jueves, 2 de agosto de 2018

Ciencia-ficción retro, o las pequeñas cosas alrededor de grandes películas.

Lo que llamamos merchandising no es nuevo. Los homenajes de fans, tampoco.


Cuatro cosas de aquí y de allá.

Como me apetece escribir algo más, porque no sé cuando volveré al blog, me quiero dar el gusto de poner aquí cuatro cosas de las que encuentras en facebook -parte en The Vault of sci-fi 2.0, y parte no sabría decir donde, por tratarse de cuatro fotos, no de información en profundidad. En realidad, el texto no lo he buscado en ningún sitio, sino que he tirado de conocimiento propio-, o a saber donde. Se trata lo mismo de juguetes, como de cartelería no oficial, que a partir de los años 70 se fueron haciendo cada vez más habituales -que han acabado por ser, en lo que a grosso modo se llama merchandising, aunque incluiría desde ilustraciones no oficiales y homenajes, hasta todo tipo de recuerdos y ocurrencias- en todo lo que rodea tanto al cine, como a las series de televisión, o la literatura tanto de ciencia-ficción, como de fantasía o terror, o una mezcla de dos o los tres géneros.

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Este cartel de la oficina de reclutamiento gorila, para combatir el "azote humano" es sencillamente genial, sobretodo para el que ha visto todas las películas de monos parlantes habidas y por haber, commo es mi caso, y que, además, ha leído la novela original de Pierre Boulle.

La imagen puede contener: una persona, sonriendo, texto
Ideal para saber si tu mejor amigo es un androide. Para el que haya visto Blade Runner, de Ridley Scott, sabrá a qué me refiero. Pero de ahí, a hacer un juguete para niños... la verdad es que me encantaría saber en qué consistía el juego que -tras haber buscado un rato información en la web para cerciorarme bien- es completamente real.

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Este anuncio, que parece arrancado de una revista, es toda una joya porque, por lógica, resultaría raro que alguien decidiera guardarlo. A no ser que seas un fan de Star Wars, y vivieras en una época en que su mundo fuera de las películas -o de la película, porque tal vez sólo se hubiera hecho una- fuera mucho menor que lo que podemos encontrar hoy en día. Aunque Darth Vader, en un Wal-Mart, un típico supermercado norteamericano, como que pierde mucho carisma.

La imagen puede contener: 5 personas, personas de pie
Y por último, un poco de música. Éste es un grupo musical -super grupo, por toda la gente que participaba, o cantaba, o lo que fuera, y teniendo en cuenta la cantidad de super-héroes que hay; de DC y Marvel, además, todos juntos y de buen rollo- de Brasil. Y  hay hasta vídeo, mirar aquí.


Y  por el momento, ya está, que no ando muy sobrado de tiempo y, últimamente, tampoco de temas. Imagino que los blogs, como todo, si no tienes una línea clara a seguir, acaban cansando un poco. A ver si la próxima, más.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Inventos olvidados -y de corta vida-: La máquina de escribir partituras.

Curiosidades que se pueden encontrar en la red. ¿Por qué, si hay una máquina de escribir letras y números, no se podrían escribir música?


Un aparato olvidado, pero en cierto modo, atractivo y genial.

Como se puede ver, apenas le dedico ya tiempo al blog. No tengo mucho tiempo, tampoco muchas ganas, pero no me gusta que acabe por morirse de inanición, así que he decidido escribir alguna entrada, aunque sea corta, por aquello de mantenerlo con vida, aunque sea vegetativa.
He decidido hablar un poco -muy poco- de una curiosa máquina, la máquina de escribir partituras, o usando su nombre original en inglés, una "Keaton Music typewriter". El nombre de Keaton se debe a su inventor, el norteamericano Robert H. Keaton, que en determinado momento, pensó que, si había máquinas -en aquella época, ya bastante desarrolladas y semejantes a las que se usarían hasta, al menos, los 80 del siglo XX-, ¿por qué no podrían escribirse otros símbolos, aparte de letras mayúsculas y minúsculas, números, y símbolos de puntuación? Y si había -según él, claro-, unos incómodos de escribir a mano, y en ocasiones un tanto complicados, eran los que representaban notas y anotaciones varias en las partituras musicales.
Así pues, creo una "Music typewriter", que se traduciría como máquina de escribir música, pero como la música en sí misma no se puede escribir -sino más bien representar, porque no se lee, sino se escucha, en mi modesto entender-, también podría hablarse de máquina de escribir partituras. La primera que salió al mercado fue en 1936, con catorce teclas. La segunda, mejorada, se pudo adquirir a partir de 1953, con treinta y tres. ¿El problema? Aunque consiguió venderse algo -quizá más como curiosidad, o como un aparato atractivo para los amantes de la tecnología y la mecánica-, pudo ser útil para profesores de música, pero los compositores y músicos, los artistas, preferían escribir en partituras en blanco -y tachar, y quitar y añadir- a mano. Resultaba más cómodo, más rápido, y también más barato. Y al fin y al cabo, un artista nunca se lleva demasiado bien con la tecnología. Cuando desea cambiar o poner algo por escrito, no busca teclados o rodillos, sino un lugar donde poner por escrito lo que ha pasado por su mente, sin más.

Resultado de imagen de maquina de escribir música
Un ejemplo de la máquina de Keaton, para escribir partituras. Se trata del modelo mejorado de 1953, capaz de escribir 33 símbolos.

Sin embargo, el invento no era mala idea, y pasados los años, las décadas, no deja de ser no sólo una curiosidad histórica y tecnológica, sino también un ejemplo del atractivo de los aparatos y máquinas no sólo antiguos, sino también anacrónicos.

Imagen relacionada
Esta sería, muy probablemente, la mejor forma de colocar la máquina para usarla cómodamente.

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La ilustración es bonita, pero pura fantasía. Desde luego, se pueden colocar teclas de piano en una máquina de escribir, pero sería más una obra de "fantasía mecánica", de objeto curioso y de adorno, que otra cosa. Aunque quizá, algún genio podría conseguir que sonara, e incluso que sonara bien.


Aunque descubrí la máquina en facebook, en la página "Belle Epoque to Art Deco. The first 40 years to 20th cent", fue sobretodo en la web "Hispasonic", donde encontré más información, aunque busqué completarla en otras.