miércoles, 27 de diciembre de 2017

Los prerrafaelitas (anexo XV): Thomas  Cooper Gotch, el pintor realista que abrazó el prerrafaelismo.

Vuelta al mundo prerrafaelita, con un autor no especialmente conocido, que abandonó el realismo cuando el movimiento ya había madurado.


Cooper Gotch, el realista que vio la luz prerrafaelita, en el pueblo de los artistas realistas.

Hace ya meses que no cuelgo más que alguna entrada muy de vez en cuando, porque estoy bastante más ocupado que hasta hace poco, y andaba un poco falto de ideas -la verdad-. Pero mirando aquí y allá -por ejemplo, para poner alguna imagen como felicitación múltiple por las fiestas-, me encontré un pintor del que me sonaba haber visto alguna imagen, pero no estaba seguro de haberlo tratado antes. Finalmente, pude comprobar en el listado de entradas que no había hablado nunca de él. Se trata de Thomas Cooper Gotch -¡uno de esos sonoros apellidos ingleses!-, que, entre otras cosas, no tiene entrada en Wikipedia -donde encontré información de tantos y tantos compatriotas suyos, prerrafaelitas o no-, de ahí que quizá no me sonara, hasta que empecé a buscar en inglés. Y ahí sí encontré.
Bueno, al lío. Thomas Cooper Gotch, o TC Gotch, nació en 1854 -cuando los primeros prerrafaelitas comenzaron su movimiento rupturista, por lo que se le debería considerar un miembro de la segunda generación de la corriente, llegando a ser contemporáneo de los neo-prerrafaelitas, bien entrado ya el siglo XX-, en la pequeña ciudad de Kettering, en el condado de Northamptonshire, en el corazón de Inglaterra. Entre sus hermanos, destacaba uno mayor que él, John Alfred Gotch, que fue un arquitecto famoso en su época.
Estudió arte en Londres y Amberes -Bélgica; más exáctamente, Flandes-, tras lo cual se casó con una compañera de estudios -la conoció en la Slade School of Fine Art de Londres- artista como él, Caroline Burland Yates, y seguiría estudiando arte, en este caso, en París, que rivalizaba con Londres, y en menor medida Bruselas y Viena, como capital europea del arte. Tras pasar con su esposa y su hija Phyllis Marian, en ocasiones modelo de sus obras, una temporada en Australia -Imperio Británico, al fin y al cabo-, y a otros países -Italia, Austria, hasta Sudáfrica- se establecieron en la pequeña población de Newlyn, en Cornualles. Y aquí habría que hacer un pequeño inciso...
Newlyn era, y sigue siendo, una pequeña población pesquera de Cornualles -Cornwall, en inglés-, donde se establecieron -bien en el pueblo propiamente dicho, bien en sus alrededores, como la también pesquera Lamorna- cierto número de artistas realistas de Gran Bretaña -la colonia artística de Newlyn, o Newlyn School-, que buscaban allá luz natural, vida barata, y abundancia de modelos que aceptaban sueldos bajos.

El pintor, en un autorretrato.

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"Compartiendo pescado" (1891), es un ejemplo de su primera etapa, realista y con temática marina. No le duró mucho, tras su paso por Europa.

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"¡Aleluya!" (1896) es una de sus obras más conocidas -sí, la he vuelto a utilizar con una diferencia de un par de días, pero es cierto que resume lo que fue Cooper Gotch como artista-. Se comprueba la influencia de la pintura italiana renacentista, pero pasada por un filtro más moderno. Los personajes femeninos sí que parecen ser herederos de los del prerrafaelismo "clásico", pero con otro aire, como si fueran las hijas -por decirlo así- de las mujeres -de la mitología, la literatura, la Biblia...- pintadas por Alma-Tadema, Rossetti, y compañía.

 En general, los artistas como Cooper Gotch se dedicaron, como se ha dicho, a la pintura realista, casi siempre al aire libre -en aquellos años, se usaba la expresión francesa "En plein air"-, retratando la vida de los pescadores y sus familias, barcas, amaneceres o atardeceres a la orilla del mar, etc., pero él, curiosamente, parece que se cansó bastante rápido de pintar siempre los mismos temas, y se pasó al prerrafaelismo, tras sus viajes por Florencia y París a principios de la década de los 90 del XIX -la influencia italiana, siempre presente en el prerrafaelismo; respecto a París, Cooper Gotch parece que reconoció la valía de la pintura francesa más que otros británicos- dedicándose el resto de su vida a pintar en ese estilo -o en una versión de él más moderna, más del siglo XX-. Y fue con él con el que se hizo famoso. Se retratar la luz natural, el mar, y pescadores y sus familias -personas reales, de un mundo real- pasó a la fantasía, la alegoría, las mujeres de belleza deslumbrante, el lujo entre oriental e italiano... quizá sólo estaba buscando un "algo más", y lo encontró en Italia -como tantos y tantos-, y en París, la ciudad luz.
También fue ilustrador de libros, y realmente, se ve en sus cuadros al óleo la influencia no sólo de su experiencia propia como ilustrador, sino también en la de otros -fueran dibujantes, pintores de acuarela, grabadores...-. En ocasiones, puede parecer que Cooper Gotch podría haber sido cartelista, pues sus pinturas, aunque fuera de forma indirecta, parecen reflejar influencia de artistas modernistas, realistas, o de otros estilos posteriores al prerrafaelismo, al cual se unió -muy a finales del XIX, en las postrimerías de la Época Victoriana- cuando el movimiento ya estaba siendo considerado un tanto anticuado. Precisamente, cuando se hizo realmente un nombre -a principios del siglo XX-, el prerrafaelismo ya se estaba apagando.

"La niña en el trono", de 1894. La pintó muy poco después de dar el salto al prerrafaelismo.

Imagen relacionada
"La madre en el trono", es un cuadro multitudinario, que parece un complemento al de la figura solitaria de la obra anterior.

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Sobre esta "Procesión de invierno", no estaba completamente seguro de la autoría de Gotch, pero me ha gustado tanto, que he decidido ponerla aquí de todas formas.

La Belle Dame Sans Merci "The Beautiful Lady Without Pity" By Frank Cadogan Cowper(1877-1958). English.:
También él pintó su versión de La Belle Dame Sans Merci, de John Keats. Se podría decir que hubo ciertas temáticas o personajes que casi todos los prerrafaelitas -y algunos que no lo fueron, también- retrataban casi como para demostrar que formaban parte de la corriente, como si cada uno de ellos tuviera que dar su particular versión de ellos.

Fue miembro, y expuso, en la Royal Academy -como tantos y tantos...-, en el Royal College of Art, e incluso en el Paris Salon, pues fue capaz de dar el salto al continente. Fue conocido y reconocido en vida, participó en exposiciones año tras año, y se ha hecho un hueco en la historia de la cultura británica -sobretodo, en la Época Victoriana tardía, y en la Eduardiana-, si bien apenas es conocido más allá de su país, donde todavía se le tiene en cuenta en exposiciones retrospectivas y en estudios del boom artístico británico de tiempos del imperio.
Murió en 1931, en Londres, cuando estaba, precisamente, participando en una nueva exposición. Fue enterrado en el cementerio de St. Sancredus, junto a otros artistas de la Newlyn School, que nunca abandonaron el realismo -Stanhope Alexander y su esposa Elizabeth Adela Forbes-.


lunes, 25 de diciembre de 2017

Felicitaciones varias: friki, vintage y artística. 

Y de paso, dar un poco de vida al blog, que lleva mucho tiempo dormido.


Hace más de dos meses, que por  cuestiones varias,  no toco el blog. Cuando se junta el tener ocupaciones varias, y el ponerse a estudiar en serio, es lo que pasa. Pero ya que estamos de vacaciones de Navidad -lo que no significa tiempo libre en grandes cantidades-, me gustaría poder escribir una entrada, aunque sea mínima, para estas fiestas.
Y de paso, como dice el subtítulo, despertar un blog que anda demasiado dormido últimamente.
 
Aquí, tres felicitaciones de tres clases bien distintas:

La imagen puede contener: una o varias personas
Esta sería, y aprovechando el estreno de una nueva película de la saga, un homenaje al universo Star Wars. Por cierto, ¿qué tipo de regalos haría este particular Papá Noel interplanetario?

La imagen puede contener: una persona, sonriendo
Esta, más vintage, habría que explicarla un poco. Como dice en la parte superior, el atractivo joven norteamericano que dice que pretende regalar a todos sus amigos cartones de Chesterfield -lo que se dice "regalar salud", pues no era, precisamente- es Ronald Reagan, que antes de ser presidente de los USA fue gobernador de California, y antes todavía, un actor más bien tirando a secundario y mediocre, pero que ejercía bastantebien como galán segundón y amigo secundario del protagonista, o en otras palabras, el tipo que siempre mataban a media película.

La imagen puede contener: una o varias personas
Esta es una felicitación del británico victoriano Aubrey Beardsley, auténtico enfant terrible, y genio precoz de corta vida, que merece una entrada por sí mismo. Y teniendo en cuenta las muchas que he dedicado no sólo a los prerrafaelitas -que en tiempos de Beardsley ya estaban siendo desplazados por otras escuelas o corrientes-, sino a victorianos en general, la verdad es que estoy pensando en que él sea el que protagonice una de las que está por venir.

La imagen puede contener: 12 personas, personas de pie, boda e interior
Y por último, un oleo del -este sí- prerrafaelita -y también británico, como no- Thomas Cooper Gotch, fallecido nada menos que en 1931, y por tanto, de segunda generación -vivió casi ochenta años, por eso no llegó a ser neo-prerrafaelitas-. Se puede comprobar que, a pesar de la influencia, tanto renacentista como del prerrafaelismo, digamos, clásico, su estilo, su forma de retratar a las chicas y a las niñas en primer plano resulta mucho más mderna que la de autores anteriores. Y, autocrítica, tan poco le dedico al blog, que ahora mismo no sé si le he dedicado una entrada o no. Es cuestión de mirarlo.

La imagen puede contener: 5 personas, personas sonriendo
Y para rematar, una película que es uno de esos clásicos olvidados, o alternativos, o lo que fuera, donde se entremezclan Papá Noel -bueno, Santa Claus, que es norteamericana-, marcianos sencillamente imposibles, y robots que parecen hechos con cajas de cartón. En fin, mucha gente quizá no sea capaz de comérsela entera, pero vale la pena, por lo menos, ver unas imágenes. No digo más de esta "Santa Claus conquista a los marcianos".

domingo, 29 de octubre de 2017

Runciman, y la Caída de Constantinopla -y otras historias-.

Sobre lo que sería un auténtico intelectual británico, y el por qué del nombre de este blog.


Bien, reconozco que esta entrada, más que para hablar de un personaje realmente fuera de lo común, en el sentido de curioso o fuera de lo común, es un poco capricho mío. Bueno, eso, y el hecho de que, ya que tengo poco tiempo, y no mucho de lo que escribir, me viene bien para colgar algo nuevo, porque ahora mismo, no es que haya tenido la posibilidad de buscar y encontrar, aquí o allá, otras cosas de las que hablar.

La Caída de Constantinopla, y otras historias, de esas que apasionan a muy serios sabios británicos.

Resulta curioso el interés,  la cantidad y calidad de obras y estudios realizados gracias a dicho interés, que existe en las Islas Británicas -también querría añadir Irlanda, y no sólo hablar de la Gran Bretaña- sobre lo que normalmente llamamos "La Época Clásica", o el mundo antiguo greco-latino. Y por extensión, más allá de la Grecia y la Roma antiguas, también el Mediterráneo -sobretodo europeo, también musulmán, sobretodo turco otomano- durante la Edad Media. Y ahí, en ese Mediterráneo medieval, aparece lo que llamamos Imperio Bizantino, conocido como tal, precisamente, a partir de la caída de su capital, de Constantinopla, pues mientras existió, el tal "Bizancio" fue conocido, dentro y fuera del imperio, como Imperio Romano -tras la caída de su hermano occidental, claro, porque mientras tanto, llevaba el añadido de "Oriental"-, y a sus habitantes, emperadores y tropas, lo mismo como romanos, que como griegos -esto último, a partir, principalmente, de la pérdida de Egipto, Siria y Palestina, y los territorios romanizados de Iliria, Mesia o Tracia-.
Pues después de este preámbulo, o ejemplo de enrollarse como una persiana, al lío:

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Steve Runciman -nombre completo: James Cochran Stevenson Runciman; como es de imaginar, decidió recortárselo a la hora de usar el nombre en su vida diaria- nació en 1903, en Northurberland, hijo de dos parlamentarios del Partido Liberal británico -los antiguos whigs-, con padre vizconde,  y que, según se cuenta -casi leyenda-, sabía leer latín y griego a los cinco años, y alos ocho, según su biógrafo Dinshaw -700 páginas de libro- era "un niño alarmantemente alfabetizado". Pasados los años, ni él mismo habría podido decir cuantos idiomas podía hablar y escribir de forma correcta, pues al contrario de otros historiadores, no sólo consultó fuentes en latín y griego, de la Antigüedad o la Edad Media europea, o en lenguas de Europa Occidental -francés, italiano, catalán...- sino también en árabe, farsi -persa-, turco, hebreo, siríaco -arameo, aún hablado entre los cristianos del norte de Siria-, armenio y georgiano.
En 1921 ingresó en el Trinity College, de la Universidad de Cambridge -donde siempre se sintió muy a gusto-, gracias a una beca, y más tarde, en Eton -que odiaba-, donde descubrió su amor por la historia en general, y la Edad Media en particular. Fue amigo y compañero de George Orwell, autor de "Rebelión en la granja" y "1984", y ambos fueron alumnos de Aldous Huxley, autor de "Un mundo feliz"; que junto a la obra de Orwell, son dos de las distopías más influyentes y conocidas de todos los tiempos. Allá también conoció al historiador J.B. Bury, que, de carácter difícil y huraño, no quiso en principio darle clase, pero, al saber que Runciman leía ruso, le dio gran cantidad de documentos en búlgaro -lengua eslava emparentada, aunque no cercanamente, con la rusa- para que los tradujese, y acabó cambiando de idea. Con el paso del tiempo, Runciman fue considerado "el único alumno de Bury", que fue no sólo su mentor y guía, sino un gran historiador y escritor, sobre San Patricio y la cristianización de Irlanda, el Papado, la antigua Grecia, Roma, etc..


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Un cuadro italiano de finales del XIX, donde se representan las Vísperas Sicilianas, donde el pueblo de Sicilia exterminó a los franceses de la isla, mayoritariamente, pero no del todo, compuesto por soldados y funcionarios, pero también por religiosos, comerciantes, obreros y sus familias. Es considerado por los italianos como un levantamiento nacional, patriótico, pero como en tantas otras ocasiones, también se cometieron desmanes e injusticias, y se asesinó a no poca gente simplemente por ser francesa.

Después de recibir una cuantiosa herencia de su abuelo paterno -era empresario naviero-, se retiró en 1938 de la enseñanza, para así dedicarse con completa libertad tanto al estudio de idiomas, como a la escritura de libros que, debido a la enorme erudición y datos que exigían, le habrían resultado casi imposible de escribir en caso de haberse dedicado a la enseñanza. Por ello, aparte del estudio académico, se dedicó también a viajar por el Mediterráneo, llegando a ser profesor de historia en la Universidad de Estambul -en turco- entre 1942 y 1945. Fue en Turquía, donde comenzó sus investigaciones sobre el Imperio Bizantino y las Cruzadas, con documentos que otros historiadores habían desechado.
Ruciman era una persona un tanto particular, pero también el ejemplo del sabio británico excéntrico y, a la vez, conservador, aunque no reaccionario. Era ingenioso y agradable, pero no le gustaba nada hablar en público -como Tolkien, que, según ex-alumnos suyos que acudieron a alguna de sus charlas, no se defendía nada bien hablando en público, entre otras cosas, porque no podía evitar hablar en voz muy baja, casi inaudible-, y prefería a ello la tranquilidad de su estudio, y que entremezclaba forma de vida aparentemente tradicional, con su interés por el ocultismo, y su actitud hacia el arte y la estética como algo primordial, de ahí que fuera considerado un esteta. Fue un ejemplo de un tipo de sociedad, la británica posterior al Eduardismo, que acabó en gran parte desapareciendo tras la II Guerra Mundial, aunque aún existe en ciertos círculos, como son las universidades privadas.
Murió en el año 2000, a los noventa y siete años, en Radway, y fue enterrado en Lockerbie, en Escocia.

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La caída de Constantinopla ha sido retratada en multitud de cuadros y grabados. Aquí dos, el primero más moderno, el segundo, renacentista.

Y respecto a su obra, que sería quizá lo que más interesaría a la gente, aquí un resumen, al menos, de lo traducido al castellano: su "Historia de las cruzadas", en tres volúmenes, publicados entre 1951 y 1954, y que sigue siendo, a pesar de haber pasado más de seis décadas, un clásico ineludible para conocer hechos ta aparentemente conocidos, pero más complejos de lo que podría pensarse; "La caída de Constantinopla, 1453" (1965), que -puedo asegurarlo porque la he leído, y de ahí el título del blog, al no tener idea de cual ponerle- permite hacerse a la idea de tan magno acontecimiento -más, quizá, de lo que la gente de aquella época debió pensar, por ser Constantinopla una sombra patética de lo que llegó a ser-; "Las vísperas sicilianas; una historia del mundo mediterráneo a finales del siglo XIII" (1958), sobre la rebelión de la población de Sicilia contra el dominio Angevino, la dinastía de origen francés que gobernaba la isla, y que sirve de excusa para conocer la situación de todos los estados y civilizaciones mediterráneas de finales del siglo XIII.
Además, escribió otras obras sobre el peso de la iglesia, la cultura y los conflictos bélicos de Bizancio, así como temas cercanos, como sería la historia de los maniqueos -considerados una secta, pero realmente, una más de las religiones con pretensión universal, o al menos supranacional, que aparecieron durante siglos en Oriente-, o sobre el primer Imperio Búlgaro, enemigo acérrimo de los bizantinos -o romanos, que es como se llamaban a sí mismos, y eran llamados por los demás, los supuestos "bizantinos"-, y en aquella época, con una aportación étnica y cultural túrquica muy fuerte, aunque los búlgaros originales acabaron mezclándose con las tribus eslavas sobre las que gobernaban, dando paso al actual pueblo búlgaro.
La obra de Runciman, al contrario que otros estudiosos, es fácil y agradable de leer, a pesar de las décadas pasadas, pero eso na ha de hacer pensar que sufre de falta de erudición y todo tipo de datos y detalles. Es, sin duda, una puerta a unos mundos, como la Sicilia medieval, y sobretodo, el Imperio Bizantino, que gracias a su pluma, siguen todavía vivos y entre nosotros.


    jueves, 12 de octubre de 2017

    La dama que representaba a Estados Unidos, lady Columbia, cuyo nombre nadie recuerda.

    La versión femenina del Tío Sam, perdurando como anónima estrella de cine.


    El tiempo libre que tengo no me da para mucho más, así que, por el momento, haré una entrada cortita, de una web que encontré por casualidad, "Krasker talks!" -aquí, un enlace, para quien quiera visitarla-, sobre la considera actriz norteamericana no más conocida, pero sí la que, aunque sea brevemente, en más ocasiones ha aparecido en una película. Y siempre en el mismo momento: el principio. En realidad, antes todavía que eso, pues no la podríamos ver participando en ningún film propiamente dicho, sino poco antes, cuando se nos anuncia qué estudios son los responsables de lo que estamos a punto de ver.
    Se trata de la personificacion de los Estados Unidos, en su versión femenina -la masculina sería el Tío Sam-, aparecida desde la I Guerra Mundial en periódicos y revistas, además de carteles e ilustraciones de todo tipo: Lady Columbia, también, en ocasiones, conocida como Lady America. Pero en determinado momento, la dama Columbia fue considerada una personificación del coloso norteamericano secundario, a medida que la iba sustituyendo un icono más moderno y poderoso, como fue la Estatua de la Libertad.
    Sin embargo, en determinado momento, Lady Columbia pudo tener una segunda oportunidad de no ser olvidada, cuando los dueños de la productora de cine Cohn-Brant-Cohn -fundada en 1919- se dieron cuenta de que la gente no se quedaba con semejante nombre. Los hermanos Harry y Jack Cohn, y su socio Joe Brandt decidieron cambiárselo, en 1924, por el de Columbia, como el medio olvidado personaje. Pero también pensaron que si querían que su productora ganara notoriedad, el tener un nombre corto y pegadizo, y que sonara en algo a la población, algo ayudaría. El marketing no es cosa de hace cuatro días, precisamente.
    Sin embargo, decidieron que no fuera la Lady Columbia de aspecto casi modernista, sino un personaje más moderno, en parte fusionado con la Dama Libertad, copiando -o más bien adaptando, cogiendo prestados- tanto la antorcha que iluminaba el mundo, como la vestimenta de diosa greco-latina. 
    En 1934 aparecería una primera versión, pintada, pero en 1939 aparecería la que es considera la versión final, también un ilustración, sí -no es una fotografía repintada, aunque lo parezca a primera vista- más moderna y atractiva. Tanto, que duró décadas, porque, sin apenas cambios -más allá del color- duró hasta 1976. Más adelante, sufrió diversas variaciones, hasta llegar a desaparecer, sustituyendo los rayos de luz a la figura femenina.
    Y ahora la pregunta: ¿quién fue la modelo para Lady Columbia? Realmente, no se sabe, y probablemente no se sepa nunca. Hay dos candidatas con más posibilidades de haberlo sido por encima de otras, que serían Amelia Baatchelor y Evelyn Venable, pero después del fallecimiento de todas ellas, de quienes contrataron y fotografiaron -para más adelante realizar la ilustración- a la modelo, y de cualquiera que conociera el tema de primera mano, tal vez acabe siendo uno de los muchos misterios de Hollywood. O no.


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    Una primera versión, de 1934, con un aspecto más Art Nouveau. No se sabe quién debió ser la modelo, pero no parece que fuera la misma que para la versión posterior, definitiva y más conocida.

    columbialogo1939
    La imagen de Lady Columbia, en blanco y negro, antes de ser coloreada y un poco más modernizada, aunque parecida a la versión definitiva.

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    Lady Columbia, tal como la vemos al comienzo de tantas películas, y ¿la modelo original? que posó para darle su rostro y personalidad, y de la que tan poco -o nada- se sabe aún hoy en día.

    Imagen relacionada
    La figura con el fondo detrás, tal como la conocemos.

    viernes, 22 de septiembre de 2017

    Libros con vida propia. Dioramas literarios, o vida en un libro una vez leído.

    O qué se puede hacer con un libro que ya no te interesa, y que sea, además homenaje a la literatura en general.


    Aquí, aprovechando un rato libre, un ejemplo de dioramas, de esculturas de papel, de algo más que simples trabajos manuales: una forma de transformar el libro no sólo en transmisor de arte -la literatura, también la fotografía o la ilustración-, sino arte por sí mismo. Realmente, hay ediciones de ciertos libros que son auténticas obras a admirar, pero en este caso, el arte es la forma en que han sido transformado.
    Aquí unos ejemplos, con el nombre de los artistas -si he podido encontrarlo-, de los "dadores de vida" de libros que, quizá, estaban muertos de aburrimiento en un rincón, sin que nadie los leyera:


    perfumeros antiguos dibujos - Buscar con Google
    Mariví Garrido Bianchi realizó este homenaje al Quijote.

    • "Hacia lo desconocido" - Malena Valcárcel •
    Malena Valcárcel creó "Hacia lo desconocido". Como se ve en el lado derecho, tiene su propia página, y para quien le interese, pongo aquí un enlace.

    Diorama Diorama de Papel de Libro con luz por MalenaValcarcel
    Otro diorama de la misma autora, con luz incluida.

    Esta escultura libro representa el árbol de la vida.    Por favor ten en cuenta que esta escultura ha sido vendida. Haré una igual para ti. Toda la escultura está realizada a partir de un libro descartado. Las hojas del árbol están hechas con papel del mismo libro y papel de seda negro.    Estará lista para colgar en la pared o simplemente para colocar en una estanteria.    Firmado y fechado por mí en la parte trasera.    Dimensiones aproximadas: 26 cm x 21 cm. Envío todos mis artículos por c...
    Y aquí una tercera obra: "El árbol de la vida".

    Book carvings
    Petra, arrozales chinos, y otros muchos paisajes -que no he sido capaz de reconocer si ayuda, lo siento-. No he logrado encontrar el nombre del autor, pero sin duda, es todo un artista. Y sí, después de mirar cada foto con atención, estuve seguro de que se trata de libros reales.

    Detalles de magnificas esculturas
    Aquí, el autor o autora juega con los agujeros: o bien es un túnel a traspasar -por un tren-, o vemos salir una nube de mariposas, o engulle todo un barco.


    Y una serie de libros-escultura, de la serie "El pensador" -o "El hombre se piensa"; más o menos, es cómo lo traduzco yo-. Aquí, estaríamos hablando de un artista, Kenjio, que expone y vende a buen precio sus trabajos:

    The Thinking Man’s Book Sculptures

    Fait dargile et de vieux livre coupé et plié. Jai fait le penseur comme un reflet de la contemplation de nouvelles connaissances.    Il y a une cheville

    Fishing for Knowledge Original Sculpture by Kenjio on Etsy

    Like an Open Book Original Sculpture by Kenjio on Etsy, $500.00



    lunes, 18 de septiembre de 2017

    Los cambios en la revista alemana "Jugend", pionera del modernismo alemán.

    Durante más de cuatro décadas, fue ejemplo de la modernidad y la vanguardia alemanas, hasta que su existencia se hizo imposible con el nazismo.


    En la web Messy Nessy (aquí, un enlace de la web) pude ver imágenes de una revista alemana, Jugend -"Juventud", en alemán- donde, mes a mes -pues era una publicación mensual, debido a que su texto no podía llevarse a cabo en sólo una semana-, se ofrecían ejemplos tanto literarios como de arte plástico -pintura y, sobretodo, ilustración, o sea, dibujo- de jóvenes alemanes, aunque también de otras nacionalidades, de lo más granado de la vanguardia centroeuropea.
    Fundada en 1896, por Georg Hirth, y publicada siempre desde Munich, capital de Babiera, sería ejemplo de los cambios de tendencia artística en Alemania. En principio, el estilo de las ilustraciones o de la poesía eran, sobretodo, modernistas, o cercanas al modernismo, pero tras la I Guerra Mundial, época en la cual su línea editorial, por llamarla así, era más cercana al romanticismo nacionalista y al paisajismo -alemán y, en particular, bávaro- fueron teniendo espacio artistas vanguardistas cada vez más rupturistas, como el dibujante y pintor George Grosz, que denunciaba el militarismo y el autoritarismo, o textos de Kurt Tucholsky o Erich Kästner.
    En la web se explica que Jugend no podría tener espacio en lo que llamaron "Nueva Alemania", la de los nazis, pues el arte que contenía, una vez casi olvidado el modernismo o Art Nouveau, conocido en Alemania también como Jugendstil -"estilo juvenil, de la juventud", por tratarse de un estilo que los jóvenes acogieron con energía, deseosos de romper con un pasado de arte academicista que les cansaba y con el que no se sentían a gusto, y para los que Jugend fue referente- era principalmente surrealista, y en general, muy vanguardista. Puro "arte degenerado", a eliminar. Y el régimen nazi sabía que no valía la fórmula de exponer ese arte supuestamente degenerado para que la gente, tras conocerlo, lo despreciara, pues ya en algún momento lo intentaron, y lejos de espantar a la población, la exposición de dichas "abominaciones" atraía más visitantes que cualquier exposición de "arte patriótico" o académico.
    A partir de 1933, aceptaron propaganda nazi, y con toda seguridad, fue el mismo estado el que, al menos en parte, la mantenía con la publicidad oficial. Pero en realidad, Jugend ya estaba muerta por dentro, no podía sobrevivir al nazismo, que destruía o pudría todo lo que tocaba, y cerró definitivamente en 1940, cuando el III Reich, la nueva Alemania, estaba conquistando media Europa, sin vislumbrarse forma de venderla.
    Por la razón que fuera, quizá por el hecho de que existió todavía durante varios años en que gobernara en nazismo, los alemanes enterraron en la memoria, literalmente, el recuerdo de dicha publicación, como si hubiera sido, no víctima, sino herramienta política del nazismo, aunque hoy en día, es posible descubrir sus ilustraciones, y leer sus textos -en alemán, eso sí- en la web d ela Universidad de Heilderberg, y en la Hemeroteca Municipal de Madrid, aunque en este caso, de forma incompleta.
    Y a continuación, algunas de sus portadas, de distintas épocas, con el año en que salieron a la luz, excepto cuando no he podido averiguarlo:



    1898, modernista, pero apostando por el desnudo femenino, poco habitual en su época.

    También modernista, y con toda seguridad a finales del XIX, aunque no sé qué año en particular.

    Cover
    1899, con un ejemplo de la atracción -más bien fascinación- de la cultura clásica, sobretodo griega, que sentían parte de los intelectuales y artistas alemanes.

    Cover
    1900, con un dibujo modernista más moderno.

    Cover
    1902, con ganas de ir un poco más allá.


    1909, o la alegría de vivir de la Belle Époque, que también se hacía notar en Alemania, no sólo en Francia.

    Cover
    1913, muy poco antes de la hecatombe de la Gran Guerra, que destruyó Alemania. Ya se comprueba que dicho país era uno de los centros del nuevo arte europeo.

    Cover
    1915, durante la I Guerra Mundial. En esa época, tocaba patriotismo, donde naturalismo, romanticismo y orgullo nacional se entremezclaban. El arte era, también, más realista.

    Cover
    1916, año en que, en toda Europa, la población se imaginaba que la guerra iba para largo.

    Cover
    1921: pájaros y colorido para un país que intentaba resurgir de una durísima posguerra.


    1926, con una visión europea de los lejanos Mares del Sur, la exótica ¿Polinesia?

    1927, en plena vanguardia, con una ilustración de Erik Nitsche.


    1927, y la condición noctámbula, entre otras cosas, de la cultura berlinesa y alemana.

    1929, cuando Berlín -Munich era algo más conservadora- era famoso por su cultura, y por sus noches.

    Cover
    1929, color y vanguardia.

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    1934, con los nazis en el poder, se acepta su propaganda y control, y se vuelve al realismo romántico, por ser el arte académico -y más, si contenía un mensaje oficialista- como el único válido.

    1934: con esta portada, no hay mucho que decir. Y la revista, poco que ofrecer, aunque todavía subsistiría, aunque con otra alma, hasta  1940, ya comenzada la guerra.

    Cover
    1940, año en que desapareció para siempre la publicación. Belleza clásica, que el nazismo intentó utilizar, manipular. ¿Un para siempre? Sí, pero como mínimo, gracias a internet, resulta posible su re-descubrimiento.



    viernes, 15 de septiembre de 2017

    El viaje a Ítaca de Cavafis, o cuando lo principal es el viaje,  no el destino final.

    El poema más famoso de Cavafis, el último de los grandes poetas griegos, casi contemporáneo nuestro.


    Este blog está bastante muerto, así que mejor darle un poco de vida.

    Resultado de imagen de cavafisHace ya lo que me parece una eternidad, como dos meses y medio o tres meses, no sé realmente, que no escribo nada, en parte por falta de tiempo, y en parte, porque no me veía con muchas ganas, o simplemente, no sabía bien de qué escribir.
    En una página de facebook dedicada a Corto Maltés, el legendario marino creado por el italiano Hugo Pratt, encontré el famoso poema de Constantino Cavafis, griego de Alejandría, fallecido en 1933, pero sin embargo, tan unido a sus lejanísimos antecesores de tiempos antiguos, que podría parecer el último de una larga lista de poetas y recitadores, que comenzó con Homero, y aparentemente finaliza con él.
    Creo que no es necesario explicar demasiado sobre esta pequeña obra de arte. Básicamente, nos damos cuenta sólo con leerlo al completo una primera vez -que en poca gente resulta también la última- qué es lo que nos cuenta: que en no pocas ocasiones, no es el destino, la meta, el final del camino lo principal, sino el camino mismo, el viaje, el periplo, tal como debieron sentir y pensar -lo uno y lo otro, sentimiento y pensamiento libre, tan unidos al alma helena- tantos viajeros griegos, desde los que en tiempos míticos debieron llegar a las costas de la Cólquida, en la costa de la actual Georgia, en el Mar Negro, o a las de Troya, o Ilión -de ahí el nombre de "Ilíada"-, aunque fuera para destruirla y saquearla.
    Y aquí, el poema al completo. Como se ve, corto, pero intenso:

    Ítaca.

    Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
    pide que el camino sea largo,
    lleno de aventuras lleno de experiencias.
    No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
    ni al colérico Poseidón,
    seres tales jamás hallarás en tu camino.

    Si tu pensar es elevado, si selecta
    es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
    Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
    ni al salvaje Poseidón encontrarás,
    si no los llevas dentro de tu alma,
    si no los yergue tu alma ante ti.

    Pide que el camino sea largo.
    Que muchas sean las mañanas de verano
    en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
    a puertos nunca vistos antes.
    Detente en los emporios de Fenicia
    y hazte con hermosas mercancías,
    nácar y coral, ámbar y ébano
    y toda suerte de perfumes sensuales,
    cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
    Ve a muchas ciudades egipcias
    a aprender, a aprender de sus sabios.

    Ten siempre a Ítaca en tu mente.
    Llegar allí es tu distino.
    Masno apresures nunca el viaje.
    Mejor que dure muchos años
    y atracar, viejo ya, en la isla,
    enriquecido de cuanto ganaste en el camino
    sin aguantr a que Ítaca te enriquezca.

    Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
    Sin ella no habrías emprendido el camino.
    Pero no tiene ya nada que darte.
    Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
    Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
    entenderás ya qué significan las Ítacas.



    La isla de Ítaca. Quien la visite, encontrará, pero pensará si no habría valido más la pena alargar algo más el viaje.

    Ítaca es una isla pequeña, apenas de 100 m2 -96, según la wikipedia-, y con una población de apenas 3.500 habitantes. Por lo visto, nunca fueron sus habitantes muchos más. Ulises, u Odiseo -su nombre griego original; Ulises fue usado por los romanos, y de ellos lo tomamos nosotros-, más que un rey tal como lo imaginaríamos, sería algo parecido a un jefe tribal, un señor de una pequeña comunidad insular, pobre, que viviría tanto de la agricultura, como de la pesca, y de la piratería -tan pobre y minúsculo país, ¿con qué podría comerciar?-. La Odisea parece insinuar -así lo entendí yo- que Odiseo era, si no soberano propiamente dicho del resto de islas del archipiélago de las Jónicas, sí tendría algún ascendiente sobre los demás señores que las gobernaban, como un rey de reyes, o más bien un señor aguerrido al que obedecen, mitad por miedo, mitad por conveniencia, siempre por respeto, todos los demás "héroes guerreros" que, en su momento, acompañarían a Odiseo, el de las mil tretas, a la guerra y saqueo de Ilión/Troya -otro nombre usado por los romanos, el de Troya, que les parecería tan lejana como mítica, que cogimos como si fuera el original griego-.
    Al visitar tan pequeña ínsula, entendemos lo que podría sentir Ulises, al llegar a tan nimio reino, a exterminar a los pretendientes que acosaban a su fiel esposa Penélope -aunque según tradiciones anteriores a Homero, de fiel poco, pues compartió lecho con todos y cada uno de ellos-: por un lado, la alegría de llegar a la patria, a su señorío, a recuperar todo lo que le pertenecía. Y por otro, tras conseguir justa y sangrienta venganza -eran tiempos sangrientos, duros, aquellos- y volver al trono y a su casa familiar, con su esposa y su hijo Telémaco, ya un hombre, el placer de poder contar, a la vera del fuego del hogar, las mil y una aventuras -convenientemente adornadas y exageradas- que le habían acontecido durante los veinte años -diez de guerra, diez de viaje- que había estado fuera.

    Isla de  Ítaca
    La isla de Ítaca, desde el aire, no parece gran cosa. Quizá nunca lo fue. Ni tan siquiera se puede notar una gran población, concentrada, hoy en día, en su pequeña capital, Vathí.


    Resultado de imagen de viaje a ítaca
    El larguísimo viaje de Ulises, vagando por un Mediterráneo que, para los griegos de la época micénica, y todavía más durante los años oscuros -donde el arte de navegar en parte debió perderse, aunque por lo visto,  nunca del todo, pues tras ellos, los griegos colonizaron toda la costa de la Jonia, y más adelante, Sicilia y el sur de Italia, entre otras tierras- era un lugar lleno de peligros y misterios todavía por desentrañar.