miércoles, 4 de junio de 2014

Gente de mi ciudad ( V ): Josep Llovera, un pintor que es mucho más que quién da nombre a una calle.

Una ¿última? entrada sobre los pintores reusenses, tan poco conocidos -y reconocidos- incluso en su propia ciudad.


Bien, después de haber tenido el blog desatendido -casi se podría decir, olvidado- debido a mi falta de tiempo libre debido a cuestiones varias -y, la verdad sea dicha, también por un poco de pereza para meterme en escrituras del ciberespacio en cuanto lo tenía-, no he hecho en bastantes días aportación alguna. Así pues, realizaré aquí una en principio corta, tratando al, tal vez, último pintor reusense de importancia que me quedaba y que, como tanta otra gente, lo reconozco, sólo conocía porque una de las principales calles del centro de la ciudad, auténtica arteria comercial -a pesar de que no es lo que se diga, demasiado larga o espectacular- lleva su nombre: la Calle Llovera, así, sin nombre nada, apellido y en paz.
Así pues, una pequeña reseña sobre el señor Llovera, para así darlo a conocer al público, incluyéndome a mí mismo, que apenas sabía de él (y una cosa aparte: lo de "gran público", que he estado a punto de escribir, teniendo en cuenta las visitas de este blog, me sonaba un poco a cachondeo, así que "público" a secas. Muy respetuosamente, aún siendo escaso, eso sí):


La vida y la obra de Josep Llovera.

Josep Llovera i Bufill nació en Reus en 1846, ciudad donde vivió gran parte de su vida, y donde murió a finales de 1896, así que el buen hombre no llegó a los cincuenta y un años. Aún así, tuvo tiempo de tener una obra, cuanto menos, bastante grande. Al contrario que otros coetáneos, no estudió bellas artes, ni tuvo un maestro que le enseñara con tiempo y dedicación, sino que tuvo que estudiar, por fuerza e influencia paterna, la carrera de farmacia, llegando a abrir botica en su ciudad en cuanto la acabó. Pero, mientras estudiaba medicina, tanto en Madrid como en Barcelona, consiguió publicar caricaturas e ilustraciones, tanto en periódicos satíricos o políticos de una ciudad -Gil Blas-, como en otra -Lo tros de paper (El trozo de papel, en catalán de la época); L'Ase (el asno), La Ilustració Catalana (ésta no era un diario, sino una revista artística)-. En 1865, con el seudónimo de Señor Petrequín, publicaría "Álbum humorístico", donde hacía recopilación de dichos primeros dibujos.  Pero en determinado momento, se cruzó en su camino el genial Fortuny -sí, como se ve, casi todos estos pintores no sólo fueron contemporáneos, sino que en algún momento, unos y otros se conocieron y entendieron sin problemas-, y le aconsejó que se dedicara a la pintura, y se dejara de medicinas, pócimas y atender enfermos, reales o imaginarios. Optó por las acuarelas, como Tapiró, aunque también probó, y con éxito, el aguafuerte. Fueron algunas de estas primeras acuarelas, como "Cacería de pollos en Jauja", o "El Prado en el día del Juicio Final". Animado por ello, viajó en 1887 a París, y tras conocer las maravillas de la Ciudad de la Luz, se estableció en Barcelona, a vivir de su arte. 
Por lo que se puede leer en varias webs y libros, parece que no tuvo problema es pintar sobre cualquier tópico de la época, y, más que buscar temas alternativos, exóticos o rupturistas, le dio al pueblo -y a sus compradores, que no eran, evidentemente, de un origen tan "popular", entiéndase, socialmente- lo que esperaba de un pintor cercano y, a la vez, técnico, buen retratista y, al tiempo, paisajista. Aunque, en su caso, el paisaje era algo secundario, un fondo sobre el que se mueven los personajes.
Obras suyas conocidas, aparte de las ya nombradas, serían "Esperando una procesión", "Damiselas en el balcón", "Volviendo de un bautizo" -pues eso, costumbrismo, pero con gracia-, y "El baile de la linterna", que en aquella época, más que un baile propiamente dicho, era un juego con búsqueda de emparejamientos de por medio.

Una obra pintada, especialmente, para una exposicion sobre la Avenida del Paralelo -el Paral.lel, en catalán, como se le conoce también-, en su momento, la gran arteria de la vida teatral y musical de la Barcelona del siglo XIX, y hasta el estallido de la Guerra Civil. Aunque durante el franquismo abrieron algunos teatros, y en la actualidad, también más de un cine -aunque los cines barceloneses, como en todas partes, han ido cerrando uno tras otro-, ya no sería lo mismo tras el fin del conflicto.

      Josep Llovera Bofill - En El Parque             Josep Llovera Bofill - Untitled
Dos "obras menores" de los años 70 del XIX (el primero, "En el parque", de 1877, es una acuarela; el segundo, sin título o año conocidos, es un grabado).

Archivo: José Llovera Bofill - El bautizo - Google Art Project.jpg
"El retorno del bautizo", con toda la familia presente.

José Llovera Bofill (Reus, 1846-1896) Jóvenes en
"Jóvenes en un coche de caballos": "Chicas-bien" pasando el rato.

José Llovera Bofill Reus 1846 - 1896 Escena familiar Dibujo al carboncillo y gouache sobre papel
"Escena familiar", se supone que de 1881. Dibujo en papel y al carboncillo.

José Llovera Bofill (Reus, 1846-1896) Jóvenes con
"Jóvenes con cisnes", de fecha poco clara. Pintura al óleo.


La información, un tanto escueta, la encontré en un artículo de la wikipedia en catalán -no sabría decir si existe uno en castellano; tal vez sí, pero no dejaría de ser, muy probablemente, una simple traducción-. Las fotos de sus obras, curiosamente, las he encontrado, principalmente, en webs de venta y subastas de arte, normalmente en inglés. Llovera, como Tapiró y Güell, todavía tienen mucha salida en el mercado del arte, más de lo que podría suponerse. Recuerdo como, no hace mucho -no más de un par de años- hubo en Reus una subasta de pinturas, dibujos y grabados, y, como gancho, había no pocas obras de artistas locales de renombre. No sé cómo iría, porque por razones evidentes, no tenía dinero para aspirar a pujar por casi nada, pero si lo llego a saber, aunque sólo hubiera sido por curiosidad, me habría gustado asistir.

Dentro de poco, espero que más pronto que tarde, más.

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