martes, 5 de julio de 2016

Los prerrafaelitas (XLII): Frank Cadogan Cowper. Este sí, el último neo-prerrafaelita.

Con él, prácticamente murió una corriente que, cuando estaba en lo mejor de su carrera, ya era más pasado que presente.


El involuntario enterrador del prerrafaelismo.

Involuntario, sí. Y muy digno, también, pues estamos hablando de un artista que, si bien en sus tiempos, y no hablo de sus últimos años de vida, sino cuando todavía era relativamente joven, se le vio como representante de un estilo caduco, o al menos, cuyo tiempo había pasado hacía bastante, no deja de ser, tambíén, un magnífico pintor, que habría de ser considerado y tratado por sí mismo, olvidando, aunque sea temporalmente, que estaba poco menos que enamorado, deseaba que no se apagara, el espíritu del prerrafaelismo, a pesar que ya poco quedaba de ello. Hay que tener en cuenta que Cadogan Cowper no era un prerrafaelita en sentido estricto, pues la Hermanda hacía mucho que se había disuelto, con la muerte o la vejez de sus miembros o seguidores -aunque lo fueran en la distancia-, sino un neo-prerrafaelita -auténtico, no como algunos pintores actuales que en su momento comenté, aunque no me arrepiento de ello, por considerarlos dignos de mención y atención-. Pero incluso el prefijo neo- acabó siendo viejo.

Un autorretrato, fechado en 1957.

"El patito feo", de 1950, más que basarse en el cuento, es una excusa para pintar a una bella joven, en una época posterior al prerrafaelismo, y con un estilo más moderno.

Frank Cadogan Cowper nació en 1877, cerca de tres décadas después de que se creara la Hermandad, y falleció a mediados del siglo XX, en 1958. Evidentemente, después del simbolismo, el impresionismo y los post-impresionistas, el modernismo-art nouveau, y el ard déco, que tras la II Guerra Mundial hubiera un pintor -y un buen pintor, además- que dijera ser neo-prerrafaelita no dejaba de, como mínimo, llamar la atención. Y tener el valor de defender la pintura clásica -pues en aquellos tiempos, el prerrafaelismo ya formaba parte, hacía mucho, del arte académico, o al menos, clásico o tradicional-, en tiempos en que las sucesivas vanguardias habían ocupado casi todo el espacio que el arte ocupaba en la sociedad occidental.

"Vanidad" (1907), es, probablemente, su obra más conocida. Sin duda, la joven del espejo e la mano no necesita abrir la boca para que se sepa lo mucho que se quiere a sí misma. Fue una de sus primeras pinturas de renombre, y lo expuso en la Royal Academy, para conseguir el beneplácito y buena crítica de sus miembros.

Esta obra, de 1919, también se llama "Vanidad", y no deja de ser complementaria de la primera. La diferencia principal es que, en lugar de ser una joven dama de la Baja Edad Media, o el Renacimiento, la retratada aquí es, por su vestido, peinado y fondo, una contemporánea de Cadogan Cowper. La vanidad, por tanto, ha cambiado de "usuarios", pero no deja de ser siempre igual.

Era inglés, como lo fueron -de nacimiento o, en el caso de Alma-Tadema, de adopción; aunque algunos, como Rossetti o Spartali Stillman, tuvieran orígenes extranjeros-, y como casi cualquier prerrafaelita, la temática de su obra fue diversa, pero con unos intereses comunes: retratos en segundo plano, escenas históricas, o bien inspiradas por obras literarias. Nació en Wicken, un pequeño pueblo del centro-sur de Inglaterra, en el condado de Northamptonshire; lo que se diría el corazón rural de la Inglaterra profunda. De familia con un origen social que ahora se consideraría de clase media, tuvo la suerte de que su padre fuera pionero a la hora de realizar cruceros -viajes turísticos- en yate, por la costa inglesa. así que eso ayudó a poder estudiar arte, cuando, por su origen socio-económico y geográfico, y por el negocio paterno, habría resultado más lógico, o común, que hubiera estudiado una carrera de las llamadas "serias" -leyes, enseñanza, medicina...-, o bien suceder a su padre en el negocio de los yates de recreo.
Estudió en la St. John's Wood Art School (1896), para después pasar a la Royal Academy (1897-1902; fue asociado en 1907, aunque no fue miembro de pleno derecho hasta 1934), como una legión de otros artistas, triunfantes o no, antes que él. Cuando se dispuso a aprender y desarrollar sus aptitudes artísticas en la Royal, los prerrafaelitas originales, y otros que les siguieron poco después, ya no eran considerados jóvenes rebeldes, practicantes de una nueva forma de entender la pintura y la sociedad, sino parte consustancial del arte británico, y de una Época Victoriana que ya estaba llegando a su fin. Por último, en 1902 estudió seis meses con Edwin Austin Abbey -pintor norteamericano, unos veinticinco años mayor que él, famoso por sus ilustraciones de obras de Shakespeare y de poemarios, y de pinturas murales en su país-, y tras ello, viajó a Italia, en parte por conocer un nuevo país, pero sobre todo, y en -gran- parte, para sumergirse en el arte del que tantas culturas, épocas y maestros habían dejado sus huellas, pues allí no sólo fue como turista, sino, principalmente, para continuar sus estudios artísticos.
Algo a tener en cuenta: aunque falleció a finales de los 50 del siglo XX, su obra principal data de apenas los quince primeros años del siglo. Su plenitud artística coincidió con la biológica y personal.

"La Belle Dame Sans Merci", protagonista del poema de Keats. Cadogan fue uno más de los que pintaron su versión del personaje literario, quizá el último, que tanto llamó la atención a los prerrafaelitas.

"Mariana en el sur" (1906), fue una de sus acuarelas más conocidas. La expuso, con éxito, en la Real Sociedad de Pintores de Acuarela.

Fue, en primer lugar, pintor de cuadros al óleo, que era el tipo de pintura considerado más "serio", pero en la segunda mitad del siglo XIX, tanto en Gran Bretaña, como en otros países -como Italia o España-, las acuarelas habían ido ganando terreno y atención por parte de crítica, público y maestros y escuelas de arte, y Cadogan Cowper se dedicó a ellas casi tanto como al óleo -en 1904 se asoció a la Real Sociedad de Pintores de Acuarela, y en 1911 sería ya socio- , aunque como ocurre con otros artistas, son las obras creadas mediante este tipo de pinturas las que, en un futuro, han acabado siendo más representativas y conocidas. Decididamente, habría que dar una oportunidad a las acuarelas, sin importar quienes sean sus autores.
Pero en su tiempo, la pintura figurativa, clásica, no siempre era sinónimo de una buena forma de ganarse la vida -y mas, cuando se quería conseguir un nivel económico más o menos elevado, así que también fue ilustrador de libros, como "The Imperial Shakespeare", de Sir Sidney Lee. En el mundo de la ilustración, sobretodo de pequeño tamaño -portadas e ilustraciones interiores de libros-, el prerrafaelismo, incluyendo el que llevaba el prefijo neo-, se dejó notar hasta bien entrado el siglo XX-. Junto al polifacético Byam Shaw -lo mismo pintaba óleo, acuarela, murales, ilustraba libros, o enseñaba arte-, y otros neo-prerrafaelitas, como Ernest Board y Henry Arthur Payne, fue co-autor de un gran mural en el Parlamento Británico. Después de la I Guerra Mundial, quizá incluso antes, optó por centrarse en el retrato realista contemporáneo, si bien nunca dejó de pintar escenas históricas, o basadas en la literatura o mitos y leyendas. Aún así, notó cómo ese tipo de pintura ya estaba en claro declive, y tuvo que contar, básicamente, con los ingresos que le proporcionaban los retratos de damas de la alta sociedad que periódicamente le encargaban, y que él exponía en la Royal Academy, si bien es cierto que algunas familias fieles le seguían haciendo encargos más interesantes.
Fue, además, amigo del ya anciano prerrafaelita -este, original, sin el neo- delante- Arthur Hughes, y parece que la admiración que le procesaba fue mutua.
Siendo como era nieto del rector de Wicken , recibió una educación recta y religiosa, algo que acabó por influir en su obra, aunque en un momento más tardío de lo que podría pensarse, cuando ya era un autor reconocido, si bien, aunque gustaba de realizar pinturas de tema religioso, lo hizo con un punto de humor y originalidad que le diferenciaba de autores anteriores -al fin y al cabo, era hijo de su época, y él, más que un pintor victoriano, lo fue de la Era Eduardiana, y de años posteriores-, en ocasiones casi rozando lo blasfemo. Eso no le impidió, sin embargo, que recibiera encargos para la iglesia de Godalming.

"Lucrecia Borgia reina en el Vaticano" (1908-14). Dejando aparte que la importancia histórica de la pobre Lucrecia, hija del papa Alejandro VI, fue bastante menor de lo que se ha pensado durante mucho tiempo -prácticamente, un juguete en manos de su padre y su hermano César-, al Vaticano, y a la Iglesia Católica, no les debió hacer mucha gracia ver a la joven rodeada de cardenales, como si la papisa fuera ella.

"Las cuatro reinas encuentran a Lancelot durmiendo", fue una de sus últimas obras, pues la acabó en 1954. Resulta increíble, según más de un crítico de arte, que una corriente como el prerrafaelismo, muerta y enterrada hacía ya años, todavía brillara en este cuadro, donde las cuatro reinas son retratadas de forma bien distinta a las mujeres de los cuadros de Rossetti, Hunt y compañía. Más bien, parecen estrellas de cine de los 50, contemporáneas de Cadogan Cowper, lo que da una idea de lo anacrónica, aunque bella, que resulta la pintura.

"La leyenda de sir Perceval", es otra obra de temática artúrica, basada en "La muerte de Arturo", de Thomas Malory, quién, en el siglo XIII, desarrollaría todo el mito artúrico de forma coherente y fijándolo desde un punto de vista literario y por escrito -anteriormente, eran un conjunto de leyendas e historias, tanto orales como escritas, que en ocasiones se contradecían, o tenían lagunas-. Como la anterior, es una obra que parece fuera de la época que le correspondería, pues data de 1952.

Retirado en el condado de Gloucestershire, en la Inglaterra rural que le vio nacer -aunque más al oeste, limitando con Gales-, cansado ya de Londres, aunque en sus últimos años nunca dejó la pintura. Falleció en 1958, más de un siglo después de la fundación de la Hermandad, a la edad de ochenta y un años. Aquellos eran, ya, otros tiempos. Su pintura fue ninguneada, y posiblemente algunos cuadros a medio acabar fueron destruidos, o los lienzos "reutilizados". Incluso, su tríptico de la iglesia de Godalming fue desmontado, tras ser vendido a un coleccionista norteamericano, pues fue en Estados Unidos, el Nuevo Mundo, donde los prerrafaelitas, primeros o últimos, contaban todavía con seguidores y admiradores, sobretodo entre millonarios que, en cuanto podían, se hacían con algunos de sus cuadros.
En los últimos años, como tantos otros, ha ido siendo recordado, recuperado, gracias a exposiciones, libros, webs, etc., además de por el interés de nuevas generaciones por el arte figurativo, anterior a las vanguardias.



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