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jueves, 18 de enero de 2018

John Austen, el otro gran ilustrador del esteticismo británico, y aventajado sucesor de Aubrey Beardsley.

Se reconozca -o se sepa- o no, pocos ilustradores de principios del siglo XX han influido tanto como él.


Figura clave y principal de la ilustración en el esteticismo británico.

Hace poco escribí sobre un artista británico del que había visto -y vuelto a ver- no pocas obras suyas, pero cuyo nombre no conocía -o, tras leerlo, volvía a olvidarlo-. Se trataba de Aubrey Beardsley, que fue, a pesar de haber vivido sólo veinticinco años, un ilustrador fuera de lo común, que le dio la vuelta a lo que en aquel momento se consideraba debía ser un buen ilustrador -algo más que un simple dibujante- victoriano. Realmente, Beardsley vivió como adulto los últimos años de aquella larguísima época, aunque, finalmente, la vieja Victoria acabó sobreviviéndole. Fue un escándalo, por su estilo, su temática, su carácter, sus amistades... y resultaba difícil, y habría sido una lástima, que toda aquella renovación hubiera caído en saco roto.

John Austen Autorretrato 1930
Un autorretrato de 1930, cuando hacía años que había conseguido la fama, en un estilo moderno, que había dejado atrás el modernismo, en aquella época considerado ya pasado de moda.

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Portada y varias ilustraciones de su "Hamlet", una de sus obras más conocidas. Fue su segundo libro ilustrado -el primero fue "El pequeño simio", de Ralph Holbrook Keen, en 1921-, pero suficiente para saltar a la fama.

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Portada de "Little Ape", su primer trabajo. Ya prometía.

Pero no fue así. Beardsley fue el primero de la ilustración del llamado esteticismo, que no dejaba de ser, realmente, lo que el resto de europeos -franceses, italianos, españoles, belgas...- llamaban decadentismo, una corriente artística básicamente literaria, pero que también tuvo, por decirlo así, una rama en las artes plásticas. En el continente, esta rama no fue lo más importante de la corriente, en absoluto, pero en las Islas Británicas tuvo mucho más eco entre los usuarios de pinceles, lápices, plumas y grabados. Beardsley fue quizá el primero en destacar, pero al poco, tuvo un seguidor que, al haber podido disfrutar de una vida más larga, y en épocas donde las vanguardias tuvieron mucho más eco, ha acabado siendo más conocido, sino por su propio nombre -algo no tan raro, por lo demás-, sí por su obra. Su influencia, en pintores, ilustradores, en el cine y televisión, e incluso en autores de cómic, ha sido grande. Yo diría, mucho mayor de lo que los mismos "influidos" quieran, o incluso sean capaces, de reconocer -en el cómic en particular, me parece haber visto esa influencia sobretodo en autores franceses y belgas, y europeos en general-.
Ese seguidor fue John Archibald Austen. Nacido en la ciudad costera de Dover, en el condado de Kent -que sería la Inglaterra más inglesa- en 1886, su trabajo consistió, básicamente -aunque no hay que pensar que fue poco- en ilustrar portadas e imágenes interiores de libros. No es que en aquella época la pintura estuviera perdiendo su espacio en el arte en sentido amplio, pero la ilustración empezaba a ocupar uno bastante mayor del que tuvo antes. Austen nació unos catorce años después de Beardsley, lo que significó que, cuando llegó a la edad adulta, aún siendo aún muy joven, su antecesor -por decirlo así- ya había fallecido, aunque no su legado.
Llegado a Londres con su familia en 1906, y tras casarse en 1919 con la que sería su esposa y musa, Ruby Thomson -que sería modelo para no algunas de sus ilustraciones, aunque él nunca dejó claro en cuales de ellas-, empezó su carrera ese mismo año. Y desde un primer momento, fue ese primer esteticismo beardsleyano del que antes se ha hablado el que le influyó -una de sus primeras obras fue un "Hamlet" que le hizo un hueco entre los jóvenes artistas que empezaban a destacar de entre la media-, aunque, bastante después -años veinte-, cuando el decadentismo-esteticismo empezó a disolverse, a perder fuerza, recibió con agrado la influencia de la vanguardia artística más importante de aquella época a nivel mundial, y mucho más variada, influyente, y todavía viva, de lo que podría pensarse hoy en día: el modernismo, o art decó. Como modernista, ilustró "Daphnis y Chloe" y "As you like it" -que podría traducirse como "Como quieras", o "Como gustes". Entre su obra de los años veinte, destacaría los "Cuentos de tiempos pasados -o de antaño-", en color, y basado en os cuentos de Charles Perrault.

John Austen Tales of Past Times 2 1922

John Austen Cuentos de tiempos pasados ​​3 1922

John Austen Cuentos de tiempos pasados ​​4 1922

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Varias escenas de los "Cuentos de antaño, o de tiempos pasados", recopilatorio de relatos de Charles Perrault.

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"Scheherazade" -tal como llaman a Sherezade en inglés-, con todo lo que interesaba al amante del arte vanguardista de los años veinte del pasado siglo: orientalismo, violencia, sensualidad, exotismo...

Pero Austen no sólo cambió de estilo con el tiempo -y si así lo requería la obra en la que trabajaba-, sino también de técnica, aunque el practicar una nueva no significó abandonar las anteriores. Practicó el grabado en madera, y lo que los británicos llaman scraperboard -y otros, sobretodo norteamericanos, pero también los que han aceptado un anglicismo como definición- scratchboard, consistente en un tipo de grabado directo, en que el artista rasca la tinta oscura para sacar a la luz otra capa, blanca o de otro color.
Como modernista, no sólo fue ilustrador, sino cartelista, pues creó cartees, anuncios y diseños de dustwrapper, que podría traducirse como "envoltura de, o para, el polvo", pero que sería lo que llamamos sobrecubierta. En resumidas cuentas, trabajó sobre, dentro y alrededor de los libros, y más allá.
Fue amigo del también ilustrador inglés Alan Odle -todavía más rupturista que Beardsley, y desde luego, de Austen-, y de su esposa, la novelista y periodista Dorothy Richardson, que escribió una obra con Austen como protagonista: "John Austen y los inseparables" (1930).
Fallecería en 1948, en la pequeña población costera de Hythe, en su condado natal de Kent, donde vivía desde mediados de los años veinte, cansado ya de la vida en la gran capital.

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Varias imágenes de su "Daphnis y Chloe" (1931), con un estilo bien distinto a otros trabajos anteriores. Austen no dudó en adaptarse a nuevos estilos y corrientes artísticas, o a cambiarlos según cada obra con la que trabajaba. La mitología greco-latina es una mina para los ilustradores.

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"Cada hombre, y otras plegarias" (1925), es un ejemplo de que también trabajó la temática religiosa cristiana. A su estilo, o en uno de ellos.

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Y por último, la Ofelia de "Hamlet", tan tratada por tantos artistas -sobretodo sus compatriotas prerrafaelitas, aunque el personaje parece ser eterno en el arte británico-. La he dejado la última, como remate de la lista de ilustraciones del que considero un auténtico genio, con una obra tan tremendamente actual.


viernes, 23 de septiembre de 2016

Los prerrafaelitas (XLVIII): Eleanor Fortescue-Brickdale, la penúltima de los neo-prerrafaelitas.

Si Cadogan Cowper fue el último portador de la llama del prerrafaelismo, Fortescue-Brickdale le acompañó casi hasta el final.


Manteniendo vivo un movimiento que ya había pasado a los libros de historia del arte.

¿Acaso resultaba imposible encontrar, después de tantas entradas, a un nuevo artista que conocer? Pues por lo visto, en contra de lo que yo mismo pensaba, sí, sí que quedaba alguno, o en este caso alguna, todavía.
File:Eleanor Fortescue-Brickdale.jpgMary Eleanor Fortescue-Brickdale fue, como todos los demás prerrafaelitas, nuevos o viejos, británica, si bien alguno de ellos lo fue de adopción, o con un origen extranjero, y fue, como ya se ha dicho, una de las últimas representantes -hombre o mujer- del prerrafaelismo. En realidad, que ella, o su contemporáneo Cadogan Cowper, llegaran a mantener vivo el prerrafaelismo hasta mediados del siglo XX -él falleció en 1958, nada menos, y estuvo pintanto hasta muy anciano-, no deja de ser no ya llamativo, sino extraordinario. Realmente, no pudo haber una sola razón para ello: una, sin duda, por la calidad como artistas tanto de Fortescue -la llamaré así, para acortar-, como de Cadogan Cowper, porque sin duda, de haber sido pintores mediocres, poco se habría hablado de ellos en su momento, y nada hoy en día. Pero otra, con casi total seguridad, fue -más bien es, incluso hoy en día- la fuerza del movimiento prerrafaelita en su conjunto, y la enorme influencia que ejerció tanto en los artistas contemporáneos suyos -y no sólo entre los neoclásicos, sino en la pintura academicista en general-, y no sólo en los pintores, sino también en dibujantes e ilustradores, grabadores, e incluso arquitectos o escultores, así como poetas y, finalmente, también fotógrafos. Y esa influencia, aunque menor, más tenue, incluso "de segunda mano" -artistas o corrientes más vanguardistas, más cercanas a nuestra época, que las recibían de otros, que en su momento, las recibieron directamente de ellos- ha continuado hasta hoy en día. Y el ejemplo es el interés que siguen despertando entre jóvenes y no tan jóvenes, que los buscan, conocen y admiran  no sólo en museos o gracias a libros, sino también de internet en su conjunto.

Pero volviendo aquí a nuestra artista invitada, nació en el pueblo de Upper Norwood, en el condado de Surrey -al sudeste de Inglaterra, cerca de Londres, pero sin formar parte de su área metropolitana, ni antes ni ahora- en 1872. Así pues, vino al mundo en plena Época Victoriana, pero cuando ella era todavía una recién nacida, miembros originales de la Hermandad hacía ya años que habían conseguido fama y reconocimiento -y críticas, no siempre buenas-. Estudió en el Crystal Palace Schooll of Art -la Escuela de Arte del famoso Crystal Palace, ejemplo y orgullo de la arquitectura victoriana, construido entre 1850-1, aunque en realidad el nombre no hace referencia directa al edificio, sino al barrio donde se encontraba, desde su traslado en 1854; en su momento, ya escribí sobre él, y pondré una etiqueta, para quién quiera leer algo más sobre ello-, y más adelante, en la Royal Academy, que seguía siendo -¡hasta ahora, en realidad!- la academia para artistas más importante y prestigiosa de Gran Bretaña. 
Allá, en la Academy, recibió la enseñanza e influencia, principalmente, de John Byam Liston Shaw, que a su vez, fue alumno y protegido del mismísimo John Everett Millais, que pasada su época de pintor revolucionario, y sin llegar a romper nunca la Hermandad -realmente, la Hermandad, oficialmente, no se rompió nunca-, acabó siendo un artista no sólo bien aceptado por la "cultura oficial", sino que fue uno de sus miembros más influyentes, y finalmente, presidente de ésta. Cuando Liston Shaw fundó su propia academia de arte, ella fue allá para trabajar como profesora.


The Little Foot Page
"El pequeño paje", que en realidad era una chica...

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"La palidez del verdadero amor" (1899). Las figuras, la representación de los personajes, por fuerza, y a pesar de la influencia de Millais o Rossetti, es algo distinta a dichos maestros, por tratarse de una artista que pintó sus obras décadas después de éstos.

"Llegada de las novias". Hace referencia a la llegada, en 1667, de un grupo de mujeres solteras a Quebec, cuando todavía era colonia francesa, para casarse con campesinos que habían colonizado, sin familia propia, el sur de la actual provincia canadiense (antes de 1927, aunque  no está demasiado claro cuando; en la práctica, se puede considerar que fue pintado a mediados de los años 20, y es un hecho histórico que, probablemente, no habría interesado a pintores del siglo anterior). 

En 1898 publicó sus primeros trabajos, consistentes en ilustraciones -en aquellos tiempos, no pocos artistas pintaban e ilustraban al tiempo; con el tiempo, la ilustración, el dibujo como trabajo y arte público, y no como algo casi privado, íntimo, ocupó un espacio cada vez mayor en las artes plásticas, a costa de la pintura. El modernismo sería ejemplo claro de ello-, en un libro de relatos cortos de ambiente rural del hoy casi olvidado -incluso en su país, no digamos ya fuera- Joseph Arthur Gibbs. Con el paso del tiempo, se especializó en ilustrar obras de otros autores, como el poeta contemporáneo Alfred Tennyson (1905) -una serie de veintiocho acuarelas, que la mantuvieron ocupada durante dos años, y que antes de ser publicadas  veinticuatro de ellas, formando parte de una edición de lujo de su obra "Los idilios del rey", fueron expuestas en las Galerías Leicester en 1911- y de Francis Turner Palgrave (1925, si bien el autor del libro, "Tesoro dorado", falleció en 1897). Realmente, antes de que falleciera, ya era más famosa por sus trabajos de ilustradora, en dibujo, que por su condición de pintora. Hay que tener en cuenta que falleció en 1945, y en aquellos tiempos, se estaban viviendo ya casi los últimos estertores de lo que se llamaría "pintura figurativa". A partir de los 50, se podría decir que el arte abstracto, o vanguardista, o no figurativo, acabaría triunfando del todo, y casi barriendo lo que era considerado arte antiguo, que si bien todavía cuenta con interesantes y atractivos representantes -de al menos un par hablé en su momento-, son, en general, muy poco conocidos. Hoy en día, la pintura figurativa a dado paso a la ilustración, que además, cada vez más cuenta con la ayuda de la informática.
Respecto a su carrera en sentido amplio, entre 1898 y 1908, siendo aún muy joven, expuso anualmente en la Royal Academy -sus cuadros al óleo, las acuarelas las exhibió en la Galería Dowdeswell-, donde se vio claramente la influencia de unos prerrafaelitas que todavía estaban vivos, al menos, en el recuerdo de críticos y público, principalmente Dante G. Rossetti -que nunca abandonó su rupturismo artístico- y William Holan Hunt. En 1902, además, entro en la Royal Institute of Oil Painters -Instituto Real de Pintores al Óleo; al fin y al cabo, el tipo de pintura usado por casi todos los artistas de la época, a pesar de la popularidad de la acuarela-, siendo, además, la primera mujer que lo logró -y eso que, en aquellos tiempos, ya había pintoras con fama reconocida y bien merecida, como Henrietta Rae -considerada por algunos como prerrafaelita, y otros como una academicista influenciada por ellos; yo opté por considerarla esto último, aunque quizá equivocadamente, no sé-, Marie Spartali Stillman o Evelyn de Morgan -Elizabeth Siddal fue re-descubierta mucho después, y su fama actual es un fenómeno muy moderno-.


File:Brickdale, Fortescue -The Uninvited Guest -1906-.jpg
"El invitado inesperado", o bien "El huésped no invitado", de 1906. En ese momento la influencia prerrafaelita es mayor, pues el movimiento todavía tiene eco en la sociedad, aunque ya está casi moribundo. Fortescue-Brickdale formó parte de la que podría llamarse tercera generación prerrafaelita, o neo-prerrafaelitas. Tras ellos, ya no vendría ninguno más, pero su influencia en las artes, sobretodo en Gran Bretaña, sería permanente. Incluso hoy en día.

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"El engaño de los ricos -¿o de la riqueza?"-. O qué bien se lo pasaban en el Renacimiento -como en cualquier otra época, realmente- los que lo tenían todo. Quizá, la artista quería hacer entender que, en aquellos tiempos, la alegría de vivir de la que algunos autores escribieron, era sólo patrimonio de unos pocos, y se confunde, siglos después, la vida de la oligarquía, con la de la mayoría de la población.

"Retrato -la traducción directa sería "cabeza", pero no es que suene muy bien- de una joven Tudor". Es de suponer que hace referencia a una noble de tiempos de los Tudor, aunque también podríamos imaginar aquí a alguna princesa, que luego llegó a ser reina -Isabel I, o María Tudor-, o no.

Romeo and Juliet Farewell Painting by Eleanor Fortescue Brickdale (1871-1945) The Maas Gallery:
Su versión de Romeo y Julieta. Un tema bastante tratado por prerrafaelitas o afines.


"Genevieve", es una de las ilustraciones que creó para "Los idilios del rey", de Tennyson.

Debido a su experiencia y dotes para la ilustración, colaboró con el gobierno durante la I Guerra Mundial, dibujando carteles publicitarios de coste patriótico. También se dedicó al arte del vitral, recuperado en tiempos victorianos, y que continuó hasta principios del XX, aunque luego decayera, aunque nunca del todo -nunca se han dejado de construir iglesias, ni de adornarse con vitrales-. Siendo como era, una cristiana devota, aunque no intransigente, donó sus trabajos en vidrio a las iglesias, pues consideraba que el simple hecho de imaginarlos, y llevarlos a cabo físicamente, era para ella suficiente placer, además de un acto de fe. Entre estos trabajos vitrales, destacarían "Ginebra", y "El invitado inesperado/no invitado" -en traducción libre de "The uninvited guest".
Fallecida en 1945, considerada como una de las últimas prerrafaelitas, más bien se le podría ver como un ejemplo del neo-prerrafaelismo, que se negó a dejar que la llama de la Hermandad se apagara en pleno siglo XX. Y bien es cierto que ella, como su contemporáneo de sus últimos años, Cadogan Cowper, lo consiguieron. Probablemente, aunque sólo es una teoría, el prerrafaelismo ha seguido vivo gracias, al menos en parte, a que ellos todavía lo mantenían vivo en una época que ya no le correspondía. O eso pensaban muchos. En cualquier caso, ambos fueron el canto del cisne del prerrafaelismo.

Poems by Alfred Lord Tennyson. Illustration by Eleanor Fortescue-Brickdale:

Eleanor Fortescue-Brickdale - Poems by Alfred Lord Tennyson.:
Un par de ilustraciones para un libro de Tennyson.


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Dos ilustraciones de "El libro dorado de las mujeres famosas " (1919), del que fue también autora. La primera es Santa Catalina de Siena -con una idea del cristianismo tan revolucionaria  y militante que fue, para la iglesia, más un problema que un ejemplo, aunque no dudó en aprovecharse de su fama después de su muerte-. La segunda es la reina Catalina que -si no me equivoco- lo fue de Francia, aunque era italiana, de la familia Medici.

Y aquí, un vídeo, sacado de youtube, de "Jane Burden Morris" -claramente, alguien a quién le encanta el prerrafaelismo", donde se pueden ver todas las mujeres del libro de Fortescue-Brickdale, y un listado del nombre de todas ellas -muchas de las cuales, la verdad, no sé quienes son-. Una joya, vamos:

1.-Olivia.
2.-Eloísa y Abelardo.
3.-Rosamunda.
4.-El primer encuentro entre Dante y Beatrice.
5.-Petrarca y Laura en Aviñón.
6.-Juana de Arco.
7.-La reina Catalina de Medici (de Francia).
8.-La reina María (¿Tudor, de Inglaterra?).
9.-Una y el Caballero de la Roja Cruz.
10.-Oberón y Titania.
11.-Rosalinda y Celia.
12.-Ginebra.
13.-Maud.
14.-Kate Barlass.
15.-Santa Catalina de Siena.
16.-Santa Clara.
17.-Juana de Arco (de nuevo).




miércoles, 6 de julio de 2016

Los prerrafaelitas (XLII): Frank Cadogan Cowper. Este sí, el último neo-prerrafaelita.

Con él, prácticamente murió una corriente que, cuando estaba en lo mejor de su carrera, ya era más pasado que presente.


El involuntario enterrador del prerrafaelismo.

Involuntario, sí. Y muy digno, también, pues estamos hablando de un artista que, si bien en sus tiempos, y no hablo de sus últimos años de vida, sino cuando todavía era relativamente joven, se le vio como representante de un estilo caduco, o al menos, cuyo tiempo había pasado hacía bastante, no deja de ser, tambíén, un magnífico pintor, que habría de ser considerado y tratado por sí mismo, olvidando, aunque sea temporalmente, que estaba poco menos que enamorado, deseaba que no se apagara, el espíritu del prerrafaelismo, a pesar que ya poco quedaba de ello. Hay que tener en cuenta que Cadogan Cowper no era un prerrafaelita en sentido estricto, pues la Hermanda hacía mucho que se había disuelto, con la muerte o la vejez de sus miembros o seguidores -aunque lo fueran en la distancia-, sino un neo-prerrafaelita -auténtico, no como algunos pintores actuales que en su momento comenté, aunque no me arrepiento de ello, por considerarlos dignos de mención y atención-. Pero incluso el prefijo neo- acabó siendo viejo.

Un autorretrato, fechado en 1957.

"El patito feo", de 1950, más que basarse en el cuento, es una excusa para pintar a una bella joven, en una época posterior al prerrafaelismo, y con un estilo más moderno.

Frank Cadogan Cowper nació en 1877, cerca de tres décadas después de que se creara la Hermandad, y falleció a mediados del siglo XX, en 1958. Evidentemente, después del simbolismo, el impresionismo y los post-impresionistas, el modernismo-art nouveau, y el ard déco, que tras la II Guerra Mundial hubiera un pintor -y un buen pintor, además- que dijera ser neo-prerrafaelita no dejaba de, como mínimo, llamar la atención. Y tener el valor de defender la pintura clásica -pues en aquellos tiempos, el prerrafaelismo ya formaba parte, hacía mucho, del arte académico, o al menos, clásico o tradicional-, en tiempos en que las sucesivas vanguardias habían ocupado casi todo el espacio que el arte ocupaba en la sociedad occidental.

"Vanidad" (1907), es, probablemente, su obra más conocida. Sin duda, la joven del espejo e la mano no necesita abrir la boca para que se sepa lo mucho que se quiere a sí misma. Fue una de sus primeras pinturas de renombre, y lo expuso en la Royal Academy, para conseguir el beneplácito y buena crítica de sus miembros.

Esta obra, de 1919, también se llama "Vanidad", y no deja de ser complementaria de la primera. La diferencia principal es que, en lugar de ser una joven dama de la Baja Edad Media, o el Renacimiento, la retratada aquí es, por su vestido, peinado y fondo, una contemporánea de Cadogan Cowper. La vanidad, por tanto, ha cambiado de "usuarios", pero no deja de ser siempre igual.

Era inglés, como lo fueron -de nacimiento o, en el caso de Alma-Tadema, de adopción; aunque algunos, como Rossetti o Spartali Stillman, tuvieran orígenes extranjeros-, y como casi cualquier prerrafaelita, la temática de su obra fue diversa, pero con unos intereses comunes: retratos en segundo plano, escenas históricas, o bien inspiradas por obras literarias. Nació en Wicken, un pequeño pueblo del centro-sur de Inglaterra, en el condado de Northamptonshire; lo que se diría el corazón rural de la Inglaterra profunda. De familia con un origen social que ahora se consideraría de clase media, tuvo la suerte de que su padre fuera pionero a la hora de realizar cruceros -viajes turísticos- en yate, por la costa inglesa. así que eso ayudó a poder estudiar arte, cuando, por su origen socio-económico y geográfico, y por el negocio paterno, habría resultado más lógico, o común, que hubiera estudiado una carrera de las llamadas "serias" -leyes, enseñanza, medicina...-, o bien suceder a su padre en el negocio de los yates de recreo.
Estudió en la St. John's Wood Art School (1896), para después pasar a la Royal Academy (1897-1902; fue asociado en 1907, aunque no fue miembro de pleno derecho hasta 1934), como una legión de otros artistas, triunfantes o no, antes que él. Cuando se dispuso a aprender y desarrollar sus aptitudes artísticas en la Royal, los prerrafaelitas originales, y otros que les siguieron poco después, ya no eran considerados jóvenes rebeldes, practicantes de una nueva forma de entender la pintura y la sociedad, sino parte consustancial del arte británico, y de una Época Victoriana que ya estaba llegando a su fin. Por último, en 1902 estudió seis meses con Edwin Austin Abbey -pintor norteamericano, unos veinticinco años mayor que él, famoso por sus ilustraciones de obras de Shakespeare y de poemarios, y de pinturas murales en su país-, y tras ello, viajó a Italia, en parte por conocer un nuevo país, pero sobre todo, y en -gran- parte, para sumergirse en el arte del que tantas culturas, épocas y maestros habían dejado sus huellas, pues allí no sólo fue como turista, sino, principalmente, para continuar sus estudios artísticos.
Algo a tener en cuenta: aunque falleció a finales de los 50 del siglo XX, su obra principal data de apenas los quince primeros años del siglo. Su plenitud artística coincidió con la biológica y personal.

"La Belle Dame Sans Merci", protagonista del poema de Keats. Cadogan fue uno más de los que pintaron su versión del personaje literario, quizá el último, que tanto llamó la atención a los prerrafaelitas.

"Mariana en el sur" (1906), fue una de sus acuarelas más conocidas. La expuso, con éxito, en la Real Sociedad de Pintores de Acuarela.

Fue, en primer lugar, pintor de cuadros al óleo, que era el tipo de pintura considerado más "serio", pero en la segunda mitad del siglo XIX, tanto en Gran Bretaña, como en otros países -como Italia o España-, las acuarelas habían ido ganando terreno y atención por parte de crítica, público y maestros y escuelas de arte, y Cadogan Cowper se dedicó a ellas casi tanto como al óleo -en 1904 se asoció a la Real Sociedad de Pintores de Acuarela, y en 1911 sería ya socio- , aunque como ocurre con otros artistas, son las obras creadas mediante este tipo de pinturas las que, en un futuro, han acabado siendo más representativas y conocidas. Decididamente, habría que dar una oportunidad a las acuarelas, sin importar quienes sean sus autores.
Pero en su tiempo, la pintura figurativa, clásica, no siempre era sinónimo de una buena forma de ganarse la vida -y mas, cuando se quería conseguir un nivel económico más o menos elevado, así que también fue ilustrador de libros, como "The Imperial Shakespeare", de Sir Sidney Lee. En el mundo de la ilustración, sobretodo de pequeño tamaño -portadas e ilustraciones interiores de libros-, el prerrafaelismo, incluyendo el que llevaba el prefijo neo-, se dejó notar hasta bien entrado el siglo XX-. Junto al polifacético Byam Shaw -lo mismo pintaba óleo, acuarela, murales, ilustraba libros, o enseñaba arte-, y otros neo-prerrafaelitas, como Ernest Board y Henry Arthur Payne, fue co-autor de un gran mural en el Parlamento Británico. Después de la I Guerra Mundial, quizá incluso antes, optó por centrarse en el retrato realista contemporáneo, si bien nunca dejó de pintar escenas históricas, o basadas en la literatura o mitos y leyendas. Aún así, notó cómo ese tipo de pintura ya estaba en claro declive, y tuvo que contar, básicamente, con los ingresos que le proporcionaban los retratos de damas de la alta sociedad que periódicamente le encargaban, y que él exponía en la Royal Academy, si bien es cierto que algunas familias fieles le seguían haciendo encargos más interesantes.
Fue, además, amigo del ya anciano prerrafaelita -este, original, sin el neo- delante- Arthur Hughes, y parece que la admiración que le procesaba fue mutua.
Siendo como era nieto del rector de Wicken , recibió una educación recta y religiosa, algo que acabó por influir en su obra, aunque en un momento más tardío de lo que podría pensarse, cuando ya era un autor reconocido, si bien, aunque gustaba de realizar pinturas de tema religioso, lo hizo con un punto de humor y originalidad que le diferenciaba de autores anteriores -al fin y al cabo, era hijo de su época, y él, más que un pintor victoriano, lo fue de la Era Eduardiana, y de años posteriores-, en ocasiones casi rozando lo blasfemo. Eso no le impidió, sin embargo, que recibiera encargos para la iglesia de Godalming.

"Lucrecia Borgia reina en el Vaticano" (1908-14). Dejando aparte que la importancia histórica de la pobre Lucrecia, hija del papa Alejandro VI, fue bastante menor de lo que se ha pensado durante mucho tiempo -prácticamente, un juguete en manos de su padre y su hermano César-, al Vaticano, y a la Iglesia Católica, no les debió hacer mucha gracia ver a la joven rodeada de cardenales, como si la papisa fuera ella.

"Las cuatro reinas encuentran a Lancelot durmiendo", fue una de sus últimas obras, pues la acabó en 1954. Resulta increíble, según más de un crítico de arte, que una corriente como el prerrafaelismo, muerta y enterrada hacía ya años, todavía brillara en este cuadro, donde las cuatro reinas son retratadas de forma bien distinta a las mujeres de los cuadros de Rossetti, Hunt y compañía. Más bien, parecen estrellas de cine de los 50, contemporáneas de Cadogan Cowper, lo que da una idea de lo anacrónica, aunque bella, que resulta la pintura.

"La leyenda de sir Perceval", es otra obra de temática artúrica, basada en "La muerte de Arturo", de Thomas Malory, quién, en el siglo XIII, desarrollaría todo el mito artúrico de forma coherente y fijándolo desde un punto de vista literario y por escrito -anteriormente, eran un conjunto de leyendas e historias, tanto orales como escritas, que en ocasiones se contradecían, o tenían lagunas-. Como la anterior, es una obra que parece fuera de la época que le correspondería, pues data de 1952.

Retirado en el condado de Gloucestershire, en la Inglaterra rural que le vio nacer -aunque más al oeste, limitando con Gales-, cansado ya de Londres, aunque en sus últimos años nunca dejó la pintura. Falleció en 1958, más de un siglo después de la fundación de la Hermandad, a la edad de ochenta y un años. Aquellos eran, ya, otros tiempos. Su pintura fue ninguneada, y posiblemente algunos cuadros a medio acabar fueron destruidos, o los lienzos "reutilizados". Incluso, su tríptico de la iglesia de Godalming fue desmontado, tras ser vendido a un coleccionista norteamericano, pues fue en Estados Unidos, el Nuevo Mundo, donde los prerrafaelitas, primeros o últimos, contaban todavía con seguidores y admiradores, sobretodo entre millonarios que, en cuanto podían, se hacían con algunos de sus cuadros.
En los últimos años, como tantos otros, ha ido siendo recordado, recuperado, gracias a exposiciones, libros, webs, etc., además de por el interés de nuevas generaciones por el arte figurativo, anterior a las vanguardias.



viernes, 15 de abril de 2016

Las fotografías de Emma Barton: cuando hacer fotos comenzó a ser un arte.

En la época Eduardiana, y con posterioridad, la fotografía comenzó a hacerse un espacio en el mundo del arte.


Pasemos de la pintura a la fotografía. Pero no de forma definitiva.

Aprovechando que hace poco que comenzó la primavera, y que aquí donde vivo, hace bien poco que la climatología acompaña al calendario, y que vi un par de fotografías por internet que me llamaron la atención, decidí indagar un poco quién era el autor o autora, y en qué época vivió, aunque por el estilo y el aspecto de las fotos en cuestión, pensé que debían ser de principios del siglo XX. Básicamente, anteriores al fin de la I Guerra Mundial. Y parece que acerté.
La autora, pues era una mujer -¡cuántas mujeres olvidadas con el paso del tiempo! Y a veces, ese tiempo se reduce a sólo unas décadas, no siglos, la británica Emma Barton -Emma Boaz Rayson, de soltera- nacida en una familia obrera de Birmingham en 1872, y fallecida en la misma ciudad, en 1938.
Empezó a interesarse en serio por la fotografía, y a conocer su técnica, y la forma de considerarla un arte -naciente, nuevo, aunque ya los primeros fotógrafos profesionales querían que sus retratos no fueran un simple trabajo o curiosidad, sino algo más- gracias al cuñado de su padrastro, que por el lejano parentesco, más bien sería un amigo. Comenzó haciendo fotografías de un pariente de su marido, el abogado George Barton. Se trataba de Dan Leno, un artista muy conocido en el mundo de las variedades y el teatro popular, aunque, tras conseguir el reconocimiento por su trabajo -algo raro, en una mujer-, comenzó a realizar retratos, y escenas de temática religiosa, pero también con la naturaleza como temática o marco.
Consiguió, entre 1904 y 1906, llegar a exhibir no sólo en Gran Bretaña, sino también en Francia, Estados Unidos y, sobretodo, Alemania, donde consiguió realizar exposiciones individuales. En Birmingham, su ciudad, logró realizar una gran exposición de 58 fotografías, lo cual, en aquellos tiempos, era realmente mucho.
Su primer premio lo consiguió en 1903, con "El despertar", y su primera exposición individual en la Royal Photographic Society -el equivalente fotográfico a la Royal Academy para los pintores y dibujantes-, donde consiguió ganar su premio. Pero recibiría muchos más, además de exposiciones que harían de ella la mujer fotógrafa más conocida de su tiempo.

File:Emma Barton - The Awakening.jpg
"El despertar" (1903; impresión de carbono).

Respecto a sus influencias, es patente, y ella así lo contó, tanto la de los prerrafaelitas -cuya importancia el en arte británico del último siglo y medio sea mucho mayor de lo que podría pensarse y que, realmente, se piensa hoy en día-, y el movimiento "Arts and Crafts", de William Morris, parte de la Hermandad, pero con ideales artísticos, y sobretodo políticos y sociales, distintos al resto de miembros, y que, además de pintor, poeta y arquitecto -aunque, en ningún caso, durante mucho tiempo-, se dedicó a lo que él llamaba "la nueva artesanía".
A partir de 1918, dejó de exhibir, y sólo se dedicó a fotografiar a su familia, retirándose a la isla de Wight -en el Canal de la Mancha, entre Inglaterra y Francia- en 1932.
Pasado un tiempo, su trabajo fue publicado en un libro, "Luz solar y sombra: las fotografías de Emma Barton. 1872-1938".

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"Primera comunión" (1914), de ambiente religioso, pero también un retrato íntimo.

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"El alma de la rosa" (1905), donde tal vez se vea más claro la influencia prerrafaelita.

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Y otra fotografía, cuyo título no encontré, que haría juego con la anterior.