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viernes, 23 de septiembre de 2016

Los prerrafaelitas (XLVIII): Eleanor Fortescue-Brickdale, la penúltima de los neo-prerrafaelitas.

Si Cadogan Cowper fue el último portador de la llama del prerrafaelismo, Fortescue-Brickdale le acompañó casi hasta el final.


Manteniendo vivo un movimiento que ya había pasado a los libros de historia del arte.

¿Acaso resultaba imposible encontrar, después de tantas entradas, a un nuevo artista que conocer? Pues por lo visto, en contra de lo que yo mismo pensaba, sí, sí que quedaba alguno, o en este caso alguna, todavía.
File:Eleanor Fortescue-Brickdale.jpgMary Eleanor Fortescue-Brickdale fue, como todos los demás prerrafaelitas, nuevos o viejos, británica, si bien alguno de ellos lo fue de adopción, o con un origen extranjero, y fue, como ya se ha dicho, una de las últimas representantes -hombre o mujer- del prerrafaelismo. En realidad, que ella, o su contemporáneo Cadogan Cowper, llegaran a mantener vivo el prerrafaelismo hasta mediados del siglo XX -él falleció en 1958, nada menos, y estuvo pintanto hasta muy anciano-, no deja de ser no ya llamativo, sino extraordinario. Realmente, no pudo haber una sola razón para ello: una, sin duda, por la calidad como artistas tanto de Fortescue -la llamaré así, para acortar-, como de Cadogan Cowper, porque sin duda, de haber sido pintores mediocres, poco se habría hablado de ellos en su momento, y nada hoy en día. Pero otra, con casi total seguridad, fue -más bien es, incluso hoy en día- la fuerza del movimiento prerrafaelita en su conjunto, y la enorme influencia que ejerció tanto en los artistas contemporáneos suyos -y no sólo entre los neoclásicos, sino en la pintura academicista en general-, y no sólo en los pintores, sino también en dibujantes e ilustradores, grabadores, e incluso arquitectos o escultores, así como poetas y, finalmente, también fotógrafos. Y esa influencia, aunque menor, más tenue, incluso "de segunda mano" -artistas o corrientes más vanguardistas, más cercanas a nuestra época, que las recibían de otros, que en su momento, las recibieron directamente de ellos- ha continuado hasta hoy en día. Y el ejemplo es el interés que siguen despertando entre jóvenes y no tan jóvenes, que los buscan, conocen y admiran  no sólo en museos o gracias a libros, sino también de internet en su conjunto.

Pero volviendo aquí a nuestra artista invitada, nació en el pueblo de Upper Norwood, en el condado de Surrey -al sudeste de Inglaterra, cerca de Londres, pero sin formar parte de su área metropolitana, ni antes ni ahora- en 1872. Así pues, vino al mundo en plena Época Victoriana, pero cuando ella era todavía una recién nacida, miembros originales de la Hermandad hacía ya años que habían conseguido fama y reconocimiento -y críticas, no siempre buenas-. Estudió en el Crystal Palace Schooll of Art -la Escuela de Arte del famoso Crystal Palace, ejemplo y orgullo de la arquitectura victoriana, construido entre 1850-1, aunque en realidad el nombre no hace referencia directa al edificio, sino al barrio donde se encontraba, desde su traslado en 1854; en su momento, ya escribí sobre él, y pondré una etiqueta, para quién quiera leer algo más sobre ello-, y más adelante, en la Royal Academy, que seguía siendo -¡hasta ahora, en realidad!- la academia para artistas más importante y prestigiosa de Gran Bretaña. 
Allá, en la Academy, recibió la enseñanza e influencia, principalmente, de John Byam Liston Shaw, que a su vez, fue alumno y protegido del mismísimo John Everett Millais, que pasada su época de pintor revolucionario, y sin llegar a romper nunca la Hermandad -realmente, la Hermandad, oficialmente, no se rompió nunca-, acabó siendo un artista no sólo bien aceptado por la "cultura oficial", sino que fue uno de sus miembros más influyentes, y finalmente, presidente de ésta. Cuando Liston Shaw fundó su propia academia de arte, ella fue allá para trabajar como profesora.


The Little Foot Page
"El pequeño paje", que en realidad era una chica...

Resultado de imagen de Eleanor Fortescue-Brickdale
"La palidez del verdadero amor" (1899). Las figuras, la representación de los personajes, por fuerza, y a pesar de la influencia de Millais o Rossetti, es algo distinta a dichos maestros, por tratarse de una artista que pintó sus obras décadas después de éstos.

"Llegada de las novias". Hace referencia a la llegada, en 1667, de un grupo de mujeres solteras a Quebec, cuando todavía era colonia francesa, para casarse con campesinos que habían colonizado, sin familia propia, el sur de la actual provincia canadiense (antes de 1927, aunque  no está demasiado claro cuando; en la práctica, se puede considerar que fue pintado a mediados de los años 20, y es un hecho histórico que, probablemente, no habría interesado a pintores del siglo anterior). 

En 1898 publicó sus primeros trabajos, consistentes en ilustraciones -en aquellos tiempos, no pocos artistas pintaban e ilustraban al tiempo; con el tiempo, la ilustración, el dibujo como trabajo y arte público, y no como algo casi privado, íntimo, ocupó un espacio cada vez mayor en las artes plásticas, a costa de la pintura. El modernismo sería ejemplo claro de ello-, en un libro de relatos cortos de ambiente rural del hoy casi olvidado -incluso en su país, no digamos ya fuera- Joseph Arthur Gibbs. Con el paso del tiempo, se especializó en ilustrar obras de otros autores, como el poeta contemporáneo Alfred Tennyson (1905) -una serie de veintiocho acuarelas, que la mantuvieron ocupada durante dos años, y que antes de ser publicadas  veinticuatro de ellas, formando parte de una edición de lujo de su obra "Los idilios del rey", fueron expuestas en las Galerías Leicester en 1911- y de Francis Turner Palgrave (1925, si bien el autor del libro, "Tesoro dorado", falleció en 1897). Realmente, antes de que falleciera, ya era más famosa por sus trabajos de ilustradora, en dibujo, que por su condición de pintora. Hay que tener en cuenta que falleció en 1945, y en aquellos tiempos, se estaban viviendo ya casi los últimos estertores de lo que se llamaría "pintura figurativa". A partir de los 50, se podría decir que el arte abstracto, o vanguardista, o no figurativo, acabaría triunfando del todo, y casi barriendo lo que era considerado arte antiguo, que si bien todavía cuenta con interesantes y atractivos representantes -de al menos un par hablé en su momento-, son, en general, muy poco conocidos. Hoy en día, la pintura figurativa a dado paso a la ilustración, que además, cada vez más cuenta con la ayuda de la informática.
Respecto a su carrera en sentido amplio, entre 1898 y 1908, siendo aún muy joven, expuso anualmente en la Royal Academy -sus cuadros al óleo, las acuarelas las exhibió en la Galería Dowdeswell-, donde se vio claramente la influencia de unos prerrafaelitas que todavía estaban vivos, al menos, en el recuerdo de críticos y público, principalmente Dante G. Rossetti -que nunca abandonó su rupturismo artístico- y William Holan Hunt. En 1902, además, entro en la Royal Institute of Oil Painters -Instituto Real de Pintores al Óleo; al fin y al cabo, el tipo de pintura usado por casi todos los artistas de la época, a pesar de la popularidad de la acuarela-, siendo, además, la primera mujer que lo logró -y eso que, en aquellos tiempos, ya había pintoras con fama reconocida y bien merecida, como Henrietta Rae -considerada por algunos como prerrafaelita, y otros como una academicista influenciada por ellos; yo opté por considerarla esto último, aunque quizá equivocadamente, no sé-, Marie Spartali Stillman o Evelyn de Morgan -Elizabeth Siddal fue re-descubierta mucho después, y su fama actual es un fenómeno muy moderno-.


File:Brickdale, Fortescue -The Uninvited Guest -1906-.jpg
"El invitado inesperado", o bien "El huésped no invitado", de 1906. En ese momento la influencia prerrafaelita es mayor, pues el movimiento todavía tiene eco en la sociedad, aunque ya está casi moribundo. Fortescue-Brickdale formó parte de la que podría llamarse tercera generación prerrafaelita, o neo-prerrafaelitas. Tras ellos, ya no vendría ninguno más, pero su influencia en las artes, sobretodo en Gran Bretaña, sería permanente. Incluso hoy en día.

File:Riches Brickdale.jpg
"El engaño de los ricos -¿o de la riqueza?"-. O qué bien se lo pasaban en el Renacimiento -como en cualquier otra época, realmente- los que lo tenían todo. Quizá, la artista quería hacer entender que, en aquellos tiempos, la alegría de vivir de la que algunos autores escribieron, era sólo patrimonio de unos pocos, y se confunde, siglos después, la vida de la oligarquía, con la de la mayoría de la población.

"Retrato -la traducción directa sería "cabeza", pero no es que suene muy bien- de una joven Tudor". Es de suponer que hace referencia a una noble de tiempos de los Tudor, aunque también podríamos imaginar aquí a alguna princesa, que luego llegó a ser reina -Isabel I, o María Tudor-, o no.

Romeo and Juliet Farewell Painting by Eleanor Fortescue Brickdale (1871-1945) The Maas Gallery:
Su versión de Romeo y Julieta. Un tema bastante tratado por prerrafaelitas o afines.


"Genevieve", es una de las ilustraciones que creó para "Los idilios del rey", de Tennyson.

Debido a su experiencia y dotes para la ilustración, colaboró con el gobierno durante la I Guerra Mundial, dibujando carteles publicitarios de coste patriótico. También se dedicó al arte del vitral, recuperado en tiempos victorianos, y que continuó hasta principios del XX, aunque luego decayera, aunque nunca del todo -nunca se han dejado de construir iglesias, ni de adornarse con vitrales-. Siendo como era, una cristiana devota, aunque no intransigente, donó sus trabajos en vidrio a las iglesias, pues consideraba que el simple hecho de imaginarlos, y llevarlos a cabo físicamente, era para ella suficiente placer, además de un acto de fe. Entre estos trabajos vitrales, destacarían "Ginebra", y "El invitado inesperado/no invitado" -en traducción libre de "The uninvited guest".
Fallecida en 1945, considerada como una de las últimas prerrafaelitas, más bien se le podría ver como un ejemplo del neo-prerrafaelismo, que se negó a dejar que la llama de la Hermandad se apagara en pleno siglo XX. Y bien es cierto que ella, como su contemporáneo de sus últimos años, Cadogan Cowper, lo consiguieron. Probablemente, aunque sólo es una teoría, el prerrafaelismo ha seguido vivo gracias, al menos en parte, a que ellos todavía lo mantenían vivo en una época que ya no le correspondía. O eso pensaban muchos. En cualquier caso, ambos fueron el canto del cisne del prerrafaelismo.

Poems by Alfred Lord Tennyson. Illustration by Eleanor Fortescue-Brickdale:

Eleanor Fortescue-Brickdale - Poems by Alfred Lord Tennyson.:
Un par de ilustraciones para un libro de Tennyson.


Resultado de imagen de Eleanor Fortescue-Brickdale
Dos ilustraciones de "El libro dorado de las mujeres famosas " (1919), del que fue también autora. La primera es Santa Catalina de Siena -con una idea del cristianismo tan revolucionaria  y militante que fue, para la iglesia, más un problema que un ejemplo, aunque no dudó en aprovecharse de su fama después de su muerte-. La segunda es la reina Catalina que -si no me equivoco- lo fue de Francia, aunque era italiana, de la familia Medici.

Y aquí, un vídeo, sacado de youtube, de "Jane Burden Morris" -claramente, alguien a quién le encanta el prerrafaelismo", donde se pueden ver todas las mujeres del libro de Fortescue-Brickdale, y un listado del nombre de todas ellas -muchas de las cuales, la verdad, no sé quienes son-. Una joya, vamos:

1.-Olivia.
2.-Eloísa y Abelardo.
3.-Rosamunda.
4.-El primer encuentro entre Dante y Beatrice.
5.-Petrarca y Laura en Aviñón.
6.-Juana de Arco.
7.-La reina Catalina de Medici (de Francia).
8.-La reina María (¿Tudor, de Inglaterra?).
9.-Una y el Caballero de la Roja Cruz.
10.-Oberón y Titania.
11.-Rosalinda y Celia.
12.-Ginebra.
13.-Maud.
14.-Kate Barlass.
15.-Santa Catalina de Siena.
16.-Santa Clara.
17.-Juana de Arco (de nuevo).




miércoles, 6 de julio de 2016

Los prerrafaelitas (XLII): Frank Cadogan Cowper. Este sí, el último neo-prerrafaelita.

Con él, prácticamente murió una corriente que, cuando estaba en lo mejor de su carrera, ya era más pasado que presente.


El involuntario enterrador del prerrafaelismo.

Involuntario, sí. Y muy digno, también, pues estamos hablando de un artista que, si bien en sus tiempos, y no hablo de sus últimos años de vida, sino cuando todavía era relativamente joven, se le vio como representante de un estilo caduco, o al menos, cuyo tiempo había pasado hacía bastante, no deja de ser, tambíén, un magnífico pintor, que habría de ser considerado y tratado por sí mismo, olvidando, aunque sea temporalmente, que estaba poco menos que enamorado, deseaba que no se apagara, el espíritu del prerrafaelismo, a pesar que ya poco quedaba de ello. Hay que tener en cuenta que Cadogan Cowper no era un prerrafaelita en sentido estricto, pues la Hermanda hacía mucho que se había disuelto, con la muerte o la vejez de sus miembros o seguidores -aunque lo fueran en la distancia-, sino un neo-prerrafaelita -auténtico, no como algunos pintores actuales que en su momento comenté, aunque no me arrepiento de ello, por considerarlos dignos de mención y atención-. Pero incluso el prefijo neo- acabó siendo viejo.

Un autorretrato, fechado en 1957.

"El patito feo", de 1950, más que basarse en el cuento, es una excusa para pintar a una bella joven, en una época posterior al prerrafaelismo, y con un estilo más moderno.

Frank Cadogan Cowper nació en 1877, cerca de tres décadas después de que se creara la Hermandad, y falleció a mediados del siglo XX, en 1958. Evidentemente, después del simbolismo, el impresionismo y los post-impresionistas, el modernismo-art nouveau, y el ard déco, que tras la II Guerra Mundial hubiera un pintor -y un buen pintor, además- que dijera ser neo-prerrafaelita no dejaba de, como mínimo, llamar la atención. Y tener el valor de defender la pintura clásica -pues en aquellos tiempos, el prerrafaelismo ya formaba parte, hacía mucho, del arte académico, o al menos, clásico o tradicional-, en tiempos en que las sucesivas vanguardias habían ocupado casi todo el espacio que el arte ocupaba en la sociedad occidental.

"Vanidad" (1907), es, probablemente, su obra más conocida. Sin duda, la joven del espejo e la mano no necesita abrir la boca para que se sepa lo mucho que se quiere a sí misma. Fue una de sus primeras pinturas de renombre, y lo expuso en la Royal Academy, para conseguir el beneplácito y buena crítica de sus miembros.

Esta obra, de 1919, también se llama "Vanidad", y no deja de ser complementaria de la primera. La diferencia principal es que, en lugar de ser una joven dama de la Baja Edad Media, o el Renacimiento, la retratada aquí es, por su vestido, peinado y fondo, una contemporánea de Cadogan Cowper. La vanidad, por tanto, ha cambiado de "usuarios", pero no deja de ser siempre igual.

Era inglés, como lo fueron -de nacimiento o, en el caso de Alma-Tadema, de adopción; aunque algunos, como Rossetti o Spartali Stillman, tuvieran orígenes extranjeros-, y como casi cualquier prerrafaelita, la temática de su obra fue diversa, pero con unos intereses comunes: retratos en segundo plano, escenas históricas, o bien inspiradas por obras literarias. Nació en Wicken, un pequeño pueblo del centro-sur de Inglaterra, en el condado de Northamptonshire; lo que se diría el corazón rural de la Inglaterra profunda. De familia con un origen social que ahora se consideraría de clase media, tuvo la suerte de que su padre fuera pionero a la hora de realizar cruceros -viajes turísticos- en yate, por la costa inglesa. así que eso ayudó a poder estudiar arte, cuando, por su origen socio-económico y geográfico, y por el negocio paterno, habría resultado más lógico, o común, que hubiera estudiado una carrera de las llamadas "serias" -leyes, enseñanza, medicina...-, o bien suceder a su padre en el negocio de los yates de recreo.
Estudió en la St. John's Wood Art School (1896), para después pasar a la Royal Academy (1897-1902; fue asociado en 1907, aunque no fue miembro de pleno derecho hasta 1934), como una legión de otros artistas, triunfantes o no, antes que él. Cuando se dispuso a aprender y desarrollar sus aptitudes artísticas en la Royal, los prerrafaelitas originales, y otros que les siguieron poco después, ya no eran considerados jóvenes rebeldes, practicantes de una nueva forma de entender la pintura y la sociedad, sino parte consustancial del arte británico, y de una Época Victoriana que ya estaba llegando a su fin. Por último, en 1902 estudió seis meses con Edwin Austin Abbey -pintor norteamericano, unos veinticinco años mayor que él, famoso por sus ilustraciones de obras de Shakespeare y de poemarios, y de pinturas murales en su país-, y tras ello, viajó a Italia, en parte por conocer un nuevo país, pero sobre todo, y en -gran- parte, para sumergirse en el arte del que tantas culturas, épocas y maestros habían dejado sus huellas, pues allí no sólo fue como turista, sino, principalmente, para continuar sus estudios artísticos.
Algo a tener en cuenta: aunque falleció a finales de los 50 del siglo XX, su obra principal data de apenas los quince primeros años del siglo. Su plenitud artística coincidió con la biológica y personal.

"La Belle Dame Sans Merci", protagonista del poema de Keats. Cadogan fue uno más de los que pintaron su versión del personaje literario, quizá el último, que tanto llamó la atención a los prerrafaelitas.

"Mariana en el sur" (1906), fue una de sus acuarelas más conocidas. La expuso, con éxito, en la Real Sociedad de Pintores de Acuarela.

Fue, en primer lugar, pintor de cuadros al óleo, que era el tipo de pintura considerado más "serio", pero en la segunda mitad del siglo XIX, tanto en Gran Bretaña, como en otros países -como Italia o España-, las acuarelas habían ido ganando terreno y atención por parte de crítica, público y maestros y escuelas de arte, y Cadogan Cowper se dedicó a ellas casi tanto como al óleo -en 1904 se asoció a la Real Sociedad de Pintores de Acuarela, y en 1911 sería ya socio- , aunque como ocurre con otros artistas, son las obras creadas mediante este tipo de pinturas las que, en un futuro, han acabado siendo más representativas y conocidas. Decididamente, habría que dar una oportunidad a las acuarelas, sin importar quienes sean sus autores.
Pero en su tiempo, la pintura figurativa, clásica, no siempre era sinónimo de una buena forma de ganarse la vida -y mas, cuando se quería conseguir un nivel económico más o menos elevado, así que también fue ilustrador de libros, como "The Imperial Shakespeare", de Sir Sidney Lee. En el mundo de la ilustración, sobretodo de pequeño tamaño -portadas e ilustraciones interiores de libros-, el prerrafaelismo, incluyendo el que llevaba el prefijo neo-, se dejó notar hasta bien entrado el siglo XX-. Junto al polifacético Byam Shaw -lo mismo pintaba óleo, acuarela, murales, ilustraba libros, o enseñaba arte-, y otros neo-prerrafaelitas, como Ernest Board y Henry Arthur Payne, fue co-autor de un gran mural en el Parlamento Británico. Después de la I Guerra Mundial, quizá incluso antes, optó por centrarse en el retrato realista contemporáneo, si bien nunca dejó de pintar escenas históricas, o basadas en la literatura o mitos y leyendas. Aún así, notó cómo ese tipo de pintura ya estaba en claro declive, y tuvo que contar, básicamente, con los ingresos que le proporcionaban los retratos de damas de la alta sociedad que periódicamente le encargaban, y que él exponía en la Royal Academy, si bien es cierto que algunas familias fieles le seguían haciendo encargos más interesantes.
Fue, además, amigo del ya anciano prerrafaelita -este, original, sin el neo- delante- Arthur Hughes, y parece que la admiración que le procesaba fue mutua.
Siendo como era nieto del rector de Wicken , recibió una educación recta y religiosa, algo que acabó por influir en su obra, aunque en un momento más tardío de lo que podría pensarse, cuando ya era un autor reconocido, si bien, aunque gustaba de realizar pinturas de tema religioso, lo hizo con un punto de humor y originalidad que le diferenciaba de autores anteriores -al fin y al cabo, era hijo de su época, y él, más que un pintor victoriano, lo fue de la Era Eduardiana, y de años posteriores-, en ocasiones casi rozando lo blasfemo. Eso no le impidió, sin embargo, que recibiera encargos para la iglesia de Godalming.

"Lucrecia Borgia reina en el Vaticano" (1908-14). Dejando aparte que la importancia histórica de la pobre Lucrecia, hija del papa Alejandro VI, fue bastante menor de lo que se ha pensado durante mucho tiempo -prácticamente, un juguete en manos de su padre y su hermano César-, al Vaticano, y a la Iglesia Católica, no les debió hacer mucha gracia ver a la joven rodeada de cardenales, como si la papisa fuera ella.

"Las cuatro reinas encuentran a Lancelot durmiendo", fue una de sus últimas obras, pues la acabó en 1954. Resulta increíble, según más de un crítico de arte, que una corriente como el prerrafaelismo, muerta y enterrada hacía ya años, todavía brillara en este cuadro, donde las cuatro reinas son retratadas de forma bien distinta a las mujeres de los cuadros de Rossetti, Hunt y compañía. Más bien, parecen estrellas de cine de los 50, contemporáneas de Cadogan Cowper, lo que da una idea de lo anacrónica, aunque bella, que resulta la pintura.

"La leyenda de sir Perceval", es otra obra de temática artúrica, basada en "La muerte de Arturo", de Thomas Malory, quién, en el siglo XIII, desarrollaría todo el mito artúrico de forma coherente y fijándolo desde un punto de vista literario y por escrito -anteriormente, eran un conjunto de leyendas e historias, tanto orales como escritas, que en ocasiones se contradecían, o tenían lagunas-. Como la anterior, es una obra que parece fuera de la época que le correspondería, pues data de 1952.

Retirado en el condado de Gloucestershire, en la Inglaterra rural que le vio nacer -aunque más al oeste, limitando con Gales-, cansado ya de Londres, aunque en sus últimos años nunca dejó la pintura. Falleció en 1958, más de un siglo después de la fundación de la Hermandad, a la edad de ochenta y un años. Aquellos eran, ya, otros tiempos. Su pintura fue ninguneada, y posiblemente algunos cuadros a medio acabar fueron destruidos, o los lienzos "reutilizados". Incluso, su tríptico de la iglesia de Godalming fue desmontado, tras ser vendido a un coleccionista norteamericano, pues fue en Estados Unidos, el Nuevo Mundo, donde los prerrafaelitas, primeros o últimos, contaban todavía con seguidores y admiradores, sobretodo entre millonarios que, en cuanto podían, se hacían con algunos de sus cuadros.
En los últimos años, como tantos otros, ha ido siendo recordado, recuperado, gracias a exposiciones, libros, webs, etc., además de por el interés de nuevas generaciones por el arte figurativo, anterior a las vanguardias.



martes, 5 de enero de 2016

Los prerrafaelitas (anexo III): Una nueva versión de "La dama de Shalott" de Waterhouse.

Corrado Vanelli, y su visión de la dama del poema de Tennyson.


Debido a que estos días no dan mucho tiempo para ciertas cosas, incluyendo dedicarse a escribir en un blog, después de varias entradas en diciembre, este año no me he estrenado hasta hoy, y con una muy corta. En realidad, en esta larga lista de post dedicados a la Hermandad y sus seguidores varios, he optado por lo que llamo un anexo, que sería una entrada corta, que en lugar de dedicarla a la vida y obra de un pintor -o escultor, o poeta; la última era, precisamente sobre dos de ellos-, más bien sirve para enseñar algunas obras de algún artista ya comentado, pero que se quedaron sin añadir a la entrada original, o para cualquier comentario corto. Y como de autores ya no quedan tantos, tal vez empiecen a ser más abundantes.
En este caso, este anexo está dedicado a una obra del ilustrador italiano Corrado Vanelli, que si bien se dedica a dibujar -con ayuda de su ordenador, pero según cuenta él mismo, empezando siempre con algo tan simple y clásico como el papel y el lápiz- básicamente temática entre fantástica, ciencia-ficción y gótica -o algo que me parece gótico; los entendidos en el tema sabrán decir, mejor que yo, si es así o no-, también tiene tiempo para visitar artistas del pasado. En este caso, a la obra "La dama de Shalott", de John William Waterhouse, que a su vez se inspira en el poema de Alfred Tennyson del mismo nombre. Y tras ella, la obra original del pintor, para que puedan compararse. Encontrar influencia directa del movimiento en el arte actual -o posterior en décadas a las últimas obras prerrafaelitas- no es demasiado fácil, pero tampoco, en absoluto, imposible, si bien es cierto que el modernismo o el simbolismo, por nombrar dos corrientes posteriores, que siguieron al prerrafaelismo cuando ya estaba empezando a apagarse, resultan mucho más presentes en ilustradores, pintores, escultores, arquitectos -el prerrafaelismo no tenía nada que ver con la arquitectura, al menos, directamente-, etc. Pero el buscar esta influencia en la red, lejos de molestia, es algo de lo más divertido. Y facebook -donde he encontrado cantidad de grupos y páginas- es un lugar perfecto para ello. Más adelante, tal vez enumere, una vez que tenga una lista lo suficientemente larga, algunos de éstos..

La visión, o versión, de Vanelli sobre la bella pelirroja.

Y el original de Waterhouse. Sin duda, una de sus obras más conocidas. Tal vez muchos no sepan ni el nombre del cuadro, ni el del autor, pero su imagen ha perdurado siglo y medio. Y lo que le queda.

jueves, 22 de octubre de 2015

Los prerrafaelitas (XXVII): Masaaki Sasamoto, el neo-prerrafaelita del Lejano Oriente.

Con toda seguridad, ninguno de los viejos maestros llegaría a pensar que su influencia artística llegara, geográficamente, tan lejos.

Después de muchos años de casi olvido, !dónde ha reaparecido la influencia de los prerrafaelitas...!

Después de haber escrito sobre tantos maestros de la Hermandad, o seguidores y simpatizantes suyos, incluidos algunos pintores que no fueron nunca, ni antes ni ahora, considerados como auténticos prerrafaelitas, pero que influyeron, o se dejaron influir por ellos, no está de más ir hablando de algún autor moderno -no sólo todavía vivo, sino aún joven-, que de forma más o menos clara en ocasiones, no tanto otras, haya recogido el testigo de la obra, estilo y temática de todos estos ilustres difuntos, cada vez menos desconocidos por los amantes modernos del arte pictórico -al menos, algunos de ellos-, y que en ocasiones, brillan en las nuevas obras de nuevos artistas.
Uno de ellos fue el norteamericano Brad Kunkle, autor hiperrealista, con un brillante uso del pan de oro, del que ya escribí algo no hace tanto -o sí, porque ya llevo tanto con el blog, que se me olvida cuando escribí de tal o cual cosa-, y otro sería Masaaki Sasamoto, del que aquí hablo un poco, pues no es mucha la información que he podido encontrar de él. Por no poder hallar, me ha sido muy difícil encontrar incluso los nombres de no pocas de sus obras. Tal vez, porque algunas no tienen, pero tampoco creo que eso tenga que ser tan importante para conocerlas y admirarlas.
Sasamoto -笹本正明, en el original japonés- nació en 1966 en Tokio, y se graduó en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de la misma ciudad, que le admitiría en 1989, y donde se especializó en pintura japonesa. Ha participado de forma continua tanto en exposiciones individuales, como colectivas, a lo largo de todo el país. Actualmente, vive y trabaja en la isla de Honshu, la principal del archipiélago nipón, en la prefectura -provincia- de Yamanashi. 
Es en la Galería de Arte de dicha prefectura -el museo provincial, se podría decir-, donde se puede admirar, si no toda, sí gran parte de su obra.

Aquí, una primera serie de su extensa obra:


Paintings by Masaaki Sasamoto: higanhe.jpg

Paintings by Masaaki Sasamoto: inosent.jpg

© Masaaki Sasamoto






Respecto a si se le puede considerar o no un auténtico neo-prerrafaelita o no, sucede lo mismo que con Kunkle: se puede decir que sí, pero con reservas. Pero estas no vienen tanto por su condición de japonés, de hijo de una cultura aparentemente parecida a la Occidental -apreciación un tanto equivocada que podría considerarse cierta debido a su alto desarrollo económico y tecnológico, más o menos como Europa o Norteamérica-, sino por la distancia temporal. Es lógico pensar que artistas que son todavía jóvenes bien entrado el siglo XXI, tengan visiones, técnicas, conocimientos tecnológicos, experiencias o influencias de todo tipo bien distintas a hombres y mujeres que vivieron durante la Época Victoriana o poco más allá -la mayoría no vivieron más allá de lo que se llamaría Época Eduardiana, que apenas llega a la I Guerra Mundial; más bien acabaría algo antes-. A la mitología greco-romana, y a la visión un tanto fantástica e idealista tanto de la Antigüedad, como del Medievo, o a los temas bíblicos, o la visión un tanto onírica del paisaje, o de la mujer como algo bello, pero también, para variar, como sujeto pensante y protagonista, ellos reciben la influencia de pintores o escultores posteriores en el tiempo, del cine, la televisión, el cómic y la animación -y en el caso de Sasamoto, esta influencia se nota-, así como de otras culturas, que a partir de mediados del siglo XX, son cada vez más conocidas en Occidente. Y si hablamos del autor japonés, ocurre exactamente lo contrario: a partir, precisamente, de la Época Victoriana, pero sobretodo desde los años inmediatamente anteriores a la II Guerra Mundial, Japón recibirá una fuerte influencia de Occidente de todo tipo, e igual que la población, o al menos parte de ella, estará cada vez más expuesta a la parte de la cultura occidental más popular o de masas, o la más actual, también irá conociendo, cada vez más, a esa misma cultura en otras épocas más antiguas. Y la Época Victoriana, y eso incluye a los prerrafaelitas, son parte de ese "Occidente idealizado" que más interés despierta entre la juventud japonesa desde hace ya tiempo.
Aparte de ello, el prerrafaelita se entremezcla con la influencia de su "hijo", el simbolismo, y en menor medida, la cultura popular japonesa -manga, anime, también la pintura o dibujo tradicionales japoneses-, así como un dibujo más moderno, aprendido en escuelas actuales. Según varios críticos, y modestamente estoy de acuerdo -no me comparo con ellos-, transmiten magia y fantasía, mezcla oscuridad con poesía de brillos áureos, y despiertan y hacen trabajar nuestra imaginación, al abrir puertas a mundos oníricos, y fantásticos.

Y aquí, una segunda muestra de la variedad de su obra, donde el negro y el dorado, la fantasía y la mezcla de personajes e influencias es enorme. Resulta evidente, eso sí, que el prerrafaelismo, presente en algunos dibujos, apenas aparece en otros, donde sería el simbolismo, o el impresionismo francés, o vanguardias posteriores (Klimt, Munch), que cambiarían para siempre la pintura europea:


© Masaaki Sasamoto

© Masaaki Sasamoto

© Masaaki Sasamoto




lunes, 25 de mayo de 2015

Los prerrafaelitas (XVIII): El pintor contemporáneo Brad Kunkle, y sus particulares  mujeres prerrafaelitas.

Aunque el recuerdo de los artistas de dicha corriente fue escaso durante décadas, aún hoy en día hay artistas que recogen su legado.


Brad Kunkle es un artista bien distinto a todos los que antes se han tratado en la -ya larga- serie de pintores prerrafaelitas, pues no es británico ni de nacimiento ni de adopción, pues es estadounidense, pero, sobretodo, porque no se trata de un pintor del siglo XIX, que vivió los primeros años del XX siendo ya maduro, o directamente anciano. Él es un personaje actual, contemporáneo, pues nació en 1978, en Lehinghton -estado de Pennsylvania-, aunque actualmente vive y trabaja en Nueva York.
Kunkle tiene un BFA, que sería el equivalente a unos estudios medios, o profesionales, de bellas artes, y se ha dedicado a crear obras que tienen una clara influencia del prerrafaelismo, y también del simbolismo, que sería algo así como el hijo más maduro, vanguardista, internacional -no sólo hubo simbolistas británicos, sino también, y según la nacionalidad con identidad propia, en Austria, Alemania, Francia, Polonia...- y oscuramente fascinante del anterior movimiento.

Una foto del autor, en su estudio.

Su obra destacaría por varias características propias, como que sus protagonistas son prácticamente siempre femenias, jóvenes, y de una belleza lánguida, inocente pero un tanto oscura, que cuadra bien con los movimientos ya nombrados, pero también la importancia que le da a la luz y las sombras, el enorme -hercúleo, más bien- trabajo que consiste en representar una inmensidad de hojas que le dan un realismo tremendo y casi mareante -en realidad, sus figuras humanas, a pesar de tener un aspecto casi onírico, no dejan de ser también sorprendentemente realistas-, y algo más: el uso que hace de oro y plata puros, que serían parte de cada cuadro, pero también elementos extras, no pintados, que interactuan con el espectador, la persona que lo observa, que, dependiendo de la posición en que se encuentre, o la luz que reciba el cuadro -y de donde, y con qué fuerza- tendrán un determinado aspecto u otro. Eso provoca que, aunque se pueda admirar su trabajo en un libro o revista, o en una página de internet, sólo se puede reconocer la totalidad del trabajo, y sentir todo lo que éste puede inspirar a un observador, si se está realmente delante de un cuadro real.
Según el autor, el pan de oro se ha usado, en el mundo de la pintura, básicamente para adornar los marcos. Él pensó que, en un óleo, y según como fuera tratado, el oro, como también la plata, no sólo tendría propiedades simbólicas, sin otambién físicas y visuales. Eso hace que sean obras visualmente muy atractivas, aunque sean casi monocromáticas -en ocasiones, hay cuadros que son, básicamente, una galería de grises o marrones-, y dónde luces y sombras, que siempre tuvieron tanta importancia para prerrafaelitas, neo-clásicos, simbolistas o academicistas -de toda la vida, o reformadores-, aquí lleguen a tener un significado y características especiales, por no decir únicas.

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"The gilded wilderness", que se podría traducir como "La inmensidad dorada". ¿Alguien se imagina qué trabajo implica dibujar todas esas hojas, y además adornarlas con pan de oro, para darles un mayor realismo, una forma más tridimensional?

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"Islas", donde el fondo más bien parece una fotografía estropeada por el tiempo, o, según se mire, porque se puede mirar desde muchos puntos de vista, un paisaje pintado en una sábana gastada y sucia.

"Despierta", o lo que parece una resurección entre una naturaleza amenazadora, o un ser natural que nace entre un remolino no de agua, sino de vegetación seca.

"The beginning" -"El principio", o "El comienzo, pero también "La iniciación". Obra que se exhibe en el Arcadia Contemporary (NYC), museo de arte alternativo o vanguardista.


Hay un artículo donde se habla más -y mejor, desde luego; yo me he inspirado en parte en él- sobre el autor, y donde se puede "saltar" a su web propia, y a otras:


"En las sombras están las serpientes", es un ejemplo del uso del pan de oro, donde la figura femenina está casi en blanco y negro, excepto el cabello, lo que hace que el contraste entre ésta y el arbusto tras el que se esconde sea mayor. En "A mitad de camino" -o "Enmedio del camino", las hojas del fondo se ven como algo onírico, pero las que recubren a la protagonista, que llevan pan de oro, se ven como algo mucho más real, tal vez más mágico, pero también, quizá, más amenazador.

In Shadows Are Snakes

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Y un último cuadro, del 2013 -muy reciente, pues-, "Ornitología":


Y por último, un vídeo -que originalmente, se puede ver en el museo o sala de arte donde es exhibido junto a unos cascos inalámbricos-, donde se mezcla pintura y audiovisual. Se trata de la obra "La pertenencia". Se puede, simplemente, admirar viéndola como una pintura sin más, pero el darle la posibilidad de movimiento -una vida propia- hace de ella un experimento, como mínimo, llamativo, además de atractivo.