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domingo, 29 de abril de 2018

Películas que no fueron. O sí, pero pasado mucho tiempo.

Algunos carteles que podrían haber existido, si ciertas películas se hubieran filmado mucho, mucho antes.


Cartelería fantástica.

Mi poco tiempo libre no me permite dedicarle lo que querría al blog, pero intentaré colgar algo, aunque se trate de entradas cortas con cualquier cosilla que encuentre aquí o allá. En este caso, de una página de facebook llamada "Películas de todos los tiempos", para quién quiera entrar y disfrutar de su amplio contenido.
¿En qué consisten? Pues, básicamente, que habría pasado si ciertas películas, en este caso de superhéroes, se hubieran filmado décadas antes del momento en que realmente se hicieron, sin efectos especiales creados con ordenador tan extraordinarios que, en ocasiones, hasta nos hace olvidar que no es real -y en ocasiones, hasta la historia propiamente dicha-, pero con unos directores y sobretodo, actores y actrices, sencillamente inolvidables, y que nos hace soñar con estas películas, más que imaginarias -porque realmente sí existen-, re-imaginadas.

Y aquí, unos ejemplos:

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A mí, siempre me ha gustado Paul Newman, haciendo cualquier cosa. Pero de superhéroe... y más todavía de Iron Man, creo que habría estado genial.

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Al igual que el original -el que se pudo ver en cines, para entendernos-, habría sido una gran reunión de superhéroes, y por extensión, de estrellas de cine. Aquí, Iron Man es nada menos que Clark Gable.

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Este tiene hasta dobleces, como si se hubiera guardado en un cajón durante años. Bogart, Marlon Brando y Marilyn juntos. Increíble. 

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A partir de este cartel, los encontré en pinterest, donde se puede encontrar de todo. No sé quién o quienes son los autores, pero Katharine Hepburn le habría dado a Catwoman una personalidad tremenda. ¿Y qué Batman habría sido Cary Grant?

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Aquí, quién más me llama la atención es Yul Brynner, el calvo más carismático del Hollywood clásico.

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¿Cómo habría sido un Hulk de los 30 o 40?

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Parece que Iron Man es uno de los superhéroes más atractivos y carismáticos. Curioso, teniendo en cuenta que en los cómics siempre fue bastante secundario. En este caso, no sólo Gable, sino sobretodo Ingrid Bergman, la que habría querido ver en una película de este tipo. Y Bill Robinson fue quizá el primer actor afro-americano famoso y con una filmografía larga e interesante.

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No sé si Humphrey Bogart habría sido el mejor Hellboy, pero tampoco me imagino en el papel a otro actor de aquellos años, la verdad.
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Y por último, la super-pareja de la Visión y la Bruja Escarlata. Un par de guapos de los 30-40.


viernes, 23 de diciembre de 2016

Ramón Casas, el pintor e ilustrador más importante del modernismo catalán y español.

En España, y en particular en Barcelona y el resto de Cataluña, el modernismo fue, básicamente, arquitectónico. Pero hubo pintores con mucho que decir.


Un artista entre dos siglos: el XIX del modernismo, y el XX del neocentismo y otras vanguardias.

El modernismo, en España, estuvo en gran parte concentrado -aunque no sólo- en Cataluña, y no sólo en Barcelona, como podría pensarse -en mi propia ciudad, Reus, hay cantidad de edificios modernistas, aparte de ser lugar de nacimiento del mismísimo Gaudí, aunque en el vecino Riudoms se duda de ello-, pero, en principio, tanto el ya nombrado Gaudí -uno de los arquitectos más importantes, a nivel mundial, de la segunda mitad del siglo XIX, y los primeros años del XX, aunque a su muerte, ya existían estilos arquitectónicos bien distintos-, como otros muchos -Puig i Cadafalch, Doménech i Montaner, etc.- harían pensar que el modernismo, o art nouveau -como era conocido en el mundo francófono; en el mundo germánico tuvo nombres y sub-estilos distintos, sobretodo en Viena- fue, básicamente, un estilo arquitectónico. A lo sumo, también tuvo su influencia directa en el mundo del diseño de muebles, lámparas, enrejados...
Pero, ¿y en la pintura, o el dibujo? Pues también, sí, también hubo pintores, que en general, igualmente trabajaron de dibujantes, o mejor dicho, de ilustradores, tanto de cartelería -obras de teatro, anuncios que se podían ver en cristaleras de tiendas, establecimientos conocidos por su apoyo a la cultura, y en particular, a las vanguardias...-, como en libros -tanto portadas, como ilustraciones interiores-. Y uno de ellos en nuestro hombre: Ramón Casas.

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Un autorretrato de 1908. En esa época, principios del XX, dedicó mucho tiempo al retrato al carboncillo.

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"El garrote vil" (1894), fue un tipo de ejecución que sólo existió en España -o en sus colonias-, y que acostumbrava a usarse para ajusticiar gente de origen modesto -de ahí lo de vil, en referencia a la gente común, no noble-. Casas quiso dar más protagonismo a la multitud, que se agolpe alrededor de tan siniestro espectáculo -una ejecución real que pudo ver el pintor en 1883 con sus propios ojos-, más que en el condenado, el verdugo o los sacerdotes. No fue su primer cuadro de multitudes, pero este resulta más atractivo que otros, sobre regatas o corridas de toros. Y más útil para conocer un pasado relativamente reciente.

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"La carga", o "Barcelona 1902" -aunque, en realidad, se acabó en 1900-, ha sido, durante mucho tiempo, una clara representación de la fuerza bruta del poder contra el pueblo en rebelión o protesta. Obra de gran formato, representa hechos contemporáneos del pintor de forma realista, y hoy en día, son una ventana al siglo XIX, como la obra anterior.

Ramon Casas i Carbó nació en 1866 en Barcelona, y fue un artista versátil y poliédrico, tanto en estilos, como en temáticas. Se dedicó a los retratos de gentes importantes y conocidas de la época, en cuadros realistas, en otros de estilo más moderno -o sea, modernista, art nouveau-, así como a caricaturas, cartelismo, y lo que saliera. La visión del modernismo catalán que tenemos hoy en día, realmente, tienen de base, tanto  o más que los edificios que nos han llegado, en general, en buenas condiciones -no pocos de ellos se han ido restaurando en los últimos años; eso, también lo he podido comprobar en mi propia ciudad, y no sólo en Barcelona, o en Comillas, por ejemplo, en "El capricho" de Gaudí-, los cuadros, y sobretodo los carteles e ilustraciones de gente como Ramon Casas.
Hijo de una familia adinerada, en 1877 abandonó la escuela para estudiar arte en el estudio de Joan Vicens Cots, y siendo aún muy joven, fue uno de los fundadores de la revista "L'Avenç" -"El avance"-. En 1881, con la excusa de acompañar a un primo suyo a estudiar a París, decidió quedarse a vivir y estudiar durante un tiempo en la ciudad de la luz, que en aquellos tiempos, era uno de los centros culturales y artísticos más importantes del mundo, si no el que más. Allá, además, fue corresponsal de su revista en Francia, aunque lo que más tiempo le ocupó fueron sus primeras obras, digamos, en serio. Así, en 1882 realizó su primera exposición, en la Sala Parés de Barcelona, y en 1883, expuso su "Autorretrato vestido de flamenco" en la sala de los Campos Elíseos de París, lo que le abrió puertas en salones y asociaciones de críticos de arte, y de artistas propiamente dicho. Lo que cualquier pintor de la época soñaba con hacer al menos una vez en la vida: triunfar, o al menos llamar la atención, en París, ciudad llena en esa época -y lo seguiría estando durante algunas décadas más- con artistas de todo el mundo.
En la década de los 80 siguió pintando, viajando -vivía entre París y Barcelona, pero también visitó Madrid y Granada-, iniciándose en la pintura de multitudes, y conociendo a artistas como Santiago Rusiñol, o Ignacio Zuloaga, amén de sobrevivir a una tuberculosis, una de las enfermedades que diezmaban de forma crónica a la población de todos los países europeos, sin importar demasiado su origen social -aunque, evidentemente, los ingresos económicos de las familias eran vitales para que una persona pudiera, o no, sobrevivir a ella, aunque en no pocas ocasiones, ni el dinero podía curarla-.
Con su amigo Rusiñol, se volvió a instalar en París, donde el primero ejercía de corresponsal de "La Vanguardia", y Casas ilustraba sus crónicas. En esa época, es cuando consiguió ser miembro de la Sociedad de Artistas Franceses, lo que permitía participar en exhibiciones anuales, sin paso previo de descarte de jurados.

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"Joven decadente", de 1899, es una vuelta a los tiempos parisinos. También, una temática de Casas de esos años: mujeres modernas, cosmopolitas, que viven como quieren, sin hacer caso a lo que piensen sobre ellas.


Fama mundial, para un artista por redescubrir.

Fue a partir de la década de los 90 cuando expuso no sólo en España, sino también en Berlín, París, Chicago, etc., además de Sitges, que empezó a ser algo más que una pequeña población costera: un centro de turismo minoritario -porque en aquellos tiempos, poca gente podía permitirse hacer turismo-, de segundas residencias, pero también cultural. También, en esa época, empezó a notarse, no sólo en Casas, sino también en otros pintores europeos -tanto franceses, como también alemanes, de la Europa Oriental, austriacos...- la aparición de un estilo pictórico nuevo, que parecía un híbrido o intermedio entre la pintura académica realista y el impresionismo francés, pero sin querer llegar "más allá", creando la simiente para vanguardias posteriores, como sí consiguieron hacer los llamados post-impresionistas -Van Gogh, Toulouse-Lautrec, Gauguin... cada uno, realmente, bien distinto de los demás-:se trataba de lo que se llamaría, poco después, modernismo, expresión que se usa más que art nouveau cuando se hace referencia a la pintura y el dibujo.
Ese modernismo estético, pictórico, encontró un centro donde poder reunirse sus miembros -Casas, Rusiñol, Utrillo...- para  hablar, participar de sus proyectos, comentar sus trabajos todavía inacabados, realizar exposiciones-, en el bar "Els Quatre Gats" -"Los cuatro gatos"-, que quería ser la versión barcelonesa de "Le Chat Noir" -"El gato negro" de París-. Se encontraba en los bajos de un edificio de Puig i Cadafalch, y contaba, aparte de exposiciones y tertulias, con una pieza fija, un autorretrato de Casas pedaleando sobre un tándem -una bicicleta para dos-, junto a su amigo, el promotor y animador cultural -entre otras cosas- Pere Romeu.
Porr tener, el bar tuvo su propia revista, que tuvo vida bien corta, pero a la que siguió "Pel i Ploma",  -"Pelo y pluma", imagino que refiriéndose al pelo del pincel, y a la pluma de dibujar y escribir-, en la que participó siempre que pudo. En esa época, es cuando se dedicó de forma seria y profesional al cartelismo -el diseño gráfico, diríamos ahora-, para empresas como "Codorniu", o "Anís del Mono".
Poco más que añadir, excepto que su fama se extendió por toda Europa, y también por Latinoamérica, sobretodo Argentina. También en ese momento, a partir de 1900, se dedicó a la caricatura de gente conocida, tanto en el mundo de la cultura como de la política, y algunas obras realistas suyas, como "El garrote vil", sobre una ejecución pública, o "La carga" -después, conocida como "Barcelona 1902", basada en una carga de la guardia civil sobre unos huelguistas, le hcieron famoso, sí, pero en ocasiones, también levantó ampollas, pues Casas, cuando se interesaba en retratar la sociedad, y quizá debido a la fama y buena posición social y amistades importantes que había conseguido, no temía enfadar a quien no debía.

"Flores deshojadas" (1894), fue una obra de su mejor época. La pintura fue un escándalo, porque la sociedad barcelonesa -y en general catalana y española- era más conservadora que en otros países europeos. Casas quería llamar la atención de una estúpida y brutal idea de la época: la mejor forma de curarse de la sífilis, era mantener sexo con una virgen. De ahí, que hubiera durante algunos años tantos casos de violaciones de adolescentes, e incluso niñas. Pero la gente bienpensante sintió más vergüenza de su cuadro, que de las barbaridades que ocurriían en sus calles y casas. Como no pudo venderla, se lo regaló a su amigo, el compositor Isaac Albéniz -abajo a la derecha, sobre la firma y la fecha, se puede ver la dedicatoria que le escribió-.

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"Plen Air" -que podría traducirse como "Al aire libre" (1890), la realizó en París, mezclando el impresionismo francés -todavía vivo- y el realismo naturalista que buscaba parte de la pintura academicista, y que más adelante, alcanzaría lo que se podría llamar hiperrealismo, que aquellos tiempos todavía no se había conseguido. Es una de sus obras más conocidas y representativas de su estilo, que al ir variando entre el academicismo, la influencia francesa, el modernismo, y más adelante, una vuelta al realismo, además de sus trabajos en cartelismo y dibujo al carbón, realmente, debería llamarse "estilo Casas".

Tras conseguir la amistad del coleccionista norteamericano Charles Deering -tener un buen patrocinador y  mecenas en mucho conseguir-, conoció a una joven, de apenas dieciocho años, cuando él rondaba los cuarenta -veintidós años de diferencia-: Julia Peraire. 
Que un hombre famoso se encaprichara de una jovencita de origen modesto -era vendedora de lotería- tampoco es que fuera algo extraordinario. No fueron pocos, los artistas que tuvieron relaciones sentimentales y/o sexuales con sus modelos -Rossetti sería un ejemplo de libro-, pero raramente deseaban casarse con ellas -aquí, se podría decir que el ya nombrado Rossetti se casó con Siddal, pero es que en aquellos tiempos, tenían una edad parecida, y si Siddal era de clase media-baja, Rossetti era un artista bohemio y poco conocido; más bien, era el pintor, el mal partido de ella, y no al revés-, así que resultaba normal que la familia y más de un amigo, y no pocos conocidos de la clase alta, o la media-alta, que conocía o trataba el pintor, decidieran oponerse a la unió, o al menos, aconsejarle de que no echara su vida por la borda. Según ellos, claro está.

Una fotografía de Casas con Julia Peraire, cuando ya estaban casados.

"La sargantain", fue uno de sus retratos de una Julia jovencísima, osada, que se sentía encantada de ser el amor -correspondido- de un gran artista, que nunca la trató ni como una niña, ni como una posesión. Tal vez eso, el respeto la falta de celos -que se sepa- también animó a la joven a mantener una relación que acabó sólo cuando falleció el pintor.

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Una obra más personal y atrevida de su amante Julia. Casas pensaba que ya iba siendo hora de que el desnudo -sobretodo el femenino, porque el masculino ya era normal en el arte desde tiempos del Renacimiento- no fuera tabú.

Sin embargo, Casas y Peraire, después de que ella fuera modelo y amante suyo durante años, llegaron a casarse, y además, el matrimonio, a pesar de la diferencia de edad, funcionó. La joven Julia fue su modelo desde poco después de conocerse, aunque no pudieron casarse en ese momento, sino cuando ella ya contaba con treinta y cuatro años, y él, unos cincuenta y seis. Vivieron juntos hasta la muerte de su artista, y la retrató de diversas formas y estilos: como jovencita, como señora casada, o como musa, para nada inalcanzable. Muchos cuadros de sus últimos años tienen como protagonista, precisamente, a ella.
En la primera década del siglo XX, se dedicó mucho al dibujo al carboncillo, sin abandonar nunca la pintura, y viajó por Cuba y Norteamérica, y también Europa, aunque la I Guerra Mundial hizo que ya no viajara apenas, acabando por establecerse definitivamente en Barcelona. También fue el responsable de la restauración de un pequeño pueblo abandonado, Tamarit, muy cerca de la ciudad de Tarragona -actualmente, forma parte de su municipio-, que había comprado su mecenas y amigo Deering, pero, cuando falleció en 1932, hacía tiempo que su época había pasado. En aquellos difíciles años, el modernismo había pasado ya a la historia, y otras escuelas y vanguardias habían cogido el testigo.

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Ejemplos de trabajos publicitarios de Casas, para Anis del Mono, y Codorniu.

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Una ilustración de 1899, de la revista "Pel i ploma".


sábado, 7 de marzo de 2015

Gente de mi ciudad (VIII). Macari Gómez Quibus, MAC: el artista que dibujó carteles de cine para Hollywood.

Después de un tiempo sin hablar de las "glorias reusenses", un artista que no se dedicó a la pintura, sino al cartelismo.


Hacía tiempo que no escribía nada acerca de alguno de mis conciudadanos que, por una u otra razón, alcanzaron en su momento -y después de su fallecimiento también; al menos, algunos- fama y popularidad. En general, se trataba de artistas -sobretodo pintores- fallecidos hace ya mucho, aunque en el caso de los escultores, fueron personajes cuya vida y obra corresponderían al siglo XX en pleno. En este caso, para variar, se trata de alguien que todavía sigue vivo, si bien es ya anciano -tiene casi ochenta años. Se trata del cartelista Macari Gómez Quibus, conocido tanto en el mundo artístico, como en el cinematográfico -y entre los admiradores de su obra, o al menos, en los no muchos que conocían el nombre del autor de tantos carteles suyos que llegaron a admirar- como Mac.


El dibujante que dio el gran salto a la Meca del Cine.

Nacido en Reus en 1926, y todavía vivo -sí, vivo. Es el primer reusense vivo del que hablo-, reside desde los años setenta en Olesa de Montserrat, en Barcelona. Su familia llegó de Fraga, en Aragón, y era de origen muy modesto -labradores. Fallecido en 1928 su padre, acabó en la Casa de la Caridad de Reus en 1931, que era, básicamente, una institución para acoger huérfanos o, al menos, niños en una situación social mala o muy mala -él era huérfano de padre, pero no de madre; aún así, ésta no siempre fue capaz de mantenerlo-. Allá empezaría a dibujar y, retornado a casa cuatro años después, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Reus. Tras la guerra, su situación económica era tan penosa que acaba yendo a vivir con su abuelo a un pueblo de Girona. En 1944 vuelve otra vez con su madre, pero a Barcelona, donde ésta trabajaba, y allá, en una gran ciudad, aunque estuviera arruinada por la guerra y oprimida por la dictadura, empezó a desarrollarse como artista de forma seria.

  
El cartel para "El verdugo" de Berlanga, uno de los más difíciles, por el tema que trata -la pena de muerte, y quién la ejecuta-, y más teniendo en cuenta que debía realizarlo en plena dictadura franquista. A la derecha, el autor trabajando en una de sus obras.

En 1946 visitará el Museo de Arte Moderno de Barcelona, donde descubrirá a su conciudadano Marià Fortuny, al que desde un primer momento admira y estudia al tiempo. esto le hace decidir que el dibujo será su forma de vida, y vuelve a estudiar en una escuela de bellas artes, en este caso, de Barcelona. De ahí, pasará a trabajar en el estudio gráfico "Estudio Domínguez", que se encarga de la decoración de las fachadas de los cines de esta familia. En aquella época no se realizaban copias de enorme tamaño de fotografías, era normal crear grandes carteles pintados a mano, que se iban cambiando a medida que se retiraban películas para sustituirlas por otras nuevas -en aquellos años, las películas de éxito podían estar meses en cartelera; aún así, siempre había trabajo, pues dichos carteles tampoco se hacían en un día, precisamente-. Mientras tanto, por las noches haría dibujos a pluma -o sea, dibujar el lápiz, para después entintar en blanco y negro- para la publicidad en la prensa, que tampoco abundaba en el uso de la fotografía. En 1947 tiene que realizar el servicio militar, pero como lo tiene que hacer en la misma Barcelona, puede compaginarlo con sus trabajos.
Tras la muerte de su madre, decide que sus trabajos, aunque le producen ganancias económicas, modestas, y le permiten aprender, no son suficientes. Se dedicará cada vez más a la publicidad, hasta que, en 1952, le contratará el estudio de diseño publicitario de Martí Clavé, Esquema. Allá realizará su primer cartel cinematográfico de una gran producción: Ivanhoe. Es tal el éxito que consigue con ese trabajo, que hasta un alto ejecutivo de la Metro Goldwyn Mayer le felicita. Y a partir de ahí, lograría catapultarse hacia Hollywood, donde sólo los mejores podían hacerse un hueco, aunque, para ello, todavía tendría que esperar un poco.

  
"Los Diez Mandamientos" es una de sus obras más conocidas. Para "Ciudadano Kane", que era una película realizada años antes de que se dedicara en serio a la cartelería, realizó un nuevo cartel, para su re-estreno.

La distribuidora Tandem Films se instala en el edificio en que él vive con su mujer, y pasa a trabajar para ella realizando todo tipo de trabajos. Allá aprenderá y desarrollará su estilo para el mundo del cine, y le servirá para presentarse al mundo. A partir de 1955 ya firmará como MAC.
Con un estilo depurado, gran creatividad, colorido, imaginación y armonía, éste ya no cambiará demasiado con el paso del tiempo. Y realmente, tampoco tendría mucho sentido, pues acabaría teniendo más encargos de los que nunca habría podido realizar.
Sería la Paramount quien le encargara un cartel gigante para su superproducción "Los Diez Mandamientos", que fue un éxito rotundo, y que le significó que la productora le hiciera todo tipo de encargos relacionados con la película. Hasta el mismo Charlton Heston quiso conocerlo, y consiguió del artista un retrato como regalo personal.
En los años 60 y 70, la época dorada de las superproducciones, que empezaron ya en los 50, se consideraba lógico que, para presentar y publicitar grandes películas, se realizaran para ello los carteles más espectaculares, y MAC los realizaba a ritmo casi industrial. A veces eran de estrenos, novedades, y en otras ocasiones, se trataba de reposiciones. Así, hubo películas antiguas -o, al menos, anteriores a la época profesional del autor- que tuvieron, gracias a él, un segundo cartel, que les permitió tener también una segunda vida comercial.
Él era un artista que ahora se llamaría "free-lance", o sea, independiente, y aceptaba encargos de todo el mundo, aunque él siempre vivió en Barcelona. Nunca quiso abandonar su país, ni obligar a su familia a marchar al extranjero, por mucho que podría haberse instalado en Estados Unidos o Europa sin problemas. Más bien al contrario, todo el mundo lo quería en exclusiva. Así, igual trabajó para la Paramount, MGM, Universal o la Fox.
Y respecto a títulos de películas que contaron con carteles hechos por sus manos, se podrían nombrar "Ivanhoe" (1952), "Moulin Rouge" (1953), "La tentación vive arriba" (1955), "Los diez mandamientos" (1956), "El Cid" (1961), "Desde Rusia con amor" (1963), "La muerte tenía un precio" (1965), o "Doctor Zhivago" (1965). Y en España, el de "El verdugo" (1963), de Berlanga.
Pero a partir de los 80, la fotografía empezó a sustituir al cartel dibujado y pintado -las técnicas fotográficas, y más adelante informáticas, permitían hacer casi cualquier cosa-. Resultaba más barato y rápido. Y ese deseo de reducir gastos fue debido a una crisis económica para las salas de cine provocada por la irrupción del vídeo en casa. Así que MAC decidió a pasarse a ese nuevo mundo, haciendo multitud de pequeñas pero magníficas carátulas, sobretodo para las distribuidoras Video Technics y Embassy.


Lo mismo realizaba trabajos para películas históricas, como bélicas -principalmente, la II Guerra Mundial", pero siempre primando la figura humana sobre el paisaje, que tiene una importancia muy secundaria, prácticamente un fondo donde los personajes se mueven.

Su último trabajo sería el cartel para la película "El placer de matar" de 1988. A partir de ahí, recibiría premios y reconocimientos, como ser nombrado miembro de honor de la Academia del Cine Catalán (2013), o la Cruz de Sant Jordi de la Generalitat, en 2014, aparte de varias exposiciones de su amplísima obra, de más de 4.000 trabajos de todo tipo: carteles de cine, carátulas de vídeo, las llamadas plumas de prensa -anuncios dibujados a mano- o guías -estas guías eran, más bien, una especie de anuncio donde se podía, por un lado, admirar y reconocer el cartel de la película, y por otro, conocer la sinopsis, el director y los actores, el día de estreno, etc.-. Todos ellos, por lo visto, muy recientes aunque, al menos, le han llegado todavía en vida, lo que es de agradecer.
A pesar de su impronta en la época del Hollywood dorado, su nombre es poco conocido hoy en día. Muchos cinéfilos no parecen darle importancia que un español llegara tan alto en el mundo del cartel cinematográfico, pero con la ayuda de la wikipedia, donde lo descubrí mientras me informaba sobre Tapiró, Fortuny y compañía, espero que haya más gente que pueda conocerles, a él y a su obra.

Existe un cortometraje, "Un chico de portada", de David Muñoz, en que el propio MAC habla sobre su vida y obra, y recuerda sus trabajos más importantes y reconocidos. Fue estrenado en 2012 en el Festival Internacional de Cine de Sitges (comúnmente llamado Festival de Cine de Terror, Fantasía y Ciencia-ficción; de visita ineludible para amantes de estos géneros, o de cualquier otro).


También hay un blog dedicado enteramente a MAC, donde se pueden disfrutar más de mil trabajos, recopilados con enorme paciencia: Universo MAC.


*Y aquí, un anexo:
Después de la jubilación de MAC, y de otros muchos cartelistas españoles, todavía queda, al menos en Madrid -su propietario y principal artista, Alfonso Pérez, dice que en toda Europa; no así en Estados Unidos, o en la India- una pequeña empresa que se dedica a realizar  carteles cinematográficos. No trabaja, como es de suponer, para productoras o distribuidoras, sino para pequeños cines que quieren diferenciarse de la competencia, propietaria cada empresa de varios -o muchos- cines en toda España. Trabajar por amor al arte, en el sentido más profundo y real del término.

viernes, 2 de enero de 2015

Este año 2015 que comenzamos...

En la saga "Regreso al futuro", el protagonista Marty Mc Fly podía viajar a un futuro cercano, donde se encontraba con no pocos inventos que, en ocasiones, podían parecer una locura, y en otras, más que plausibles. Teniendo en cuenta que es, precisamente, al año 2015 donde éste viaja, cabe preguntarse, de todas las novedades teconológicas con las que se encuentra, cuales existen ya, las que podrían llegar en un futuro cercano y las que, todavía, forman parte de la ciencia-ficción.


Pues eso: ¡2015, estamos listos!

viernes, 13 de junio de 2014

Frank R. Paul, el primer genio de la ilustración en el mundo de la ciencia-ficción.

Ilustrador de portadas, contraportadas, relatos y novelas de c.f., fantasía y aventuras, considerado hoy en día como un artista en parte por re-descubrir.


Hacía tiempo que no dedicaba una entrada a algún personaje de la cf más o menos clásico, entiéndase, con una obra básicamente anterior a 1950, o así. Y pensé que, después de hablar de escritores, no estaría de más dedicar un espacio a uno de los hombres que se dedicaron, durante años, con enorme pericia y una capacidad de trabajo increíble, a poner imagen a todo lo que los lectores de la época -y los actuales, en caso de poder disfrutar de su arte-  leían en revistas y, en menor medida, en libros -pues la ciencia-ficción, hasta bien entrados los años 50, normalmente se editaba sólo en revistas, y tardaba mucho, si es que llegaba, a volver a ser publicada en forma de libro, con su tapa dura y todo-.

Un póster moderno -en teoría, de venta en internet, aunque no he llegado a aclarar como comprarlo, porque reconozco que me gustaría hacerlo-, del autor, rodeado de sus creaciones.



El inventor de mundos nuevos: el hombre que abrió la puerta al universo de la ciencia-ficción.

Frank Rudolph Paul no era americano de nacimiento, sino de adopción. Nació en Viena, en 1884, aunque emigró joven, después de haber estudiado en Austria, de donde emigró siendo muy joven, pero que no me pregunte a qué edad, porque lo desconozco. Lo que sí es cierto, es que con 30 años no sólo vivía en Estados Unidos, sino que ya se ganaba más o menos bien la vida trabajando para un pequeño periódico rural, donde realizaba ilustraciones de edificios y maquinaria, pues sus estudios de dibujo en Europa fueron de ese tipo: técnicos. Y, al contrario de lo que podría creerse, la ilustración fantástica, si bien le dio fama y legiones de seguidores y admiradores, no le hizo rico, y parte importante -en según qué épocas, casi todo- de sus ingresos provenían de ese tipo de encargos más "aburridos", principalmente relacionados con la arquitectura y el urbanismos -aunque lo de "aburrido" lo pongo entre comillas; a mí, el urbanismo y la edificación no me parecen temas en absoluto pesados, si se tienen interés por conocer y comprender-.

Un astronauta humano, que ha sido capaz de algo tan aparentemente -y en la realidad, si así sucediera- de tener no sólo un contacto exitoso con un ser de otro mundo -en este caso, el clásico marciano-, sino que además, ha entablado una buena amistad con él. Muy probablemente, se trata de un dibujo contemporáneo, o inmediatamente anterior, a la II Guerra Mundial. Lamentablemente, los humanos reales, que querían la paz con los marcianos, no fueron capaces de mantenerla entre ellos.

4 Frank R. Paul life-on-mercury
Otro ejemplo de ilustración que imagina vidas alienígenas. En este caso, en el relativamente cercano Mercurio. Paul tiene en cuenta las altas temperaturas del pequeño planeta, que en aquella época, tal vez, se suponían, aún así, muy inferiores a las que realmente sufre este mundo, y "según la ciencia" -y tal vez fuera cierto-, imagina la posibilidad de una vida basada en gigantescos insectos -o algo así- inteligentes y poco amigables.

Hugo Gernsback, que aparte de tener un apellido germánico de lo más complicado, y de ser, probablemente, el único luxemburgués -un inmigrante centroeuropeo y germanoparlante, como él- que haya destacado claramente en algo, se le puede considerar como el padre de la ciencia-ficción como una rama separada tanto de la fantasía, como de los relatos de aventuras -por mucho peso que pudieran tener en ellos las nuevas tecnologías; eso no los hacía parte del nuevo género, sólo demostraba que los autores conocían los avances científicos y técnicos de la época-, lo descubrió y lo fichó, para ponerlo a trabajar en su revista científica, donde se hablaban tanto de avances en los diversos campos de la ciencia, como se publicaban relatos de autores ya consagrados del nuevo género -caso de Wells o Verne, aunque muchos otros autores europeos, sobretodo franceses, apenas tenían espacio-, como otros nuevos, descubiertos o no por él -o sea, norteamericanos, de nacimiento o adopción, como él mismo-. Esta revista, Electrical Experimenter, -o "El experimentador eléctrico", cuando la electricidad era casi magia para no poca gente-, acabó desapareciendo cuando Gernsback decidió dejar la ciencia en segundo plano, y dedicarse a la ciencia-ficción pura y dura -o, en no pocos casos, auténtica "fanta-ciencia", donde la parte científica era mínima-, creando una revista nueva, cuyo nombre, con el paso de los años, se haría legendario: Amazing Stories. Fue Paul el autor de su primera portada, y crearía no menos de 220 en diversas revistas, fueran en esta pionera, o en sus ediciones especiales -más precio, más páginas, novelas completas, y no en capítulos-, o en posteriores, como Wonder Stories, revista que nació cuando Gernsback -que tenía fama de ser un genio descubriendo nuevos valores, y consiguiendo nuevos seguidores para la legión de amantes de "la nueva ciencia", pero que también era, como mínimo, bastante tacaño y peor pagador, y que acabó expulsado de su propia publicación. Eso, además de contraportadas -en ocasiones, tan excelentes como las portadas en sí mismas, y que eran poco menos que ilustraciones con algún texto que lo mismo era humorístico, como reflexivo-, ilustraciones interiores, además de dibujos y portadas realizadas para novelas publicadas como libros independientes -algo muy raro hasta los años 50-, como es la obra de anticipación científica de su propio jefe "Ralph 124C 41+", donde Gernsback sorprende hablando, con décadas de anticipación, de la televisión, la video-conferencia, el aire acondicionado, el hilo musical, etc., pero que, en cuestiones de contar una historia, demuestra, aquí sí, ser bastante incapaz. Hoy en día, este "Ralph..." resultaría pesado de leer, si no se tuvieran en cuenta -que, para ser justos, habría que hacerlo- la capacidad de anticipar inventos de su creador. Aún así, aunque sea un clásico a su manera, ha envejecido muy mal, y se le podría considerar algo así como "arqueología literaria".

"Ciencia y mecánica", otra revista de Gernsback, donde aparece una máquina de guerra capaz de destruir de golpe toda una pequeña población, mezcla de tanque y acorazado -y portaaviones, un tipo de barco que, en los años 20, todavía no existía-. Paul también participó en ella, como en esta ilustración.

"Ciudad dorada de Titán", otra contraportada de Paul, sin letras o títulos. Una de las mejores series de ilustraciones fue sobre supuestas ciudades en planetas y grandes satélites de Júpiter o Saturno, donde sus habitantes son pequeñas figuras moviéndose entre una extraordinaria arquitectura -en ocasiones, por lo demás, bastante "art-déco"-.

Otra civilización imaginaria, una especie de cálida Venecia en Calisto, uno de los satélites de Júpiter -y, por lo visto, un lugar con un clima de lo más apacible y templado-.

Aquí, los humanos han creado unas esferas que lo mismo sirven para trasladarse por el mar -barcos-, como rodando -sólo las tiras metálicas, parecidas a orugas de tanque- sobre el hielo perpetuo de un mundo que parece un mundo congelado-.

Hasta su muerte, en 1963, en su casa de un pueblo cercano a Nueva York, seguiría, aunque en menor ritmo, ilustrando libros y nuevas revistas, como el primer número de Marvel, donde se daban a conocer los personajes de Namor -el príncipe de la Atlántida, y que hace ya mucho que dejó de tener continuación, aunque no sería extraño que, un día de estos, la Marvel, más preocupada hoy en día en el cine que en la historieta, decidiera sorprendernos, para bien o para mal, con una película sobre él-, y la Antorcha Humana, antecesora de uno de los Cuatro Fantásticos, del mismo nombre e idéntico poder, pero que, en aquella época, iba por libre. 

Ilustración para "La guerra de los mundos", de Wells, publicada en 1927 por Amazing Stories, y que se transformaría en clásica. Las películas o cómics posteriores deberían mucho a esta visión del ataque marciano, que ya poco cambiaría.

Desconozco donde se publicó esta imagen -no había información, y no la he visto en otro lugar-, pero es un ejemplo de mundo imaginario, cálido, de fantástica y terrible fauna -una especie de elefantes acuáticos-, mezcla de tecnología -la nave- y de cultura antigua, si no en la forma, sí en el estilo y la edad de dicha civilización -la ciudad, o fortaleza, del fondo-.

La importancia de autor fue mayúscula, y más, en aquella época. Fue él quien introdujo en la cf a millones de personas en Norteamérica, y no pocos autores posteriores -Ray Bradbury, por ejemplo, o Arthur C. Clarke- reconocieron que las primeras imágenes que hacían referencia al género fue en Amazing Stories y Wonder Stories, y que el autor de casi todas ellas fue Frank R. Paul. Es cierto, según he leído en la Wikipedia, que es donde he conseguido gran parte de la información sobre él -en español, a no ser que se busque con ganas, hay poco, y ya he hablado más de una vez de mi falta de tiempo-, que fue el primero en dibujar, con colores chillones y llamativos, naves espaciales, robots, máquinas de enorme tamaño -y en no pocos casos, de misteriosa naturaleza y uso- y, cosa que quizá no se tenga tan en cuenta, ciudades del futuro o de civilizaciones extraterrestres. Al fin y al cabo, sus estudios y conocimientos de dibujo técnico se tenían que ver por alguna parte. Otra cosa eran los seres humanos -o monstruosos, o extraterrestres, aunque aquí, claro está, la fantasía podía encubrir ciertos problemas a la hora de dibujar la anatomía de éstos-, sobretodo las mujeres, y más todavía, los rostros. Pero estos, en no pocas ocasiones, ocupaban un espacio muy secundario en sus ilustraciones, y tanto en su época como en años posteriores, poco o nada importó a sus numerosísimos admiradores, entre los que me cuento. Con el paso de los años, aparecieron nuevos ilustradores y dibujantes de cómic, pero su huella nunca llegó a desaparecer, sobretodo en el mundo anglosajón. En realidad, si se mirara con atención el arte de no pocos de ellos, se vería cierta influencia, aunque fuera involuntaria. Se cuenta, y puede ser verdad, que fue el primero en dibujar lo que se podría considerar un auténtico platillo volante, años antes de los primeros "avistamientos" -entre comillas, y con todas las reservas posibles; el tema OVNI, aunque ya nos parece de otra época, no deja de levantar ampollas, suspicacias, tanto entre defensores como negacionistas-. ¿Cómo podría ser eso posible? Más o menos, de la misma forma en que muchos de los supuestos extraterrestres que han sido vistos por tantos y tantos testigos -también, como los platillos, sólo en según que épocas- se parecen a seres dibujados o imaginados por dibujantes, novelistas, creadores para películas y series de televisión, etc.: el subconsciente humano. No es raro que algo que creemos realmente ver -o queremos ver, casi forzándonos a nosotros mismos a creer haberlo visto- se base en objetos, lugares o personajes más o menos ocultos en partes subconscientes de nuestra memoria. En 2009, mucho después de su muerte, fue incluido en el Salón de la Fama de la Ciencia-Ficción, donde, anualmente, se incluyen a cuatro -en alguna ocasión, cinco- figuras de la cf, sea en el campo de la literatura, en el cine, la televisión, etc.

Uno de los primeros trabajos "fantásticos" de Paul, ilustrando la edición en libro de la obra "Ralph 124C 41+", de su, durante mucho tiempo, jefe -y descubridor-, Hugo Gernsback. En esta imagen, lo que sería un imaginario -pero perfectamente real- antecesor de la video-conferencia -la imagen es de una chica que, realmente, se encuentra a cientos de kilómetros-. Gernsback tal vez no inventara historias emocionantes, pero sí hacía auténtica ciencia-ficción, imaginando inventos que serían realidad décadas después. ¿De dónde viene, pues, el nombre de "Premios Hugo"? De él, por ser el padre de todo este tinglado que a tanta gente gusta y hace soñar.

Una ilustración interior de un relato de John C. Campbell, otro personaje principal de la historia y desarrollo de la cf, pues transformó Wonder Stories en una cantera de nuevos autores. Él también escribió algunas obras, aunque han sido un tanto injustamente olvidadas, pues no era mal escritor.

Se han escrito libros sobre Paul, o más bien, se han publicado con poco texto -no hay demasiado que contar sobre su vida, que fue en general tranquila, aunque recibiera en vida no pocos premios y reconocimientos, como las famosas convenciones de cf que se han ido celebrando en diversas ciudades norteamericanas desde los años 30, hasta hoy-, pero sí con muchas ilustraciones. Aunque no por abundantes, nos parecen suficientes. No son pocos los que han ido conociendo su extensísima obra navegando por la red, copiando, grabando, guardando sus dibujos por decenas, buscando alguno nuevo, como si de coleccionistas de arte se tratara. Es algo de lo más recomendable, y todo lo que pueda copiar y pegar aquí, es poco, comparado con lo que se puede encontrar en internet, incluyendo dibujos en revistas menores u olvidades, y que, con razón o sin ella, se le atribuyen.

Una contraportada en Amazing Stories, de 1940, donde Paul volvió, cuando su director era Ray Palmer, y donde unos supuestos marcianos -con un aspecto biológicamente imposible, algo habitual en la época- crean una estatua que, en teoría, reproducen el aspecto que debería tener un terrícola: con manos y pies palmeados -por vivir en un planeta con una superficie en gran parte formada por agua-, y orondos y felices, por pensar que la Tierra está sobrada de alimento.

lunes, 9 de junio de 2014

El planeta de los simios: fotos de cómo se hizo la película original, e ilustraciones y carteles basados en ella y la novela. Monos a mogollón.

A falta de tiempo para algo más largo, una entrada corta, sobre la novela y la película de los 70.


Bien, a la vista está que, debido a estudios, entrevistas y búsquedas más o menos infructuosas de trabajo, y asuntos personales varios, no he tenido, lo que se dice, todo el tiempo del mundo para dedicarme al blog. Y el hecho de que realmente, tampoco sea un bloguer muy activo que digamos, ha hecho que, en los últimos días -últimos y bastantes, por lo demás- sólo haya hecho una entrada, dedicada a otro de esos pintores lamentablemente poco conocidos que ha dado mi ciudad al mundo: el señor Llovera. Así pues, aprovechando un rato libre, y teniendo en cuenta las dificultades de un ordenador que no da más que problemas, opto por una entrada rápida de hacer. Aprovecho que, por fin, leí la novela original de "El planeta de los simios", para ir buscando por internet -si uno se mete es facebook, y se pasa un buen rato mirando, a partir de títulos de películas o novelas, autores varios, o palabras clave, te puedes encontrar casi de todo- ilustraciones, fotos, o carteles de los distintos largometrajes, sobretodo, los dos primeros: "El planeta de los simios" (1968), y "Regreso al planeta de los simios" (1970), ambos protagonizados por Charlton "rifle" Heston, que sería un poco facha y todo lo demás, pero que, la verdad, era un actor de los que imponía. Todo masculinidad y pelotas -y eso lo dice un hombre heterosexual, pero lo que es, pues eso, es-. En otra ocasión, con más tiempo, quizá me dedique a hablar un poco más en profundidad de las distintas películas, tanto de las antiguas (años 60 y 70), como de las actuales (la de Tim Burton, y la última, "El origen del planeta de los simios", de 2013 -en mi opinión, bastante mejor que la de Burton, aunque éste consiguiera una ambientación de la sociedad simio realmente interesante), y la próxima, todavía por estrenar, y que, por lo visto, promete bastante.
Ahora, unas cuantas de esas fotos, con alguna que otra explicación, en caso de tenerla, claro:


Un cartel de la primera película (1968). No sería el cartel principal -en grandes estrenos, se hacen varios-, pero presenta a los personajes principales.


Cartel "reinventado" de "El planeta de los simios", y otro ideal para gorilas militaristas.


Uno de los muchos carteles que se han ido realizando mucho después por artistas seguidores incondicionales de "mundo simio". El "Alamo Drafthouse", sería, para entendernos, la oficina de reclutamiento de dicha ciudad tejana, porque, después de ver las pelis, nos convencemos de que no hay soldados como estos gorilas -más o menos- inteligentes.
Más abajo, carteles de la tienda "Momo", especializada en todo tipo de carteles de toda película de fans imaginable, realizados por los mejores artistas, especialmente para dicha tienda, y que es un auténtico santuario para los cinéfilos y fanáticos de la ciencia-ficción, el terror, la fantasía, la aventura, y lo que haga falta. Lo más original, es que no son, realmente, carteles de dichas películas, sino que los ilustradores los crean a su gusto, y según su estilo normalmente -tratándose de películas con sus años-, más moderno y rompedor que el original.


Otra reinvención, de "Retorno al planeta de los simios" (derecha). Y una batalla inter-simios (izq.).

Dos carteles alternativos de "la conquista...", y "Huida del planeta de los simios".


Y aquí, un par de carteles para el mercado japonés, donde las letras, en horizontal y vertical, en hirayana, katakana -los dos alfabetos básicos japoneses- o con kanjis -ideogramas que, por sí mismos, son una palabra, o parte de ella- están por todas partes. No deja de ser curioso que, en un país donde la ilustración tiene tanta importancia, en un cartel basado lo mismo en fotos como en dibujos, el texto tenga tanta preponderancia.



Durante el rodaje de la primera película, que fue un hito de la ciencia-ficción por su originalidad y, aunque a veces no se tenga en cuenta, su trasfondo político, religioso y filosófico -que se ha ido perdiendo en películas de género posteriores, donde se dejaba de lado lo de hacer reflexionar al espectador, para dar paso al espectáculo puro y duro, que está muy bien, pero siempre que no sea el estilo preponderante casi sin alternativa-, grandes fotógrafos de la agencia Magnum hicieron todo tipo de fotografías para revistas, de cine o generalistas, que estuvieron casi olvidadas durante décadas, hasta su "rescate" -así se podría llamar, más que "recuerdo"- por parte de internet. Ver a aquellos terribles simios, moviéndose a sus anchas por el mundo humano -donde son tomados, como se ve, no como amenaza, sino más bien como curiosidad, o, algo tan norteamericano, como novedad y moda-, no deja de tener su gracia. Aparte, claro, el ver cómo se  movían los actores transformados en monos detrás de las cámaras. Dennis Stock sería el fotógrafo responsable de la mayoría de ellas -parece que hubo alguno más, pero no encontré el nombre-:



Un simio interesado en fotografiar a un miembro de la "especie inferior humana".


Un humano trabajando delante de unos simios de pega -no son sus señores, hay que aclararlo-.


Otra foto Magnum, de Dennis Stock, "la bella y la bestia -bestia culta, eso sí", juntos frente al mar.


Peinando al niño mono que, como todos los niños, no parece muy amigo del peine.


"Me siento raro, entre esta gente sin pelo".


Investigando sobre los artilugios humanos.

Una ilustración moderna -en su momento puse que no conocía al autor, y es el alemán Bastian Kupfer; gracias a Drax, lector del blog, que me informó sobre ello- sobre una de las últimas ediciones de la novela.


Varios de los muñecos inspirados en la película, como se hizo también, hasta la saciedad, con "La guerra de las galaxias".



Cartel rumano de la película. Pero vamos a ver, ¿es que no estaba bien el original? ¿Qué clase de delirante estilo comunista-carpático al gusto del conducator Ceaucescu es esto?


Y aquí, un cartel -claramente setentero, y un tanto psicotrópico- de la extinta Checoslovaquia.


Un cartel de una versión -realmente, no existente- animada de la película, por Ive Bastrash, que ha hecho el mismo trabajo con otras muchas.

El origen del planeta de los simios Wallpaper 3
Un cartel moderno, donde el hombre es un "eslabón perdido", porque, realmente, perdido se encuentra, frente a simios inteligentes.


Bueno, pues la próxima vez, más, y en más cantidad. O eso creo, que no soy adivino.