miércoles, 24 de septiembre de 2014

Una nueva forma de descubrir nueva música: asaltado por la publicidad.

O cómo, el interesarse por la música de los anuncios, ha dejado de ser una rareza.


Desde hace ya tiempo, diría que años, compro poca música. Y no me refiero a que me la bajo en la red, que en parte es cierto, pero una vez que conseguí parte de lo que no tenía físicamente, y debido también a que el trasto de mi ordenador va demasiado lento para todo, y que hará ya dos o tres años que ningún programa para dicha práctica me agrada -o, simplemente, que no me aclaro con ellos-, pues ni así, me da por conseguir de forma duradera -no el escuchar aquí o allá, y olvidarme- música nueva. En realidad, gran parte de lo que me he ido comprando -poco, aunque eso sí, no eran copias del top manta, aunque más bien porque encontré un buen precio que por cualquier otra razón, seré sincero- también era música "vieja".
En resumidas cuentas, tengo un conocimiento muy superficial, escaso, de lo que suena, tanto en España y Europa -entiéndase, "el Continente", que dirían los británicos-, como en el mundo anglosajón. Eso sí, de vez en cuando, algún grupo me llama la atención, y a veces lo compro. O lo compraba. O me lo bajaba, cuando tenía el e.mule, porque con los programas actuales, me lío cosa mala, y los he acabado por dejar por imposibles.
Y curiosamente, como ya no hay programas musicales en los canales generalistas -a no ser que consideremos musicales a los que los anglófonos llaman "talent-shows" musicales, y aquí, "programas a lo Operación Triunfo"; y además, últimamente, ni adultos participan, sino básicamente niños. ¿Necesidad social de una nueva Marisol, o un nuevo Joselito? Para quién no sepa a qué me refiero: niños prodigio-, y no ser muy numerosos los musicales -aunque alguno haya en abierto, más los de plataformas de pago, aunque estos no los cuento-, ¿qué queda para descubrir algo nuevo?. O la radio -y aquí, también opto, normalmente, por las emisoras generalistas; hace mucho que no me da por escuchar alguna musical, pero más o menos adulta. Alguna tipo "Cuarenta principales" está tan volcada a la gente más joven -¡será por eso, que la escuchaba yo también, cuando era adolescente o veinteañero!-, que no creo que la pudiera aguantar más de un par de días -y eso que yo la radio no es que la escuchara el día entero, precisamente-. Así que queda internet, pero sólo si sabes más o menos que buscar, o tienes ganas serias de ello. Y yo, ganas, en mis circunstancias, pocas. Pero a veces escuchas algo que te suena nuevo, y tienes ganas de saber. Y, mira qué cosas, se trata de la música, que en otra época llamaban jingle -que era eso, una canción, o versión, hecha expresamente para un anuncio publicitario-. O sea, la musiquilla que suena en uno de esos anuncios que intentas que pasen lo antes posible, pero que consiguen quedarse en tu cabeza. El problema, es que la música, finalmente, tiene más éxito publicitario que el producto que quieren vender, y tienes que esperar a volver a verlo, para así, empezar a buscar en la red. Y hoy en día, hay webs que ayudan bastante, si sabes que buscar. Y yo acabé encontrando dos que me interesaban en ese mar de vídeos que es youtube.


Este es un vídeo -sí, con publicidad y todo, pero la traía incluida, y no encontré otro de la misma canción- de Kleerup -o Andreas Kleerup, pues se trata de su apellido-, un productor, letrista e, imagino que músico, sueco que, bien con alguno de sus grupos -"The meat boys", o "Me and my army"-, lo mismo saca al mercado LP, EP -o sea, cds con cinco o seis canciones-, o directamente singles. No será un superventas en las tiendas pero consigue que algunos de sus canciones sean descargadas en todo el mundo en una cantidad, como mínimo, considerable. Tiene también su propia web. La canción se ha dado a conocer de forma más o menos masiva -antes, no es que fuera desconocida, pero tampoco extremadamente popular- gracias al anuncio de una empresa de diseño y venta de ropa, pero teniendo en cuenta que no es, precisamente, una micro-empresa, tampoco seré yo el que le haga publicidad. Sólo hay que ver un poco la televisión.



Esta otra canción la conocí por medio del anuncio de un festival de música que, la verdad, ahora mismo no recuerdo. Is tropical son ingleses, pero su música se lanza -o se presenta en público, como quiera decirse- desde Francia. Megaforce sí son franceses, y son la pequeña productora que ha realizado el video -no el primero con este grupo, ni sólo trabajan con ellos-, de ahí que se hable en él en francés.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Los prerrafaelitas (V): Lawrence Alma-Tadema, retratista de la Antigüedad, y líder independiente de la corriente prerrafaelita.

Otro de los artistas que, sin pertenecer a la Hermandad, acabó siendo brillante representante del movimiento.


La obra de un hombre del que, en su momento, mal o bien, se habló mucho.

Ya se dijo que, después de hablar de los tres principales miembros de la Hermandad, y dar un ligero repaso de otros que se les añadieron, llegaba la hora de recordar a los autores que, sin ser parte de ésta, en ocasiones se sintieron cercanos a ella, o, incluso, tuvieron amistad personal con, al menos, uno de sus miembros. Otros, sin embargo, siempre mantuvieron cierta distancia -no por nada personal, sino simplemente porque la vida de cada persona tiene su propio camino, y en ocasiones, se cruza con el de otra de gustos parecidos, y en ocasiones no-, pero no por ello dejaron de representar, todos juntos, el movimiento del prerrafaelismo. Si unos empezaron a pintar de determinada forma, le dieron un nombre a su nuevo estilo y visión del arte, y decidieron hacerlo de forma más o menos conjunta, otros, simplemente, lo hicieron individualmente. Y Alma-Tadema, como John Collier, fue de estos últimos.

El pintor, todavía joven y en plenitud de facultades artísticas.

Bien, basta ya de extenderme a lo tonto. Lawrence Alma-Tadema (1836-1912) -en holandés, Lourens Alma Tadema, sin guión de por medio- no era británico de nacimiento, sino holandés. Para ser más exacto, frisón -Frisia está en el norte de Holanda; al norte de ésta se encuentra el Mar del Norte, y es una región históricamente pesquera-. La cuestión es que, siendo joven, se quedó bastante solo, pues tras la muerte de su padre -el notario PieterTadema de apellido-, cuando era niño, siguió, años después -él contaba con veintisiete- la de su madre. Aún así, aparte de con ella, contó durante su infancia con el apoyo económico y afectivo de su padrino -de quién heredó el apellido de Alma-. No siendo británico, no pudo estudiar pintura por ninguna de sus prestigiosas escuelas artísticas -él emigró a Inglaterra siendo ya adulto-, así que se formó en su país y en Bélgica, participando en la decoración del hotel de la villa de Amberes, ayudando a su maestro Hendrik Leys.
Sus primeros éxitos le vinieron de la pintura basada en la Alta Edad Media. Para ser más exactos, de la época merovingia -así se les llama a estas primeras obras, "etapa merovingia"-, donde retrata a los reyes y reinas de los tiempos del Reino Franco, antecesor del Imperio Carolingio, creado por Carlomagno, como "La educación de los niños Clovis" (1861) -este Clovis es también conocido, en español, como Clodoveo, el rey franco que derrotó a los romanos del reino galo-romano de Sigrario, y a los visigodos el Bouillé, lo que significó la reunificación de gran parte de la Galia; por lo demás, el tipo era un auténtico salvaje, a quién la iglesia "salva" simplemente porque abandonó el paganismo para convertirse al cristianismo, más para ganarse a sus súbditos de dicha religión, que por cualquier otra cosa-, o "Fredegunda en el lecho de muerte de Pretextatus". El tal Pretextatus -o Pretextato, en su versión españolizada- era un obispo que murió apuñalado, precisamente, por orden de la reina Fredegunda -conocida por cómo se deshizo de maridos y parientes varios, con tal de regir como señora de los francos, sin que se sepa bien, si murió en la prisión, asesinada, o por los males de la vejez, relativamente en paz-, que se encuentra a su lado, y a quién maldice. Aquí se habla de su época más romántica. Tal vez, todavía estaba influenciado por los artistas franceses de estilo plenamente romántico, como Delacroix, y no había dado el "salto" a una re-actualización del romanticismo histórico, o sea, lo que luego se llamaría prerrafaelismo.
Viviendo entre Bélgica y Gran Bretaña, donde conseguiría no sólo la nacionalidad, sino el título de sir, se dedicó, dejando atrás la oscura Edad Media, a retratar el antiguo Egipto, para, más adelante, dedicarse casi en exclusiva a pintar sobre Grecia y Roma. Si bien es cierto que él no era ni historiador ni arqueólogo -y unos y otros estaban, en el siglo XIX, desenterrando, año tras año, nuevos restos de las civilizaciones antiguas, incluyendo no sólo el Egipto faraónico, sino también las ciudades sumerias, mesopotámicas semitas, persas, cretenses, indias, etc.-, sí que se informó todo lo que pudo para hacer creíbles -dentro de lo que cabe, pues la imaginación y la espectacularidad tendrían su enorme importancia, y una fuerza que ha hecho que sus cuadros no hayan envejecido en absoluto, a pesar de lo mucho que fueron criticados algunos de ellos en su momento-. Muchos lo criticaron por retratar lo que consideraban vicio, molicie, depravación y decadencia, sobretodo cuando alguno de sus cuadros retrataba la Roma imperial. Y tal vez fuera así, pero no hay duda que esa supuesta decadencia fue reproducida de forma magistral. Al contrario que sus coetáneos, la Antigüedad ocupó una parte muy mayoritaria de su interés, apenas pintando la realidad, más allá de su familia, o de lujosas habitaciones vacías.

"La educación de los niños Clovis", donde aprenden a lanzar hachas, todo un ejemplo de la cultura germánica todavía muy viva en los reyes francos anteriores a Carlomagno y su imperio europeo.


Respecto a la serie egipcia, que llamó la atención por sus detalles, y por el interés por la sociedad egipcia en general, y no sólo temas bíblicos, o retratos de faraones en todo su esplendor, incluye obras como "Egipcios de hace 3000 años" (1863) -quizá la primera de esta temática-, "Ajedrez egipcio" (1865), "La momia" (1867) -en aquella época, en Europa, y aún más en Gran Bretaña, el tema de las momias, maldiciones incluidas, estaba muy de moda-, "La muerte del primogénito" (1873), o "José, supervisor del granero del faraón" (1874). Estas serían dos obras de temática más o menos bíblica, pero tomando de base la cultura egipcia. Alma-Tadema no era lo que se dice un cristiano ejemplar, y parece que las fiestas, el vino y las mujeres le gustaban, y no poco. Cosa que, por lo demás, llamó la atención de amistades suyas, de vida más tranquila y hogareña.


"Ajedrez egipcio" (1865); fue uno de los primeros pintores que se interesó en profundidad por la cultura egipcia en sí misma, y no sólo por su relación con la Biblia.

"La muerte del primogénito" (1873), donde el pintor no se interesa por los milagros de Moisés, sino por la pérdida de los egipcios, incluido el faraón, aquí, un padre como cualquiera de sus súbditos.

"El hallazgo de Moisés", trata de 1904, una época muy posterior al resto de sus cuadros egipcios. Aquí, representa la magificencia -quizá no del todo fiel a la realidad- de la corte de los faraones.


¿Qués es, lo que más llama la atención en la pintura de Alma-Tadema? Cada cual, evidentemente, podrá tener una opinión determinada, pero, sin duda, es el color. El color, o más bien, la variedad de colores, la luz -aunque en algún cuadro sabe jugar con las sombras, con los colores oscuros, o más bien, los claroscuros-, la forma en que retrata las flores -algo que, en aquella época llamó mucho la atención; y más, teniendo en cuenta la importancia que tienen, la devoción que sienten los británicos por parques, jardines y campiñas bien cuidadas-, los materiales -sobretodo, el mármol, tan importante en la arquitectura monumental romana, pero también griega, menos exagerada o presuntuosa, pero más bella e íntima, a pesar de su, en ocasiones, extraordinaria magnificencia-, la facilidad con que transporta al observador, de un plumazo, a unas épocas pretéritas milenarias, misteriosas, fascinantes, a mundos exóticos, paganos, de los que, en aquella época, sólo podías admirarse restos y ruinas, que sólo años después, acabarían por sacar a la luz al completo para poder, siempre que se pudiera -o no siempre- restaurarse. La gente conocía bien las Sagradas Escrituras gracias a la pintura y la escultura, pero tenía también deseo, y necesidad, de descubrir, aunque fuera de una forma un tanto edulcorada y exageradamente bella y parcial,  a aquellos antiguos de los que tanto había heredado.
"Las rosas de Heliogábalo" (1888) era un ejemplo claro de mezcla de "arte de vivir", y de vicio y decadencia. Heliogábalo fue un personaje nefasto, un emperador adolescente que sólo pensaba en orgías, violencia y en imponer la religión de la parte de Siria de donde era originaria su madre, donde se adoraba a una enorme piedra negra -algo parecido a la Kaaba de la Meca, que en épocas anteriores al islam, quizá en una lejana antigüedad, era también adorada por sí misma, o como si contuviera algún tipo de poder telúrico, o de pasaje a otro mundo-, que trasladó a la misma Roma. De todas formas, no duraría demasiado, pues sería asesinado por los pretorianos, que colocarían en el trono romano a su hermano pequeño, Alejandro Severo -a quién Heliogábalo había adoptado como hijo, a pesar de tener, apenas tres o cuatro años más que él-. Pero dejando aparte las miserias romanas, muchas otras obras de dicha temática pintó Alma-Tadema. Tantas, que resultaría casi imposible nombrarlas todas, y aún así, se dejarían aparte retratos de su familia o por encargo, de personas contemporáneas suyas, de jardines o habitaciones, de sus viajes por Italia, de temática medieval o renacentista... en ocasiones, resulta increíble que una sola persona fuera capaz de pintar tanto y tan bien.

"Sólo pregúntame" (1906). Uno de esos títulos que cada uno puede interpretar como mejor quiera
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"Una declaración", con la temática de la dama griega sobre mármol blanco, con el azul del cielo y el mar Mediterráneo al fondo.

                            

   Titulo de la imágen Sir Lawrence Alma-Tadema - In the Roman Baths, or Roman Women In The Bath 
"Primavera" (1894); las festividades paganas del pueblo llano en la antigua Roma. Y  "Un baño. Una antigua costumbre" (1876), una de sus primeras pinturas "grecorromanas".

"Rivales inconscientes" (1893). El título quizá hace referencia al futuro que les espera a las dos amigas, que probablemente acaben luchando por un mismo hombre, o una posición social superior.


Aún así, si se tienen que nombrar algunas de sus pinturas "greco-romanas", se podrían tener en cuenta, sin tener dar gran importancia al año en que se pintaron, pues su estilo y gustos no cambiaron demasiado con el paso del tiempo: la "trilogía" de Caracalla -"Las termas de Caracalla" (1899); "Caracalla" (1902), y "Caracalla y Geta" (1907-, "El Coliseo" (1896), "En honor a Baco" (1889), "Una declaración" (no se sabe el año exacto), "Las últimas rosas" (1872), "Una lectura de Homero" (1885), "Un elegante silencio" (1890) "Safo y Alcaeo -o Alcaeus, romanizado, aunque fuera un poeta griego-" (1872), y así, se podría seguir indefinidamente. Nótese que, en el caso de los griegos, además del mármol blanco, destacan el mar azul, bello y terrible al tiempo, que llevaría a los helenos a todos los rincones del Mediterráneo -y con ellos, su lengua y su saber-, y el sol del sur, que tanto se echa de menos, tanto en Gran Bretaña, como en Holanda o Bélgica, países donde pasó su vida. En el caso griego, además, son poetas o sabios en general -entre ellos, la legendaria Safo de Lesbos- los protagonistas, leyendo o escuchando al aire libre, mientras que los romanos son un ejemplo más claro de vicio o pasividad,  y bastante menos de cultura -que más que crearla, heredaron, aunque también fortalecieron, de los griegos-, como se ve en "Escena pompeyana" (1868), o "Un traje favorito" (1909).

"Las flores de Heliogábalo" (1888), o una de las refinadas y -las cosas como son- bellas formas que tenía el emperador demente de matar a sus enemigos -o a quién le apeteciera-: ahogándolos en un mar de pétalos de flores.

"Un traje favorito" (1909); la sensualidad de la roma antigua, entre mármol y juegos acuáticos.

"Caracalla" (1092), sobre el tirano romano, hijo del autoritario pero aguerrido Septimio Severo, a quién tan poco se parecía.

Alma-Tadema se casó dos veces. Su primera esposa fue la escritora francesa Marie Pauline Gressin de Boisgirard -un nombre muy de noblemente francés, este-, que fue su modelo, y con quién tuvo sus dos hijas, Laurence y Anna -ninguna de ellas se casó, aunque fueron conocidas por su cultura y escritos la primera, y vida social la segunda- y, al enviudar en 1869, se volvió a casar en 1871, con la inglesa Laura Epps -gracias a eso consiguió la nacionalidad británica-, que también aparece en sus cuadros.
Tras su muerte por problemas estomacales, y tras dejar en herencia a sus hijas su estudio -también, como no, de mármol y estilo antiguo-, fue cayendo en el olvido, aunque fue recuperado en el siglo XX por dos razones: los coleccionistas -muchas veces, de los llamados "nuevos ricos", y que, a la hora de comprar arte, no hacían demasiado caso a los gustos clásicos, y estaban más dispuestos a arriesgarse, o a adquirir lo que, simplemente, más les gustaba-; y la industria del cine, pues cuando Hollywood quiso reproducir la antigua Roma, los directores -y más, los directores artísticos- no sabían bien por donde empezar, y decidieron inspirarse en cuadros del siglo XIX -que consideraban, y con razón, más de fiar que otros más antiguos-, y sobretodo, de los prerrafaelitas. Con toda seguridad, en no pocas películas -y no sólo mudas, de principios del siglo XX, y hasta poco despues de la Gran Guerra, sino bien entrado la centuria, hasta las grandes superproducciones de los 50 y 60- la influencia de Alma-Tadema es patente.

 "El triunfo de Tito" (1885), hace referencia a la victoria de dicho emperador, hijo de Vespasiano, sobre los rebeldes judíos, cuando su padre todavía gobernaba, y él era su mano derecha.

"En el Coliseo" (1896), o cómo, en tiempos antiguos, los espectáculos de masas movían multitudes, también femeninas.

"Recibidor -o sala de recepción- en Towshend House" (1885), un ejemplo -bastante raro- de cuadro sin protagonistas humanos. Sólo la representación de una lujosa habitación, el recibidor -o algo parecido en una gran casa de campo británica- con una decoración de inspiración oriental.

Aún así, aunque fue criticado y vilipendiado de joven, recibió, más adelante, todo tipo de reconocimientos, llegando a ser, como ya se ha dicho, sir, o Caballero del Imperio, y miembro de la Orden del rey Leopoldo, además de miembro de la Royal Academy of Art -si, esa por la que pasaron todos sus coetaneos prerrafaelitas-, y de numerosas academias de arte en Berlín, Viena, Madrid, etc.
Hoy en día, aunque su nombre no sea conocido por mucha gente, es, sin duda, de los pintores que más reproducciones de sus cuadros vende, en tienda o en la red, lo que indica que su arte, lejos de envejecer mal, está más vivo que nunca. Y con él, una Antigüedad que, lamentablemente, nunca existió realmente como él la pintó. O sí, porque, realmente ¿tendría alguna importancia?

"Una lectura de Homero" (1885), o el disfrute por escuchar a viva voz las obras maestras de los escritores de antaño.

"Safo y Alcaeo" (1881), donde la misteriosa y mítica poeta griega escucha al también poeta, compatriota -de Lesbos- y contemporáneo suyo, Alceo, del que fue amiga y admiradora.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Donald y el tío Gilito en Barcelona: sorpresas geográficas en el cómic -y yo, sin enterarme-.

O cómo, en una colección de cómics hechos en Alemania, se puede ver a unos patos americanos paseando por Barcelona.


Una entrada ligera: la sorpresa de encontrarse una Barcelona creíble en un cómic americano hecho en Alemania.

Hoy -esta noche, más bien- me apetece una entrada ligera y corta, sobre algo que encontré por casualidad -como tantas otras cosas- navegando por la red de redes. Buscando un par de cómics de Don Miki que regalar al hijo de un amigo -un niño de pocos años, a ver si se acostumbra a leer en papel-, me encontré con una curiosa historia de Donald y el tío Gilito -en realidad, es el viejo pato, el que lleva la voz cantante en la historia, como en otras muchas; es bastante normal, que un personaje en principio secundario acabe, por carisma o interés, protagonizando las historias que le dieron a conocer, y no sólo en el cómic-, donde iban detrás de un cuadro de Picasso expuesto en Barcelona, y donde se puede ver la ciudad condal bastante bien retratada, donde las aventuras de los plumíferos personajes transcurren en la Sagrada Familia, la estatua de Colón y el monasterio de Montserrat, además de una visión de, se supone, la parte antigua de la ciudad, con banderas cuatribarradas y sardanas incluidas. 
¿Y de dónde viene, que en una serie de historietas alemanas, salga Barcelona tan bien retratada, que hasta sale un personaje con el nombre de Mercedes Pujol -pintora y pata, ella-, y donde se puede ver a personajes hablando originalmente en catalán y castellano? Pues, por lo que he podido encontrar después, el guionista y los dibujantes son catalanes -el guionista Miquel Pujol, y los dibujantes Jose Miguel y Maximino Tortajada Aguilar-, quizá emigrados a Alemania -o tal vez, lo hicieran en su casa, y enviaran su trabajo por correo o por ordenador, que no resulta tan extraño-, y trabajaron, junto a otro equipo de profesionales -alemanes o no, y no por fuerza físicamente a su lado- en una de las "franquicias" que la Disney permite tener en Europa, sobretodo en Italia -de ahí ha salido gran parte del "material Disney" de los últimos cuarenta años- donde, desde hace décadas, se han ido creando cientos y cientos de aventuras de sus personajes, a pesar de que en Norteamérica, hace ya mucho, que sólo se hacen unas pocas, a cargo de algún autor en particular -no hace tantos años, salieron al mercado unas historias en forma de álbum, con un buen dibujo, y un guión muy trabajado, teniendo en cuenta que era, en teoría, una historieta para niños-. Y que hubiera españoles allá no es extraño, pues también existe otra franquicia en Dinamarca, donde su estrella era un chileno, y en la de Holanda, es un brasileño. Muy multicultural todo, aunque, curiosamente, la historia barcelonesa, que se tradujo a numerosos idiomas -aparte del alemán original, en noruego, francés, portugués de brasil, inglés para USA...-, nunca se ha publicado en España, ni tan siquiera en Cataluña y en catalán.

La primera página de la versión en francés, con un título adaptado a dicha lengua.

Y aquí, algunas fotos de viñetas, que cuando las vi, me resultaron, como mínimo, llamativas:

Donald y Gilito, trepando por las escarpadas montañas donde se ubica el monasterio del mismo nombre.

Trepando por el brazo de Colón.

Una sardana confundida, lingüísticamente, con una sardina -¿y el elefante del que habla Gilito, a qué viene?

El tío Gilito corriendo por Ciutat Vella, con la estatua de Colón al fondo.



La historia original, en alemán, se llama "Picasso-Raub in Barcelona", pero también se puede encontrar en francés, entre otros idiomas.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Los prerrafaelitas (IV). Seguidores de la escuela no incluidos en la Hermandad: John Collier. Otros autores menores.

Una vez tratados los tres iniciadores de la Hermandad, vendrían a continuación sus seguidores "externos".


Nuevos ingresos en la Hermandad. Los autores externos, pero que perpetuaron la fama de prerrafaelismo.

Aunque, como ya se ha contado, la Hermanda, en principio, fue iniciada formalmente sólo por tres miembros -Rossetti, Holman Hunt i Millais-, al poco, entraron otros artistas, que, aunque estudiaban o formaban parte de la ya nombrada Royal Academy, decidieron mantener en secreto la existencia de ésta. Quizá, se veían a sí mismos como una especie de revolucionarios, de sociedad secreta -en aquella época, la masonería tenía una influencia social y política fuerte, y era, al tiempo, respetada, temida y, en ocasiones, también odiada-, así que el hecho de guardarse para sí la existencia de lo que habían creado -por lo demás, una unión de artistas de lo más inofensivo-, con toda seguridad, y más teniendo en cuenta la juventud de sus miembros, debió ser algo de lo más emocionante y atractivo. Entre los nuevos miembros, destacar al escultor THomas Woolner; al hermano pequeño de Rossetti, William Michel; a James Collinson -un buen retratista, que lo mismo pintaba escenas más o menos costumbristas y contemporáneas, como otras de ambientación religiosa-; o Frederic G. Stephens, que no tuvo una carrera especialmente conocida, pero no por ello dejaba de ser, él también, un rupturista en el color y en la forma de representar a "la gente común". Aunque ninguno de ellos llegó a tener tanta fama, tampoco está de más dejar constancia de ellos. Quizá, más adelante, pueda escribir un poco más sobre su obra y su vida. Como ellos, a lo largo de todo el siglo XIX, y bien entrado el XX, en Gran Bretaña -país que, hasta el siglo XVIII, con Reynolds, apenas destacó en pintura-, existieron una enormidad de grandes pintores, porque una cosa sí que tenían en común: pintaban sobre casi cualquier cosa -reyes, nobles, pobres; temas bíblicos; sobre la mitología griega, romana, celta o germánica, temas de ambientación medieval, de historia antigua, mujeres atractivas con o sin ropa; leyendas, medievales o no; lugares exóticos o no tanto, como Turquía, Grecia, Italia o España; el campo o las ciudades británicas; imágenes inspiradas en la literatura universal...-, y que, además, lo hacían muy bien. Si en su país nunca llegaron a ser del todo olvidados -aunque, evidentemente, con el paso de las décadas, sólo unos pocos resultan más o menos familiares a los aficionados a la pintura y el arte en general-, fuera de las fronteras británicas, lamentablemente, no pocos de ellos fueron conocidos ni en su época, ni menos todavía hoy en día. Pero, al fin y al cabo, para eso está también internet: para descubrir y conocer.

"Tentaciones" (1855), una de las obras de James Collinson, miembro de la "segunda oleada" de autores que ingresaron en la Hermandad, aunque con una fama e importancia artística menor a los tres iniciadores.

"Madre y niño" (1854), de F.G. Stephens, considerado un miembro "menor" de la Hermandad, aunque no fue en absoluto un mal pintor, y quizá el tiempo n lo ha tratado demasiado bien.



John Collier, el hombre que retrató a Lady Godiva -y a otras muchas féminas, con gran escándalo de la época-.

En principio, al bueno del señor Collier no lo había incluido como pintor a tratar, por la sencilla razón de que ni siquiera sabía de su existencia. Aún así, poco a poco, se va descubriendo que el prerrafaelismo y ramas pictóricas afines debieron tener mucha influencia en los artistas de la época, porque siendo casi todos ellos británicos -de nacimiento o de adopción, caso de Alma-Tadema, que era belga-, y habiendo sido, en su vida y trabajo, casi contemporáneos -más o menos, la segunda mitad del siglo XIX, si bien alguno llegó a pintar también en las dos primeras décadas del XX, pero, básicamente, su obra va de 1850 a 1890, y más allá, no pintaron mucho más-, no hay duda de una cosa: que fueron muchos, muchos más de los que, a primera vista, se podría pensar.
John Maler Collier (1850-1934) fue un pintor de lo más prolífico, y su obra tuvo dos vertientes bien distintas, que le hicieron popular -o más bien, le han hecho, pes es todavía conocido, y reconocido, por los entendidos e aficionados a la pintura-: los retratos de hombres importantes contemporáneos suyos; y los de temática histórica -o más bien sobre leyendas o personajes históricos legendarios- y mitológica. En este segundo caso, son las mujeres las que protagonizan la casi totalidad de sus cuadros. Los de la primera clase fueron los que le dieron una gran fama, respeto y reconocimiento en su momento, pues retrató nada menos que al mismo rey Jorge V, además de a toda clase de lores y nobles, políticos, cargos sociales importantes -presidentes de cámaras de comercio, empresarios...-, y a hombres ilustres de la ciencia y la cultura, como a Charles Darwin, el escritor de relatos ambientados en la India Rudyard Kipling, o su suegro, Leonard Huxley, amigo y seguidor de Darwin, y defensor incondicional de la teoría de la evolución. Gracias a todos esos retratos -englobados, de forma bastante ajustada a la realidad, en lo que se llamaba "retratos de hombres mayores vestidos de oscuro"-, logró ganar mucho dinero, ser respetado, y tener un nombre entre los artistas de la época, llegando a ser uno de los miembros fundadores -y, en su momento, vicepresidente- de la Sociedad Real de Retratistas, en cuya sede llegó a exhibir nada menos que 165 obras, y otras 130 en la Royal Society, de pintura en sentido amplio.

Charles Darwin, copy by John Collier, 1883 (1881) - NPG 1024 - © National Portrait Gallery, London
Un retrato del científico Charles Darwin (1883). Por estos retratos de hombres ilustres se haría famoso en su época. Con el paso del tiempo, han sido desplazados en el imaginario popular por sus pinturas con referencias mitológicas o legendarias.


"Lady Godiva" (1898), paseando por las calles vacías de la ciudad de Coventry, gobernada por su marido, el noble anglosajón Leofric.

"La celebración de la reina Ginebra", donde el rey Arturo deja el protagonismo a su futura esposa, que en las sagas artúricas tiene siempre una importancia reseñable, pero secundaria.

The Laboratory - John Collier
"El laboratorio", de 1895. La bella y el sabio.

Sin embargo, este tipo de pinturas, si bien demuestra que era un magnífico retratista, hoy en día, pueden dar la falsa imagen de un autor "aburrido", o, cuanto menos, repetitivo, y que, pudiendo hacer cosas más interesantes, se dedicaba, simplemente, a pintar lo que estaba socialmente mejor considerado o que, sencillamente, más a cuenta le salía desde un punto de vista económico. Pero no fue así. Su segunda temática era bien distinta, y se basaba, principalmente, en retratar a personajes femeninos basados en otros tantos de la mitología europea en general, fuera esta celta o germánica, lo que en Gran Bretaña -e Irlanda, británica al completo, en aquella época- era considerado, hasta cierto punto, como parte de la cultura popular de origen pre-cristiano, como de la greco-romana, o clásica. O bien, basándose en personajes de leyendas o cuentos no se sabe bien si históricos, totalmente fantásticos, o una mezcla de ambas cosas, caso, por ejemplo -ejemplo muy británico, por lo demás- del rey Arturo, la reina Ginebra y los caballeros de la Mesa Redonda, o de lady Godiva -o Godgifu, en su nombre anglosajón antiguo, y no latinizado-, que sí parece ser un personaje histórico, aunque no está demostrada al completo su historia de que decidiera pasearse desnuda y a caballo por la población que gobernaba su marido, después de que éste se negara a rebajar los impuestos a sus sufridos vasallos, y de que su esposa intentara convencerle de ello. Él, pensando que no se atrevería, le dijo que lo haría se se paseaba por Coventry, la ciudad y región que gobernaba, sin más ropa que sus cabellos, pero nunca se debió pensar que su esposa se decidiera a ello.

arte  
"La sacerdotisa de Delfos" -más bien parece una pitonisa, o adivina-, y "Lilith" (1892), considerada no sólo como la esposa de Caín, sino también -aunque no se sabe bien cual es el origen de la leyenda- madre de la raza de los vampiros, y primera de todos ellos.

"La hija pródiga", donde es una mujer, y no un hombre -como en la parábola bíblica-, la que regresa al hogar, si bien en el rostro de la joven no se ve signo alguno de arrepentimiento. aunque sí de sorpresa -más que de alegría- en los padres.

Menos gracia hizo en la sociedad de la época, que le gustara retratar a sacerdotisas de las antiguas religionas paganas, fueran célticas o la de griegos y romanos, o que pintara a jóvenes de distintas nacionalidades o razas con poca o menos que poca ropa, caso de las -supuestas- sirvientas de un faraón egipcio que, claramente, al no retratarlo, le interesaban menos que las esclavas que le servían.
Siendo como fue, uno de los pintores más prolíficos de su época -algo increíble, teniendo también en cuenta, la calidad de casi todo lo que salía de sus manos, y el hecho de que no se hayan descubierto a ningún "ayudante" o aprendiz que realizara parte de su trabajo-, también tuvo tiempo, tanto de formarse, como de intentar tener  familia propia no en una, sino en dos ocasiones.
Aparte de formarse con Millais y Alma-Tadema -no fue, lo que se dice, exactamente su alumno, pero sí reconoció haber recibido influencia suya, y haber aprendido del artista, que, junto a Millais, ayudaron, y no poco, a que aquel futuro retratista también fuera figura importante del prerrafaelismo-, se casó con la hija del científico y pensador Thomas H. Huxley, abuelo del autor de "Un mundo feliz". Primero con su hija mayor, Marian -pintora y culta, como él-, que murió al poco de tener a su hija mayor -pero no al dar a luz, sino de una pulmonía, en una clínica francesa donde se recuperaba de una depresión post-parto-, y más adelante, con su cuñada, hermana menor de Marian, Ethel, si bien dicha boda no era legal en Gran Bretaña, por considerarse indecoroso el matrimonio entre cuñados -se tuvieron que casar en Noruega-. Por lo visto, al padre de ambas aquello no le pareció mal, y Collier no sólo retrató a su suegro, sino que, en general, tuvo buena relación con él. Al fin y al cabo, el pintor era hombre culto, hijo de un juez, y estudiante en Eton, que había viajado por la Europa continental, y sentía interés por las ideas e investigaciones de su suegro, una eminencia cultural de la época.

  
"Las sirvientas del faraón", y "La sacerdotisa de Baco" -con cierta imaginación, a la hora de imaginarse la vestimenta de ésta-. El que el autor gustara tanto de retratar a exóticas jóvenes casi desnudas, o a mujeres de carácter, representantes de las religiones anteriores al cristianismo, no sentó demasiado bien en su momento, pero el hecho de que Collier fuera considerado un gran retratista, y fuera llamado a ejercer como tal por los hombres más poderosos de su tiempo -incluido el propio rey- hizo que, en cierto modo, se le perdonaran ciertas fantasías y experimentos pictóricos, como si estos no fueran, también, grandes obras de arte.


  
"Tannhäuser en el Venusberg -la montaña de Venus-" (1901), y "En el bosque de Arden" (1895). El primer cuadro, más adelante, sería considerado como referencia a la hora de pasar a escena la ópera de Wagner, basada en leyendas alemanas.

Aparte, también tuvo tiempo de escribir no uno, sino tres libros sobre técnicas pictóricas, que vendieron bastante, al ser considerado un maestro ejemplar -y por tanto, a imitar-: "La cartilla -o libro de aprendizaje- del arte" (1882), "Manual de pintura al óleo" (1888), y "El arte del retrato" (1905). Pasado el tiempo, estos retratos tal vez han sido cada vez más olvidados -aunque puedan verse en libros de historia, al nombrarse a tal o cual personaje por el retratado-,  y las conocidas como "pinturas incómodas", fueron cada vez más reconocidas. Respecto a cuantas realizó, o cuales son las mejores, al ser tantas, en lugar de enumerarlas, creo que resulta mejor reproducir el mayor número de ellas, y poner títulos y, si se puede, el año en que fueron finalizadas y presentadas al público.

"Circe", la bruja o hechicera -o maga- de la Odisea, reina de la isla de Eea, donde los compañeros de Ulises -u Odiseo, su nombre griego original- fueron transformados en cerdos.


Collier The Hon  John The Land Baby

"El bebé terrestre" (1899), o la sorpresa de la sirena al ver una niña humana, un ser bípedo. Y "La ninfa del agua", representada no por un ser más o menos humanoide de aspecto acuático, sino por una mujer de origen desconocido y misterioso, que aparece y desaparece del mundo humano cuando ella lo decide.

Collier John The Confession
"La confesión" (1902), un ejemplo genial de cómo utilizar un solo color, el rojo, para retratar una escena donde, al o poder ver claramente el rostro de la mujer, se puede imaginar que quién confiesa y quien escucha pueden ser cualquiera de los dos personajes.


"La bella durmiente" (1921), una de sus últimas obras, y también de las más románticas y fascinantes.


"El señuelo" (1897), dejado por la dama -una rosa roja en el suelo- para atraer al hombre en la sombras. El quién era él, y por qué deseaba atraerlo, se deja a la imaginación de cada uno.


Como su obra es tan amplia, no sólo existen gran número de webs donde se habla de ella, sino que, incluso, están dedicadas sólo y únicamente a él, como es en este caso. Está en inglés, pero, de todas formas, al ser una web sobre pintura, el texto no tiene demasiada importancia.