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viernes, 17 de marzo de 2017

Cuando los hermanos Hernández todavía no eran leyendas del cómic americano alternativo.

Los folletos, o flyers, fueron la primera muestra del arte que luego mostrarían en sus cómics.


Arqueología de la cultura popular alternativa: flyers de conciertos punkeros.

Hace ya ni sé cuanto tiempo -me parece casi una eternidad-, que me dio por escribir sobre uno de los hermanos Hernández, los famosos Hernandez bros. Para ser exacto, de Jaime Hernández, del que había leído parte importante de su obra. Realmente, si decidí no escribir sobre su hermano Beto, o Gilbert, fue, precisamente, porque no había leído nada de él. Algo que, por cierto, ya ha cambiado, así que es posible que más adelante le dedique, al menos, una entrada. Seguí escribiendo sobre Jaime, pues su obra resulta tan atractiva como extensa.
Sin embargo, todo el mundo, y también en el mundo del arte y la cultura, tienen un pasado. Y no lo digo, en absoluto, como algo negativo. Simplemente, como un inicio, una primera vez. Al mismo tiempo en que los hermanos Hernández -aquí también habría que incluir al tercero de ellos, el menos prolífico, Mario- comenzaban la aventura de "Love & Rockets", incluso, quizá, un poco antes, también se ganaban unos dolares, y practicaban su estilo rompedor, mediante otro canal, creando unas pequeñas obras que muchos tuvieron en sus manos, pero pocos decidieron guardar, y coleccionar: se trata de folletos, o flyers, anunciando conciertos de grupos o bandas punk, tuvieran o no componentes latino-californianos, la comunidad de la que ellos formaban parte.
Y aquí, varios ejemplos de lo que prometían aquellas primeras obras, separadas dependiendo de quién fue el autor. Resulta interesante comparar estos dibujos casi de adolescencia con las obras posteriores de uno y otro hermano, que con el paso de los años, acabaron teniendo un estilo y personalidad propios, con no poco en común, pero también con sus características propias:

✦Aquí, las creaciones de Beto -o Gilbert, o Gilberto-, el creador del pueblo de Palomar:




✦Y aquí, las de su hermano Jaime, el creador de las Locas:








Esta parte de la historia de los Hernández bros. de la que no tenía idea, la conocí gracias a la web de cultura alternativa "Dangerous minds", de la que aquí dejo un enlace.


sábado, 25 de febrero de 2017

¿Todavía más portadas alternativas de Tintín? ¡Pues ahí van algunas!

Tras el sorprendente éxito -relativo, claro, teniendo en cuenta que esto es un blog de andar por casa- de otras entradas, un poco más de Tintín alternativo.


La verdad es que me llama la atención el éxito de las dos entradas anteriores sobre portadas alternativas de Tintín, sobretodo la segunda, así que, aparte de repasarlas, porque en ocasiones hay imágenes que desaparecen, y conviene volver a buscarlas -o a eliminar el texto que las acompaña, si no hay forma de reencontrarlas-, pues no está de más añadir algunas nuevas. Realmente, es sorprendente que la obra de Hergé tenga todavía tantos seguidores, tras no pocos años desde la muerte del autor, y al hecho de que, legalmente, no puedan salir al mercado nuevos álbumes -o por lo menos historias, aunque sean cortas, y en revistas- del personaje, por un intrincado asunto de derechos de autor entre la viuda del autor, la editorial Castelman, y no sabría decir qué otro tipo de problemas legales. La cuestión, en pocas palabras, es que, durante muchos años, no han podido disfrutarse nuevas aventuras del periodista que no escribió -que se sepa- ni un solo artículo. O por lo menos, no está nada claro que los publicara. 
Pero eso no ha impedido que seguidores y admiradores de todo el mundo creara, a falta de historietas propiamente dichas, una enormidad de portadas que son la delicia tanto de tintinólogos, como de aficionados al cómic franco-belga en general.
Y aquí, unos pocos más. Alguna portada quizá se repita -existe toda una serie sobre Tintín en San Sebastián-, más alguna que no pude recuperar, pero que he podido volver a encontrar, pero la mayoría son completamente nuevas, y sin relación con otras ya enseñadas.

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Tintín sería buen candidato para averiguar qué es lo que sucedió -y sucede, actualmente- en la central nuclear de Fukushima. Quizá sea su viaje a Oriente más importante, y también el más peligroso.

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Aunque se trate de una aventura imaginaria, una historia ambientada en el desierto -¿de Arabia?-, donde se las tiene que ver con una tribu de beduinos que lo secuestra, no se sabe ni por qué razón, ni con qué objetivo.

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No sería extraño que alguno de los personajes de Hergé tuviera que pasar por el diván de un psicoanalista, tras tantas increíbles aventuras.

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Una historia protagonizada ¿en la Guerra Fría? Tintín, como otros muchos personajes de ficción, parecen atemporales: el mundo cambia a su alrededor, pero él, como sus amigos, no parecen envejecer, ni su carácter o su forma o medio de vida cambian en absoluto. Es algo que sabemos en cuanto leemos algunas de sus historias seguidas, pero aún así, ese sinsentido no nos importa. No es cuestión de que eso nos impida disfrutar de sus aventuras.

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El artista Óscar Alonso quiso homenajear al personaje de Hergé haciéndole viajar por San Sebastian, o Donostia, como si fuera, más que una serie de aventuras, una auténtica guía turística que Tintín protagoniza para atraer a la ciudad vasca a los amantes de sus cómics.

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Y como, en no pocas ocasiones, Tintín, más que un periodista, ha sido un detectiva aficionado, ¿cómo no iba a encontrarse, sin importar realmente por medio de qué prodigio, con el más famoso detective no profesional de la literatura universal?

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Perdí esta imagen, navideña y burtonana al tiempo, en otra entrada, así que aquí la recupero.

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Y esta portada de Amanda Conner, de ciencia-ficción de la de echarse a temblar. Alien crossover Tintín.

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Y otro homenaje doble. Tintín más allá del tiempo y del espacio, en una galaxia muy, muy lejana...

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Y sobre esta portada... ¿cómic americano y europeo frente a frente? Bueno, es Tintín, el que viaja al país de los superhéroes.

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Y Tiintín y Haddock bien acompañados -y no me refiero al coche, un modesto 2C-.



domingo, 28 de agosto de 2016

Héroes modernos, retratados con un estilo supuestamente antiguo -¿o no tanto?-.

El art déco fue en su tiempo tan moderno, que sigue siéndolo hoy en día.


El art déco, como el modernismo -o art nouveau- resultaron unos estilos artísticos tan extraordinariamente atractivos, fecundos, y capaces de impregnar no sólo cualquier rama del arte en general, sino también de todo tipo de objetos y elementos, que su influencia sigue existiendo hoy en día, como si hubieran sido, en su momento, enormes explosiones, cuyas ondas expansivas todavía nos siguen llegando. Y que dure.
Aquí, en una entrada corta, unos ejemplos de ese nuevo art déco, que tan fácilmente se entremezcla con el mundo del cómic, y con el de la ilustración, pues junto al modernismo, también, dejaron cada vez más de lado la pintura para ser estilos de enorme fuerza en el mundo de la ilustración. Uno y otro fueron utilizados, en todo el mundo, para crear carteles, tanto para cine o teatro, como para publicitar cualquier tipo de productos.


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Iron Man, el un tanto retro Rocketeer, y Superman, del universo Star Wars, pasados por el tamiz del art déco, en unos carteles que, de haber sido reales, les habrían representado, y publicitado, de maravilla.

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La Comic Con del 2010 también se hizo servir del art déco para su cartel de aquel año.

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El primer cartel es de la película "Metropolis", del alemán Fritz Lang, y es contemporáneo de la época en que reinaba el art déco. El segundo, está isnpirado claramente en él, sólo que el robot María, es sustituido por el superhéroe Estela Plateada, Silver Surfer en su versión original.

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Wonder Woman, retratada estilo art nouveau, anterior al déco.


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¿Mas carteles vintage art déco de superhéroes? Aquí, toda una colección de ellos.


Bueno, y después de esta pequeña diversión, que ha sido bucear por la red buscando héroes con estilo antiguo, y al tiempo intemporal -como ellos mismos, realmente-, intentar que la práxima entrada esté un poco más llena de texto, si es que tengo tiempo -y ganas, que estoy un poco desganado- para ello.



lunes, 1 de febrero de 2016

Los continuadores de Marjane Satrapi en la cultura iraní moderna: más cómic, y cine de vampiros en un western actual.

Más allá de la república teocrática: el cómic como denuncia, y el cine como evasión y fusión cultural.


Hace muy poco que escribí una entrada -que al quedárseme un poco corta, quizá reescriba, ya se verá- sobre Marjane Satrapi, que es la autora de cómic iraní -y del mundo musulmán, realmente-, más conocida del mundo, pero también una testigo de lo que ha sido, y sigue siendo, tanto la sociedad iraní desde tiempos de la Revolución Islámica, como de una familia iraní de clase media -la suya-, y de un miembro en particular de ésta -ella misma-.
Sin embargo, ni ella es la única representante del cómic irani, ni el único ejemplo de, al mismo tiempo, vitalidad cultural, deseo de llegar con su obra a cuanta más gente mejor -dentro y, sobretodo, fuera de su país- y denuncia, todo al mismo tiempo. Dejando aparte la literatura -algo se podría decir sobre ello, sí-, y lo que se llamaría "cine serio" -sea lo que sea, que eso pueda significar-, aparte de la denuncia política y social propiamente dicha -Shirin Ebadi, por ejemplo-, aún se pueden nombrar a otros autores, tanto de historieta, como de cine, en teoría, de pura evasión, pero que, por su modernidad y la forma en que rompe esquemas, también tremendamente subversivo. Al menos, para el decrépito y anacrónico -por muy revolucionario que diga ser- régimen de los ayatolás. 


Dos obras de cómic que explican, mejor que la limitada información de los medios, lo que pasa en la República Islámica.

"El paraíso de Zarah" hace referencia al cementerio más importante de Teherán. Y no es un título casual, pues la obra de Amir y Khalil, los dos seudónimos bajo los que se ocultan los jóvenes autores de esta historia, hace referenciai a las manifestaciones masivas, sobretodo de gente joven, muy joven, que siguieron a la más que sospechosa victoria aplastante del radical Mahmud Ahmadineyad, que fueron aplastadas de forma brutal por la policía, y los basij -milicia paramilitar del gobierno, que lo mismo puede apoyar al ejército, como a la policía, a la hora de vigilar y reprimir todo tipo de oposición, aparte de otro tipo de trabajos, y que tienen cierta influencia política y económica, aparte de que tal o cual líder religioso o político pugna por ganárselos, o a veces, reducir su fuerza-. Aquella represión, que se fue acrecentando a medida que las manifestaciones proseguían durante semanas, y más y más gente se unían a ellas, fue brutal, pero también, como casi siempre, oscura, con docenas de muertos -o más, porque sólo se contabilizaban los de las calles-, detenidos y desaparecidos. Todavía hay presos políticos por aquellos hechos, y otros detenidos y encarcelados a posteriori -tuvieran que ver con aquello o no-, aparte de auténticos desaparecidos de los que, realmente, poco o nada se sabe. Y eso incluye a sus familias, que ya no saben donde buscar, ni a quien acudir.
En ese estado laberíntico y kafkiano se mueve el protagonista, buscando a su hermano desaparecido, como tantos iraníes hicieron, y siguen haciendo, en la realidad. Aunque los protagonistas son imaginarios, la historia es triste y repetitivamente verdadera, y parte importante del material para el guión proviene de fotografías, testimonios y relatos que los autores pudieron encontrar en las distintas redes sociales -Irán, desde hace un tiempo, ha tenido un auténtico boom de blogs, desde los más íntimos, a los más rebeldes, que ayudan más que cien libros a conocer lo que piensa la gente, sobretodo los jóvenes urbanos, en todo el país-. En realidad, antes de ser publicada en forma de libro, o de novela gráfica, como se dice ahora, pudo ser leído precisamente en forma de blog, como si el protagonista publicara imágenes, como si fueran entradas basadas en su propia vida y experiencias.

Dos viñetas de "El paraíso de Zarah", donde se reproducen, por un lado, el hartazgo ciudadano, y por otro, la naturaleza laberíntica, burocrática, kafkiana, del estado iraní.

Los dos jóvenes autores -tal vez tengan treinta y poco, unos diez años menos que Satrapi-, viven exiliados en Estados Unidos, y siempre dan entrevistas por videoconferencia o, en general, por redes sociales, ocultando rostro, nombre y biografía. Reconocen, explican, que el régimen islámico es opresor, e incluso agobiante, pero más débil de lo que parece, y que antes o después, acabará cambiando. Aunque sólo fuera porque no queda más remedio, porque una parte grande, y creciente, de la población, no está dispuesta a soportar el inmovilismo, la represión y el oscurantismo de una población más moderna y abierta de mente de lo que se cree en Occidente, y de lo que están dispuestos a admitir su clase gobernante.

"Una metamorfosis iraní", de Mana Meyestani -como dibujante y guionista", va un poco más allá. Cuando habla de "metamorfosis", parece hacer referencia a la novela corta de Kafka, y así es. Meyestani era un dibujante satírico -dentro de la sátira que se le permitía hacer; en Irán, las publicaciones consideradas "incómodas" son cerradas, y posteriormente "resucitadas" -si es posible- por quienes las llevaban adelante de forma periódica-, que un día, se le ocurrió dibujar una cucaracha, o al menos algo que se le parecía -un insecto de enorme tamaño y capaz de hablar, para entendernos- que decía una palabra muy habitual entre los azeríes o azerbaiyanos, un pueblo de etnia y lengua turcas, muy numeroso en Irán -son casi una cuarta parte, y bastante influyentes; el gran ayatolá Ali Jamenei es azerí- y que, si bien no es especialmente discriminado -al menos, comparados con los kurdos, árabes o beluchis, por ejemplo- tampoco es que estuvieran, en ese momento, ni con la discriminación de su lengua frente al farsi -el persa-, ni con su situación social y económica -tampoco es que el resto de iraníes, debido a las sanciones y la situación interna estuvieran mucho mejor que ellos- lo que se dice muy conformes con el gobierno y el estado. Fantaba, entonces, la chispa que encendiera la mecha, y aquella viñeta, que el autor no recuerda ni por qué dibujó, hizo que los azeríes salieran a protestar a miles, y que lo que empezó como una queja hacia un dibujante, acabó como un problema de orden público. Además, aquello parecía tener un cáriz cada vez mát étnico, y en Irán, el reconocimiento de la diversidad étnica, o existencia de minorías es un tabú nacional.
Así pues, decidieron buscar un chivo expiatorio, y ese fue Meyestani, y en menor medida, el director de la publicación para la que trabajaba. El dibujante acaba, primero señalado, luego despedido, y más tarde juzgado -aunque no queda claro nunca, exactamente, el por qué-, encarcelado y, finalmente, en el exilio. Él acabó, finalmente, recalando en Francia, después de dar media vuelta al mundo, y contando su historia como mejor sabía: por medio de la historieta. Pero no sólo es su historia, sino también la de la situación actual de su país, y en particular, de sus cárceles, la censura, y el sistema judicial.

El autor, escribiendo una historia que crecía al igual que la suya, porque eran la misma.


"Una chica vuelve a casa sola de noche". Un western contemporáneo, en una ciudad imaginaria, con vampiros iraníes. ¿Queréis más originalidad?

Esta sí que es una obra original, o al menos, muy particular. Se trata de un largometraje, basado en un corto del mismo título, y que cuenta con un cómic paralelo realizado por la directora y guionista de la película, con el dibujo de Michael Deweese, protagonizada -realizada en su conjunto, realmente- por lo que podría llamarse "el Irán exterior": exiliados o emigrados económicos, o hijos suyos, criados o nacidos en Estados Unidos o, en el caso de la "madre" de todo el invento, en Gran Bretaña. Rodada en California, pero en farsi; con protagonistas de origen iraní, supuestamente ambienado en una decadente y siniestra ciudad de ese país, pero con nombre inglés, Bad City, y donde la cultura persa y la anglosajona -y occidental en general- se entremezclan sin, en ningún momento, negarse o imponerse. Dicho de otro modo: para ser modernos, no hace falta que los iraníes renieguen de su cultura a favor de la occidental, pero estar orgullosos de ella, no significa cerrarse a todo lo que pueda aportarles Occidente, o cualquier otra civilización.
Ana Lily Amirpour. Ese es el nombre de la productora, directora, guionista y autora del cómic, además de la persona que seleccionó tanto a los actores -el casting, vamos- y las canciones de la banda sonora, que aquí es casi un personaje más de la historia. Británica de nacimiento, irani de origen y norteamericana de adopción, además de perfectamente bilingüe, admiradora del cine negro, el de artes marciales, y David Lynch. y un ejemplo de lo que puede considerarse fusión cultural personificada en un solo individuo. Cine alternativo, pero al mismo tiempo atractivo, con clara influencia -lo he leído en más de una web de cine, pero tras ver las partes que he podido de la película, pude ver que era cierto por mí mismo- de Jim Jarmusch. En particular, su "Dead man", otro western heterodoxo en blanco y negro.


El cartel en español de la película, y un póster de presentación en inglés.

En blanco y negro, filmada originalmente en farsi, contando la historia de una vampira con chador, que se mueve como un fantasma -lo que la mujer debería ser, según piensan en Irán los "guardianes de la virtud"- por una ciudad moribunda, poblada por prostitutas, proxenetas, delincuentes, drogadictos y pobres diablos que nadie sabe bien por qué no se han marchado ya, acaba siendo, al tiempo, fantasía, horror y amor, una vez que la joven bebedora de sangra acabe dudando de sí misma cuando encuentra, después de una eternidad, alguien que, aún sabiendo lo que es,  y contra toda lógica, la ama.

A Girl Walks Home Alone at Night 4
Sheila Vand, que da vida a la "no muerta", que busca sangre en la imaginaria ciudad de Bad City.

La autora también realizó el guión de un cómic, con dibujo de Michael Deweese,  como acompañamiento de la película en DVD. En blanco y negro, como ésta, aquí el personaje resulta más amoral y siniestro. Más vampírico, si es que los vampiros tienen una determinada personalidad, y no la que cada cual quiera darle.

Verla en Europa se hizo difícil. En España, todavía más, aunque ahora mismo, resulta fácil comprarla en DVD o semejantes. O verla en internet. De todas formas, es, ante todo, una obra tan curiosa y original como entretenida, pues si bien es una película tan alternativa que no acaba de sonar exactamente a nada -y al tiempo, a tantas cosas-, al tiempo, es lo suficientemente inteligible que resulta -si el espectador está dispuesto a acompañar a sus protagonistas en tan extraño viaje- relativamente sencilla de comprender. Y desde luego, de apreciar.
Y aquí abajo, finalmente, un trailer subtitulado al español, en farsi en original:

jueves, 28 de enero de 2016

Marjane Satrapi, la creadora de (la otra) Persépolis.

La autora de cómic superventas que vino de Oriente.


Autobiografia en viñetas. Una visión del Irán, y de los iraníes, en la actualidad.

Hace poco que hablé de Persépolis, la capital palaciega, y una de las capitales y ciudades principales del Imperio Persa Aqueménida, el primer gran estado persa -con permiso del Imperio Medo, si bien éste se extendió sólo por parte del actual Irán étnicamente persa, mientras que parte de su base territorial estaba en el actual Kurdistán-. Sin embargo, cuando se busca la palabra "Persépolis" en google, y en casi cualquier otro buscador -tampoco es que me haya entretenido mucho en comprobarlo, la verdad-, siempre aparecen una mayor cantidad de imágenes, no de las ruinas, o de la reconstrucción hecha por arqueólogos, historiadores o artistas, de la antigua capital persa, sino de una obra de cómic. Realizada, eso sí, por una iraní: Marjane Satrapi.

La autora, con uno de sus vicios declarados: el tabaco, y sin importarle mucho, que digamos, lo que puedan decir los "bienpensantes".

Marjane -por acortar- es considerada como parte del cómic franco-belga, pues vive en Francia, y todas sus obras han sido publicadas, en primer lugar, en lengua francesa, y para el mercado francófono, si bien sus traducciones a otros idiomas, como el inglés o el español, han tenido también un considerable éxito -en el caso de España en particular, donde desde hace muchos años se vende poco cómic, sin importar demasiado nacionalidad y temática, más allá de algunos personajes, ha llegado a ser superventas, por la doble razón de que, realmente, tanto en castellano como en catalán, ha vendido mucho, pero también, porque otro tipo de publicaciones, aquí, han tenido menos ventas que en gran parte del mundo; otro caso de curioso superventas "español" ha sido el "Odio" integral de Bagge, en proporción, más que en su país de origen-.





Dos imágenes, del cómic -arriba- y la película -abajo- de "Persépolis".

Bien, sin más preámbulos, se podría decir que Satrapi es la autora -dibujante y guionista- más importante que ha dado Irán, aunque no la única. De eso, ya se hablará más adelante. Su obra principal, "Persépolis", no deja de ser, básicamente, una autobiografía contada no por medio de una novela, o una serie de ellas -a lo Amélie Nothomb- , o una película, sino del cómic -algo más habitual en Japón-. Y su vida, lo que fue sucediendo tanto a ella como a su familia, y en sentido amplio, a su pueblo, a su país, es lo que reflejan sus viñetas. 

Satrapi hace un retrato del Teherán inmediatamente posterior a la Revolución Islámica, y la expulsión del sha.

Marjane nació en 1969 en Rasht, una población del norte de Irán, en el llamado "gran Teheran", en una familia de clase media-alta, donde -cosa rara, y más en la época-, era hija única. En un país de natalidad alta -en aquellos tiempos, si era parecida a la que había poco antes de la guerra de Irán contra Irak, debió de ser de siete u ocho por mujer- el tener una sola hija podía ser un tanto extraño, visto con curiosidad -o incluso mal visto- por la sociedad, pero en la familia Satrapi, significó que sus padres, tíos y primos -y más todavía, la parte femenina, las tías, primas y abuelas- estuvieran muy centrados en la niña, que creció, más que mimada, tratada como si fuera mayor de lo que realmente era. Se trataba de una familia laica, de ideas democráticas, donde la cultura occidental era bien recibida, pero sin renegar de la propia. Todo eso hizo que creciera sin sufrir el machismo y la obsesión por la religión que tuvieron que soportar tantas mujeres -y hombres, aunque de distinta forma- en tantas familias de su país. Aún así, esa clase media de mente abierta, en los años setenta, era bastante abundante en las ciudades iraníes, y fueron una de las bases de la resistencia a la tiranía del sha Rheza Pahlevi. 




El trailer de "Persépolis", en español.


Marjane estudió en el Liceo Francés -donde aprendió dicha lengua, que luego tanto le serviría en el exilio-, hasta que los islamistas prohibieron los colegios bilingües -en principio, la única lengua extranjera que podía, y hasta debía aprenderse, era el árabe, mientras que las occidentales, sobretodo el inglés, pero también el francés, se hacían cada vez más difícil de aprender-. Aquello fue sólo el principio de lo que llegó después: tras el primer gobierno revolucionario, donde comunistas y liberales intentaron gobernar junto a los islamistas, vino una república teocrática, aislacionista -y aislada, aunque la toma de rehenes en la embajada norteamericana no ayudó mucho-, xenófoba, y donde el velo negro se hizo omnipresente entre la población femenina, niñas incluidas. Toda aquella generación de jóvenes de entre veintipocos y poco más de cuarenta años, que soñaba con un Irán democrático, moderno y abierto al mundo -generación en la que estaba incluida la familia Satrapi- debieron comprobar, desilusionados, como se pasaba de una autocracia monárquica, a un régimen teocrático intolerante y opresivo. Y después, de todo aquello, lo peor: los ocho años (1980-1988) de guerra contra Irak, con cientos de miles de muertos, que algunos creen que llegaron casi al millón, aparte de los iraquíes, que también fueron muchísimos. La guerra podría haber hundido al régimen -de haberla perdido-, pero al quedar en tablas, más bien se vio como una victoria contra el exterior, teniendo en cuenta el apoyo, nada oculto, de Occidente al dictador Sadam Hussein -que luego, ya se arrepentirían, ya-.
Así pues, su familia la envió a estudiar a Austria, al liceo francés de Viena (1984), para que pudiera seguir practicando la lengua francesa, y completar sus estudios en un país democrático y laico. Allá, se encontró, con apenas catorce años, casi sola, y reconoce, en su propia obra, que lo pasó bastante mal, y que acabó probando con las drogas blandas, aunque enseguida se olvidó de ellas. Sufrió una mezcla de sentimiento de libertad, que no tenía nada que ver con la tiranía islamista, y de sentirse extraña en un país poco acostumbrado a recibir inmigración, a no ser como mano de obra temporal, y que no iba allá a estudiar, precisamente. Tras retornar a Irán para estudiar bellas artes, finalmente pudo marchar a Francia, donde acabó por asentarse. Y, tras estudiar artes decorativas en Estrasburgo, es en París donde vive desde ese momento.
En París conocería al dibujante y guionista David B. -Christopher Blain-, que se especializó en cómic autobiográfico -una de sus obras más conocidas sería "Epiléptico", donde habla de dicho mal que afectaba a su hermano-, que le aconsejó que contara su vida mediante el cómic. Marjane no era, o es, lo que se dice una virtuosa del dibujo, pero sabía explicar su historia, y cualquier historia, con una facilidad tremenda, y conseguía atrapar, con su sencillez, al lector que decide conocerla a ella, a su familia, su pueblo, y a cualquier otro personaje, masculino o femenino, a quién decide dar voz. Porque, aún tratándose a veces de personajes imaginarios, nos da la impresión de que no es así, de que se trata de seres anónimos que, por fin, tienen la posibilidad de contar su vida, y hasta su muerte, a todo el que quiera escuchar.


"Pollo con ciruelas", que luego pasaría al cine, y con un músico que ha perdido las ganas de vivir como protagonista.



El cartel de la película, y una imagen de esta, donde Marjane Satrapi sería co-directora, junto a Vincent Paronnaud.

La obra resultante, "Persépolis", salió al mercado, en principio, en cuatro volúmenes, pero al poco de salir el cuarto, se fue vendiendo en un sólo tomo autoconclusivo, que ha tenido numerosas ediciones con el paso de los años, y que fue traducido a varios idiomas. Logró gran éxito de crítica, y también de público -probablemente, más de lo que Marjane nunca pudo imaginar-, y sirvió para conocer los entresijos, más que del régimen islamista iraní en sí mismo, de la sociedad, y de los distintos personajes que la forman.
En 2007, Vincent Paronnaud, y ella misma, realizaron un largometraje del mismo título y que, básicamente, se nos cuenta la historia de forma más resumida, y que conseguiría el Premio de la Crítica de Cannes en 2007. Es una producción en blanco y negro -como el cómic original-, aparentemente, también, con una animación muy sencilla, pero desde el primer momento, al estar contada en primera persona, parece que estamos viendo la vida de la protagonista transcurrir, de forma intensa, realista y mágica, hasta que, sin darnos cuenta, acaba, dejando con ganas al espectador de saber más. ¿Qué es, actualmente, de la protagonista, que sabemos que es una persona real? ¿Y de su familia? ¿Y del Irán de los ayatolás? En los últimos tiempos, el país ha sufrido las sanciones internacionales, por su programa nuclear, aparentemente pacífico, pero que resultaba difícil no creer que no persiguiera el conseguir una bomba atómica. Pero el cambio político en la dirección del país, aparentemente, podría hacer que todo cambiara de forma radical. Tal vez habrá que esperar años, pero es posible que Irán pueda conseguir, con el desarrollo económico, y una mejora en las condiciones sociales de gran parte de la población, que tras ello, también venga el cambio político, aunque no sea de forma revolucionaria, sino por etapas. Según muchos jóvenes -y no tan jóvenes- del país, los cambios podrían venir, al menos en parte, por una solución biológica: los "padres de la revolución", tanto religiosos como políticos o militares, simplemente, se irán muriendo poco a poco.


"Bordados", o una historia de mujeres persas -muchas de ellas, familia de la misma autora-.

La autora ha recibido diversos premios no sólo por su obra, sino también por la defensa de la libertad, en su país y en el mundo, e incluso, tras la victoria de Ahmadineyad, que hundió a su país en el aislamiento y la paranoia, denunció el más que probable amaño electoral, que provocó protestas masivas -sobretodo de jóvenes- en las principales ciudades iraníes, sobretodo en Teherán, que fueron durísimamente reprimidas -todavía hay muertes sin resolver, y un número indeterminado de presos políticos, que fueron aumentando con el tiempo; si algunos consiguen la libertad en un futuro próximo, es algo que queda por ver-.


Tras "Persépolis", una carrera que no parece que tenga un fin próximo.

En 2003, publicó "Bordados", donde el protagonismo se lo da a las mujeres iraníes, sobretodo a las de la machacada clase media más o menos laica, liberal, con deseos de viajar, conocer y ser conocida, que ha sido tan diezmada por la guerra, la represión y, sobretodo, la emigración masiva, utilizando a parte de su familia -la parte femenina, más bien- para dar a estas mujeres no sólo voz, sino también nombre y rostro. Con él, consiguió ser nominada al mejor álbum en el Festival de Cómic de Angulema (2004).
En 2006, lo consiguió ganar, con "Pollo con ciruelas". Esta sería una historia en la que, a diferencia de las otras, tendría un protagonista masculino. Se trataría de un músico, Nasser Alí, que, tras su tar -un instrumento de cuerda iraní, parecido a un laúd-, y no conseguir otro que lo sustituya a su gusto, acaba por dejarse morir. Según cuenta la autora -aunque esto no está demasiado claro si es cierto o no-, el músico era pariente suyo.
"El suspiro", que más bien sería una especie de cuento oriental, sobre un padre comerciante que intenta dar a sus hijas todo lo que ellas le pidan, sería su última obra plenamente adulta, también ha ilustrado cuentos infantiles, como "Adjar", y sobretodo, "Los monstruos tienen miedo de la luna", un relato fantástico que está por encima de diferencias culturales, pues podría agradar a cualquier niño.


Una ilustración de "Los monstruos tienen miedo de la Luna", y el por qué de su tamaño.

Por último, "Pollo con ciruelas" también sería adaptada al cine, pero no en forma de film de animación, sino con actores reales. No tuvo tanto éxito, de público y crítica, pero también tiene su encanto, entre onírico y oriental. Realismo mágico en el Irán que, en ocasiones, recuerda la antigua Persia, y en otras que, al fin y al cabo, las gentes de Oriente y Occidente, no somos tan diferentes como podría pensarse. O como nos obligan -y les obligan- a pensar.




El trailer de "Pollo con ciruelas".

Ejemplo de independencia, de defensa de la libertad, es curioso que una de las mujeres más famosas del cómic -no sólo en Francia, sino a nivel mundial- sea, precisamente, una iraní, alguien originario de un país tan misógino y machista como Irán. El cómo será este país en un futuro, no se sabe, pero sin duda, en un futuro, Marjane dejará de ser considerada poco menos que una traidora a la patria, y podrá volver a su tierra, donde resulta tan difícil de poder disfrutar de su obra. En ese futuro, sus seguidores, entre sus compatriotas, tal vez sean mucho más numerosos -y numerosas- de lo que ella podría imaginar nunca.