la película. Pero vamos a ver, ¿es que no estaba bien el original? ¿Qué clase de delirante estilo comunista-carpático al gusto del conducator Ceaucescu es esto?


Y aquí, un cartel -claramente setentero, y un tanto psicotrópico- de la extinta Checoslovaquia.


Un cartel de una versión -realmente, no existente- animada de la película, por Ive Bastrash, que ha hecho el mismo trabajo con otras muchas.

El origen del planeta de los simios Wallpaper 3
Un cartel moderno, donde el hombre es un "eslabón perdido", porque, realmente, perdido se encuentra, frente a simios inteligentes.


Bueno, pues la próxima vez, más, y en más cantidad. O eso creo, que no soy adivino.

lunes, 12 de noviembre de 2012

La ciencia-ficción francesa (IV): El cine actual (y 2), y comentarios anexos.

Cuarta y última parte dedicada al cine francés de CF.



Por fin llegamos al final de esta serie de entradas sobre el cine de CF del país vecino. En este caso, sólo se comentarán un par de películas, pero considero que no está de más hacer también algunos comentarios: uno sobre René Laloux, el padre de la animación adulta francesa; otros dos, sobre la influencia de la obra de dos genios como Moebius y Enki Bilal -serbio de nacimiento, pero francés de adopción- sobre el cine, o en cso de Bilal, su trabajo como director y guionista; el cuarto y último, sobre una serie de animación que, hoy en día, nos resultará simpática por la nostalgia, y tal vez un poco anticuada. Pero teniendo en cuenta la época, no dejaba de ser, y más para un país europeo -aunque contara, en mayor o menor medida, con aportación de otras televisiones del continente- todo un salto adelante.


IMMORTEL, AD VITAM (2004).

En este caso, se trataría de una película dirigida, precisamente, por el autor del cómic en el que está basada. Lo cual, por otro lado, no dejaría de tener cierto sentido porque, al fin y al cabo, ¿quién mejor que el dibujante y guionista de una historieta, para comprender todo lo que en ella se cuenta, y en sentido y razón de lo que allá podemos leer y observar? Sin embargo, habría que tener en cuenta otro detalle, no menos importante: un buen autor de cómic -al igual que un buen novelista- no ha de ser, por fuerza, un buen director de cine.

El cartel de la película.

Immortel es obra de Enki Bilal. ¿Quién es el que se esconde tras tan extraño nombre? Aunque pueda parecer lo contrario, no es un sobrenombre, se llama realmente así. Se trata de un dibujante y, en ocasiones, guionista de cómics francés de origen serbio -nació en Belgrado, aunque su padre era bosnio- emigrado de niño a París, por lo que se le puede considerar -al menos, así se ve él- como francés de adopción. Creador, aunque en ocasiones sólo en la parte gráfica, de obras como "La ciudad que nunca existió", "Las falanges del orden negro" -por cierto, que su primera edición en España se llamó "Los comandos del orden negro"; seguramente, para no tener problemas con ciertos tipos de camisa azul y muy mal carácter, que todavía se creían excesivamente importantes en un país que pasaba ya de ellos- o "Partida de caza". Pero no es de su vida u obra de lo que ahora querría hablar, pues con toda seguridad, ya habrá tiempo para extenderme más en ella, sino es esta, su tercera película. La que, en teoría, tenía una base argumental más modesta pero que, aparte de ser un éxito no extraordinario, pero sí considerable -medio millón de franceses fueron a verla el fin de semana de su estreno-, no dejaba de ser una obra sincera y con bastante interés.

La vista de la pirámida sobre NY. 


 Los inmortales.


 El original en papel.

Bilal se basó en las dos primeras partes de la llamada "Trilogía Nikopol", "La feria de los inmortales", y "La mujer trampa", aunque con bastantes cambios con respecto a los dos álbumes originales -sin contar, muy probablemente, con algo de la onírica y extraña atmósfera de la tercera, "Frío ecuador"-. En el original, Nikopol es una especie de rebelde político -nunca se tiene claro su origen o biografía anterior a la historia en sí- que llega a un París del 2023 arruinado económicamente, dominado por una especie de régimen fascista, donde la élite -autoritaria, egoista, corta de miras, acobardada, decadente y afeminada- vive separada de la mayoría de la población -mísera, masacrada por la radiación y las mutaciones provocadas por ésta, abandonada por el estado, reducida a la supervivencia más brutal enmedio de las ruinas de la antigua sociedad-. En esta ciudad, donde existen criaturas de origen extraterrestre, y otras que nadie es capaz de explicar su origen, llega este hombre perdido y fuera de época, pero también una nave espacial con forma de pirámide egipcia, habitada por unos extraños seres inmortales con el aspecto -hasta cierto modo, lógico- de los dioses del antiguo Egipto faraónico, que le exigen al gobierno autónomo parisino que le provea de petroleo -¿una nave espacial a petroleo?- para volver a su mundo. Pero uno de ellos, el rebelde Horus, con el mismo aspecto de hombre-halcón que el dios de su nombre, y condenado a muerte, escapa y posee el cuerpo de Nikopol. No me quiero alargar más sobre la continuación de este curioso, ya clásico y recomendable cómic, o de sus dos continuaciones. Respecto a "La mujer trampa", se refiere a su protagonista femenina, una periodista de aspecto famélico y cabello azul, que tiene como extraña costumbre, una vez hundida psicológicamente, de escribir artículos para un periódico del pasado.
En el film, la acción transcurre en Nueva York -por cuestión de ganar el mercado norteamericano, aunque allá tuvo poco eco-, y en el año 2095 -no quedaba muy creíble, un cambio tan radical en una ciudad, del 2004 de la exhibición del film, a un relativamente cercano 2023-, donde la acción no parece cambiar demasiado, pero donde el personaje femenino aquí parece más una creación artificial -tiene aspecto de mujer adulta, pero sus células dan a entender que "nació" sólo meses antes del examen-, por alguna extraña razón la entrada a Central Park está prohibida bajo pena de muerte, y Nikopol no tiene un hijo de su mismo aspecto y edad -pues al estar, en el cómic y la película, en coma artificial en una cápsula, su cuerpo no envejece-. Además, en el original, Horus simplemente quiere escapar, y en la película tiene también el interés vital de reproducirse, pero como no es capaz de realizarlo -"ocupando" el cuerpo de Nikopol- con ninguna mujer, debido a que lo impiden los cambios genéticos y las prótesis artificiales que todos los humanos de esa época contienen, finalmente, sólo es capaz de hacerlo con Jill -la protagonista femenina-, que es, por decirlo de alguna forma, orgánicamente pura.
Originalmente, la película no está rodada en francés, sino en inglés. Además, en la mayoría de los casos, los actores son doblados -no se puede oír su voz original-. Eso se nota en la protagonista, la actriz Linda Hardy, que a pesar de su nombre es francesa, y cuya voz original sólo se puede oír al final de la película, cuando recita en su francés materno un poema de Baudelaire. El protagonismo masculino, Nikopol, es interpretado por el alemán Thomas Kretschmann -¡Jesús, que apellido para recordar!; eso sí, su trabajo resulta más convincente que el de su compañera femenina, que no resulta demasiado creíble-. Si se escucha la versión original, se ve bastante claro que las voces no corresponden demasiado a los actores -además, porque, en varios casos, interpretaron hablando en francés, y a la hora de colocarles un doblaje en inglés no siempre queda tan bien como debería-. La crítica no la llegó a machacar, pero tampoco la puso en muy buen lugar. Se reconoció que, realmente, Bilal había progresado desde sus primeras obras de bajo presupuesto, pero que aún le quedaba que aprender. Quizá, si hemos visto bastante cine de CF o terror, en el que actores reales comparten pantalla con seres recreados informáticamente, se pueda pensar que algunas "creaciones" de Bilal, muy del universo "Métal Hurlant" no son del todo creíbles, pero también habría que tener en cuenta que, aún siendo una producción que, para ser francesa, manejaba un presupuesto alto, tampoco es comparable a una superproducción estadounidense. Y si algunas cosas tal vez nos parezcan vistas, no pensemos que sea porque Bilal haya copiado aquí y allá, porque, aunque fuera de su país no sea demasiado conocido, él fue, en no pocas ocasiones, el original al que no pocos han copiado -aunque a veces sea en forma de "homenajes" un tanto discutibles-.


Otra onírica visión de la megalópolis (abajo).

De todas formas, y aunque debería volver a ver la película completa para tener una opinión más clara, no deja de ser un espectáculo interesante, llamativo e imaginativo. Y para los que hayan leído a Bilal, aunque sólo sea "La feria de los inmortales", puede resultar curioso cómo su mismo autor lo ha plasmado en un medio tan distinto -pero con el que existe una simbiosis tan íntima- como es el cine.

Y aquí, un enlace con la página original de "Métal Hurlant".


DANTE 01 (2008).

Y por fin, la última película de la lista. Evidentemente, haber, hay más, pero estas son, al menos en parte, las más representativas.
"Dante 01" es un film con guión y dirección de Marc Caro, ya totalmente desvinculado de Jean-Pierre Jeunet, el autor de "Amelie" y compañía, ayudado a la hora de lo primero por Pierre Bordage, y con Lambert Wilson y Dominic Pinon -sí, el protagonista masculino de "Delicatessen", que también participa en "Amelie" y otros muchos films franceses; y no franceses, pues en España participó, nada menos, que en la primera película que se hizo a partir de Mortadelo y Filemón-.
Sobre la historia -que no es ni romántica ni fantástica, como los trabajos de Jeunet, sino de CF pura-, se podría decir que trata sobre una cárcel que también es una enorme nave espacial -que recibe el nombre del título de la película-, y que orbita alrededor del planeta Dante. Allá van a parar todos los psicópatas y dementes peligrosos de la Tierra -y, muy probablemente, también de otros mundos habitados por humanos-. Sólo que estos no están allá, simplemente, para cumplir condena, para ser reinsertados, o para apartarlos de la civilización de forma definitiva. Todo eso lo es, sólo, en teoría, porque en la práctica, están allá para servir de cobayas humanas para terribles -y nunca bien explicados- experimentos genéticos. Allá, uno de los presos, Cesar -Pinon-, intenta revelarse y escapar de allá. Pero la llegada de un nuevo prisionero, Saint George -¿algo que ver con San Jorge, el santo que lucha contra el dragón, que representa la maldad en este mundo?-, una especie de ser mesiánico que es capaz de curar heridas y ganar para su causa de redención a cada vez más presos, acaba por hacer trastabillar sus planes iniciales.

El cartel de la película... en su versión turca (lo que demuestra que, hasta cierto punto, no dejó de tener su proyección internacional).

En resumidas cuentas: la película tiene un planteamiento y principio interesantes, pero Caro, que parece que echa demasiado en falta a su antiguo compañero Jeunet -que sí que ha sido capaz de hacer películas interesantes, o al menos consistentes, sin ayuda de nadie en la dirección-, y a pesar de tener un ayudante a la hora de realizar el guión, acaba liándose de tal forma, que no es capaz de explicar de forma medianamente clara, concisa y sin excesiva lentitud o escenas sin explicación aparente, la historia que en principio nos promete. Cierto que, en ocasiones, se agradece una película -o una novela, o lo que sea- en que no se nos dé todo masticado y bien explicado. Pero eso es una cosa, y otra, el acabar explicando una historia de forma tan confusa, dando tan pocas pistas, que lo que prometía algo profundo pero interesante, puede resultar pesado y aburrido. De todas formas, ver interpretar a Pinon siempre es interesante, la fotografía y la ambientación -muy en la línea del universo Alien, lo que demuestra aquí que Scott creó escuela- son bastante acertadas, y los escasos efectos especiales -que tampoco tienen que ser ni vitales, ni en extremo abundantes, para explicar una historia de CF; para eso, ¡ya tenemos a Transformers y compañía!- son más que dignos. Pero eso no impide que, aunque según como uno quiera entender lo que se nos está explicando -o intentando explicar-, puede resultar original, es muy probable que, para el común de los mortales, acabe agobiando.
Una de los científicos-carceleros, experimentando con un preso.

De todas formas, nunca está de más un visionado. Aunque si lo que queremos es empaparnos un poco de CF francesa, de esa tan intelectual y alternativa a la anglosajona, personalmente, aunque sólo fuera por la originalidad del mundo alternativo presentado -y más, si a uno le gusta el cómic franco-belga-, recomendaría  "Immortal...", antes que esta última película.


Y ahora, unos cuantos anexos:

René Laloux, el padre de la animación adulta de CF.

Nacido en París en 1929, y fallecido en 2004 de un ataque al corazón, Laloux fue un joven no del todo autodidacta, pues estudió pintura, trabajó de ebanista, de actor aficionado y titiritero; y más tarde, también en el mundo de la publicidad, hasta que decidió ser empleado en una institución psiquiátrica, donde consiguió realizar un cortometraje a partir de un guión pergeñado, nada menos, que por los internos de dicho establecimiento, "Los dientes del mono", de 1960. Más adelante, colaboraría por el surrealista Roland Topor, francés de origen judeo-polaco que formaría parte del llamado Movimiento Pánico, junto con el español Fernando Arrabal y el chileno Alejandro Jodorowsky, dedicándose al surrealismo en todas las ramas artísticas. De allá saldrían dos cortos más: "Los tiempos muertos" de 1963, y "Los caracoles"; de 1964.
Sin embargo, Topor y Laloux todavía tenían que realizar su más celebre obra, la ya comentada "El planeta salvaje" (1973), que en Norteamérica fue estrenada como "Fantastic planet", por considerar, quizá, que lo de "salvaje" era excesivamente fuerte, o explícito. Por lo visto, no se dieron demasiada cuenta de que esta no era una película, precisamente, infantil. Tras ganar el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes del mismo año, se transformó no sólo en un éxito en su país -dentro de los límites del género, y del cine más o menos alternativo, se entiende-, y así ha llegado hasta ahora.
Rene Laloux
No vale la pena extenderse sobre la historia que cuenta dicha película, ni las dos siguientes, "Los maestros del tiempo" (1981), que representa la posibilidad de trasladar al cine el mundo de Moebius -lo que lo hace, incluso después de tanto tiempo, una obra vanguardista y agradable de ver-, ni "Gandahar", de 1987, esta última con la colaboración con el también "humanoide asociado" -los fundadores de la revista "Métal Hurlant"- Philippe Caza. Esta última, tal vez la más aventurera y fantástica, pero también la más filosófica, y hasta antropológica: la descripción de una sociedad aparentemente perfecta pero que, al discriminar y expulsar la diferencia, acaba fomentando su propia y futura destrucción. Un film extraño, amparado en la nueva CF francesa, y realizado en gran parte ¡en la Corea del Norte de Kim Jong-Il!, cuando este país todavía parecía mínimamente abierto al mundo-.

Una imagen del corto "Cómo Wang Fo fue salvada", uno de sus últimos trabajos.

Sin embargo, nunca le abandonó su estela de animador maldito, minoritario. Después de "Gandahar", sólo consiguió recaudar -y con esfuerzo- dinero para dos cortometrajes: "Cómo Wang Fo fue salvada", de 1987 y "La cautiva" (1988) -en realidad, un proyecto de largo metraje con Caza, que nunca se llegó a hacer-, y fue guionista de otro, donde ya no intervino en nada en la animación -"El ojo del lobo", diez años después, nada menos-. Y hasta su muerte, en el 2004, apenas nada. Parecía tener planes o historias para más trabajos, pero nunca consiguió apoyo financiero. Mucho antes, fue olvidado fuera de su país, y en la misma Francia, no deja de ser un personaje alternativo, reivindicado por pocos. Hoy en día, gracias al DVD y de internet, resulta mucho más fácil conocer, aunque sea por encima y parcialmente su obra. Al menos, para evitar que sea totalmente olvidado, como parecen olvidarlo las enciclopedias temáticas, recopilaciones y colecciones a las que estamos tan acostumbrados. El hecho de que, en la mayoría de los casos, sean anglosajones quienes las realizan, no deja de explicar el por qué de tantas ausencias: raramente se nombran a autores que no pertenezcan a su área cultural y lingüística.
Aquí, un enlace con el corto de "La cautiva", que se quedó en lo que es, por falta de dinero: "La cautiva".

Enki Bilal en el cine.

Es sabido que Bilal es dibujante y guionista de cine, además de ilustrador. Pero también ha sido, y no en una, sino en tres ocasiones, director. Dejando aparte su actividad comiquera, así como su biografía más personal -quizá, en otra ocasión, en una entrada dedicada sólo a su obra gráfica. Además, ha sido director de tres películas, al menos, hasta ahora. Sin embargo, Bilal ha tenido contacto directo con el cine el, al menos, un par de ocasiones más, anteriores a sus tres aventuras cinematográficas, como ilustrador y diseñador de carteles para trabajos ajenos: el de "Mi tío en América" (1980) de Alan Resnais; y creando los decorados, pintados sobre cristal, para "La vida es una novela" (1983), del mismo director. También tuvo una colaboración con Michael Mann, para su película "The keep" (1983), creando el monstruo que se puede ver en la película.

El cartel de "Mi tío en América", de Resnais, realizado por Bilal.

Pero, finalmente, se decide a dar el salto definitivo a la dirección, lo cual también significaría ejercer como guionista, fuera a partir de historias ya dibujadas por él, o de un texto original nunca pasado al dibujo.
En 1989 estrena "Bunker Palace Hôtel", rodada en su Belgrado natal el año anterior. Con toda seguridad, ni tan siquiera un visionario como él imaginaba lo que le esperaba a su patria de origen, todavía una Yugoslavia unida. Aún faltaban unos meses para que los Balcanes acabaran ardiendo en los fuegos del odio étnico. Rodada en el interior de un hotel, sin apenas exteriores, y con actores de importancia como Carol Bouquet y Jean-Louis Trintignant, la historia es simple, y con una base de política-ficción que, en tierras balcánicas, parece siniestramente real: un gobierno de un país imaginario está perdiendo terreno día a día, decidiendo, finalmente, refugiarse en un hotel, donde su director y su personal androide intentan hacerlo funcionar como si no sucediera nada, a pesar de la guerra, y del avance continuo de los rebeldes. Mientras se espera la llegada del presidente -que nunca parece llegar-, y entre patéticas luchas por un poder ilusorio de un gobierno que se desvanece, una rebelde, Clara, logra introducirse en el hotel, destruyéndolo, mientras su director huye, intentando olvidar lo que ocurre en su antiguo establecimiento. Con decorados y paisajes de aspecto fantasmagórico, oscuro y deprimente -mucha lluvia y niebla-, Bilal intenta, mejor o peor, que el estilo visual de sus dibujos esté reflejado en un film real. Y teniendo en cuenta que era una ópera prima, tampoco está tan mal.
Folleto de la película, en su estreno en Japón -país donde tuvo más éxito que en Francia-.

Ilustración -del mismo Bilal- del cartel de la película en Japón.

A pesar de no llegar a ser un éxito, ni de público ni de crítica, Bilal consigue financiación para un segundo film, en 1996, "Tykho Moon". Aquí, una ciudad parecida a París, pero separada por un muro parecido al de Berlín, está regida por una dictadura en manos del "presidente" -o sea, tirano- McBee, con el apoyo, al menos moral, de su mujer -de la que desconfía, por creerla infiel-, su hermano gemelo -asesinado al poco de empezar la película-, y sus dos hijos, también gemelos. Aparte, tiene un tercero, que McBee cree que no es suyo. El Tykho Moon del título, tendremos que averiguar si es un supuesto amigo del dictador, si este amigo no es tal, sino, además del amante de su mujer, es un rebelde, o si es un tallista de gemas que ha perdido la memoria. En resumidas cuentas, y para no explicar más, es, como su primer trabajo, un retrato de lo que es la lucha por el poder, aunque este no sea más que una ilusión, una obsesión en un mundo podrido, una sociedad sin futuro, sobre un pueblo que no cree en su gobierno. La sorpresa final, probablemente, sea el conocer que París, realmente... es otra cosa bien distinta.

El aparente futuro de París, con un considerable amontonamiento de sus monumentos.

Uno de los muchos carteles e ilustraciones de -y sobre- la película.

Y por último, en 2004, realizará "Immortel, ad vitam", de la que ya he hablado anteriormente, y que no creo que se pueda añadir mucho más. Añadir, quizá, que no fue un gran éxito, pero tampoco un fracaso total, aunque, a nivel mundial, en cine recaudó menos de la mitad de lo que costó, aunque el DVD le dio algo de vida. Fuera de Francia, parece haber tenido más éxito en Asia, que en Occidente.
Por el momento, Bilal no parece tener ningún otro proyecto entre manos. Y eso, teniendo en cuenta que su producción en el cómic y la ilustración también se ha ralentizado, pero en ningún momento ha dejado caer que haya dejado de lado su vena cinematográfica -que no cinéfila, pues se deja influir por el cine, tanto como en el cine ha influido-. Así que, todo es cuestión de esperar.

Moebius en el cine -sucintamente; en profundidad, requeriría todo un libro-.

Si la influencia de Bilal en el cine ha sido considerable, la de Moebius es enorme. Sería casi imposible hacer un listado con las películas, series, novelas, cómics o animación -además de música, teatro, publicidad, diseño...- en que, en mayor o menor medida, de una forma más directa y clara, o leve y casi inconsciente, ha llegado a influir tan irrepetible personaje. De todas formas, Moebius no es personaje para ser, simplemente, un capítulo en una entrada. Él merecería ocuparla por entero. Como mínimo. Aquí, sólo algunos de los ejemplos más claros y conocidos -o no tanto- de, no sólo su influencia, sino su directa colaboración en el cine.

Dune, o la no-película que nunca se llegó a hacer... por quién en principio tenía que hacerla: Este es un hecho poco conocido en el cine de CF reciente. Debido a que sí que se llegó a filmar una película basada en la serie de novelas de Frank Herbert, y dirigida por David Lynch. Antes de esta versión, la Universal tuvo la idea de ofrecer el proyecto al chileno Alejandro Jodorowsky, el guionista de cómics, y creador de un cine tan perturbador e inclasificable que, en la mayoría de los casos, o parece un tanto insano o, si no tenemos una mente realmente abierta -yo no la tengo tanto, la verdad-, bastante insufrible. Realmente, no fue una buena idea, pues el chileno es hombre en extremo imaginativo, pero eso es una cosa, y otra el saber unir distintas ideas y revelaciones para formar una historia mínimamente bien interconectada y creíble. Si las historietas en que es guionista acostumbran a ser como mínimo satisfactorias, por no decir geniales, o al menos realmente buenas, es, tanto o más, por la capacidad de los dibujantes de ensamblar los delirios del personaje, y crear una historia comprensible, que por las virtudes narrativas del autor del guión. Jodo -que es como se le acostumbra a llamar, por la dificultad de escribir y pronunciar su intrincado apellido judeo-polaco- trabajó durante más de cinco años con Moebius, que le sirvió para poner cierto orden a lo que tanto él, como otros genios a los que invitó a participar -desde el grupo de rock psicodélico Pink Floyd, hasta el genio del cine Orson Wells, pasando por el pintor Salvador Dalí, o el escultor suizo Giger, de quién algo habría que aclarar más adelante-. Después de tanto tiempo sin poder ofrecer un guión consistente, pero con una enormidad de bocetos y dibujos, la Universal decidió dar carpetazo al Dune de Jodo, pero éste y Moebius, que habían congeniado y pensado en trabajos alternativos -quizá, fue esta una de las razones por la que el proyecto principal no avanzaba: sus dos artífices principales tenían demasiadas ideas que no entraban en él-, decidieron utilizarlo para una de las grandes obras de ambos: El Incal, un clásico de la CF francesa -en este caso, más bien franco-chilena; el cómic franco-belga ha sido capaz de "adoptar" a multitud de artistas españoles, italianos, latinoamericanos, africanos...-.



Algunos de los personajes de Dune -y alguno improvisado- bajo la mirada de Moebius.

Otra imagen de la película, desarrollando la parte marina de los mundos descritos.

Un número de la revista "Metal Hurlant" -en este caso, la edición española-, sobre el fallido proyecto.

Y para quién quiera ver más bocetos sobre personajes, este enlace.

Moebius y el escultor Giger: Esta no-película también sirvió para que Moebius hiciera amistad con Hans R. Giger, un franco-suizo que se dedicaba a esculpir monstruos y horrores de todo tipo. La obra de Giger, sin duda, influyó en posteriores trabajos -y en los que realizaba para la "No-Dune"- de ilustración, y para ilustradores posteriores, hasta ahora mismo. Pero también hubo una influencia contraria. Giger nunca había pensado en colaborar de forma seria en el cine, pero a partir de allá, se hizo un nombre en Hollywood, tendría contacto directo con Ridley Scott y, finalmente, creó para él este personaje, con clara influencia de Moebius -realmente, muchas ilustraciones y esculturas de artistas posteriores, recibieron influencia de ambos genios, sin quedar claro qué se debía a quién-:

Sí, el famosísimo Alien, monstruo de oscuros confines del universo por antonomasia. 

La influencia en el "Blade Runner" de Scott: Blade Runner está basado en una novela del sinpar e inclasificable Philip K. Dick, pero éste, a pesar de no haber andado nunca sobrado de dinero, se negó a que se hiciera película alguna basada en alguna de sus novelas; ni tan siquiera, en algún cuento corto. Pero tras su fallecimiento, Scott no tardaría en hacer una versión un tanto personal -alejada del texto original en varios puntos- de una de sus obras más conocidas "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?". Para llevar al celuloide tan extraño texto -al menos, para la época-, contó con Moebius, que ya era bastante conocido en Norteamérica gracias a la hermana americana de "Metal Hurlant": "Heavy Metal". No parece que ambos genios congeniaran -valga el juego de palabras- demasiado, pero sí que se puede ver la influencia del francés en el trabajo del norteamericano, como también se vería, años después, en "El quinto elemento", y otras.

Viñeta de "The long tomorrow", con guión del norteamericano Dan O'Bannon.


Un par de visiónes de los espacios aéreos de LA del futuro, de Scott.

Otra visión aérea, en este caso de Moebius y O'Bannon.

Otros films donde se puede ver algún tipo de influencia: Hay, sin duda, otros muchos ejemplos, pero sería muy largo el ir listándolos uno por uno. Aquí, algunos ejemplos:

Stars Wars:
Aunque no trabajó directamente para LucasFilms, su influencia se siente, aparte de algunas ilustraciones que hizo él mismo, más por gusto que por razones profesionales.

Blueberry:
Originalmente, fue un cómic donde Moebius -aquí, Gir o Giraud, su apellido original, que usaba en sus trabajos más "realistas"- llevaba la parte gráfica. Charlier era el responsable de los guiones. Después de muchos años, decidió dejarlo para dedicarse únicamente a su parte más fantástica o de CF, hasta que, mucho después, se realizó una película.


Producida y estrenada en 2004, y dirigida por Jan Kounen, con Vincent Cassel y la norteamericana Juliette Lewis -bastante desaparecida, hasta ese momento, desde hacía ya años-, no tuvo demasiado éxito. Quizá porque, más que un western de aventuras -como en realidad era el original-, tenía una carga mística y alucinógena que le daba un aire a guión de Jodorowsky. El cual, por cierto, no tuvo nada que ver con la producción.

Tron:

Un par de dibujos del "story-board" de la película de 1982.

Una imagen de la película. En su momento causó sensación, aunque, actualmente, sus efectos especiales parezcan casi artesanales.

Intervino directamente en toda la parte gráfica -o sea, en recrear el mundo informático- de la primera versión  de 1982 -Steven Lisverger-, y se nota la influencia en la nueva versión, más actual, y que cuenta con la inestimable ayuda de la revolución en los efectos especiales de los últimos años.




Y sin duda, muchas más, incluyendo "El quinto elemento", del que ya se habló en una anterior entrada. Así pues, finaliza este pequeño anexo que no hace honor a todo lo que de Moebius se podría escribir. Al fin y al cabo, fueron él y Mézières, los encargados del diseño de producción.

Nacion.com
"La diva", uno de los personajes de "El quinto elemento" que bebe más directamente de la obra de Moebius.

El protagonista, en una situación más bien complicada.


Y una serie de televisión infantil, pero de auténtica CF: 

Se trata de "Érase una vez el espacio". Sí, es una creación del estudio de animación Procidis, allá por 1982, con la co-producción económica de televisiones de media Europa, además de Japón y Canadá -del francófono, para ser más exacto-, y fue la segunda que creó, después de la legendaria "Érase una vez el hombre". Cierto que se trataba de una serie, en principio, para niños, donde se usaba la CF -que ere, y es, un género extremadamente atractivo para niños y jóvenes- para enseñar conceptos como la tolerancia, colaboración, amistad, etc; y, de paso, dar a conocer algo de astronomía, astronautica, robótica, etc. Al menos, en su versión más sencilla, pero, dentro de lo que cabe, realista. No es comparable, claro está, a una serie adulta, pero es lo más parecido que Francia y los países francófonos han realizado en el mundo fantacientífico. Además, también, se diga lo que se diga, y teniendo en cuenta la época, fue una de las más llamativas y absorbentes de las que se podían ver en televisión en los años 80, y actualmente, no son pocos los europeos, no sólo franceses, ahora adultos pero en aquella época niños, que reconocen que se interesaron por la astronomía y la CF gracias, precisamente, a las aventuras de los personajes de "Érase...".

Teniendo en cuenta la época, y el público a quién iba dirigida, tanto los robots como las naves espaciales, estaban muy trabajadas.


Realmente, con naves de semejante diseño y originalidad, no era de extrañar que los críos de la época fueran fans de la serie.

¡Y se acabó! Sin duda, ha quedado mucho por decir, y con toda seguridad, habrá más de una entrada para autores -literarios o de cómic- que tendrán una atención más individualizada. Pero por ahora, se acabó la parte dedicada a la ciencia-ficción francesa en su versión cinematográfica.
En la próxima ocasión, toca la parte de literatura.